Una conversación con A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada

Aunque no queramos admitirlo o queramos evitarlo, todos estamos sometidos a alguien.

La siguiente conversación tuvo lugar entre Su Divinda Gracia A. C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada y un invitado, en septiembre de 1968, en el Centro Hare Krishna de Seattle (EEUU).

Joven: ¿Podría explicar lo que es la subordinación?

Prabhupada: Es muy simple. Tú estás subordinado. ¿No estás subordinado a alguien?

Joven: Sí, creo que sí.

Prabhupada: Sí. Estás sometido. Todos tienen que estar subordinados.

Joven: Sí, aunque en un sentido espiritual, no me siento sometido.

Prabhupada: Antes que nada, tienes que entender lo que es vida espiritual. En el sentido espiritual, también estás sometido, porque esa es tu naturaleza. ¿A qué te refieres con espiritual y material?

Joven: Mi cuerpo está en un lugar y un tiempo particulares. Si tengo un empleo, estoy sometido a mi jefe, pero mi verdadero yo, mi ser interior, no lo está. No creo que yo esté sometido a mi jefe. Creo que somos más o menos iguales. En un sentido temporal, somos diferentes. En ese caso, no tendría envidia de la posición superior de ese hombre. Sólo siento que, como seres, estamos más o menos en el mismo nivel. Es una especie de filosofía personal. No siento que debo postrarme ante nadie, y no siento que nadie tenga que postrarse ante mí.

Prabhupada: ¿Por qué? ¿Por qué no hay que postrarse?

Joven: Porque no siento que le debo nada, o que él me deba algo.

Prabhupada: Esa es la enfermedad. Todos estamos obligados a postrarnos, y pensamos: «A mí no me gusta postrarme». Esa es la enfermedad.

Joven: Él no me fuerza a postrarme. Él no me está obligando a hacer nada. Yo sólo estoy allí, y él está allí.

Prabhupada: No. Intenta entenderlo. Se trata de una cuestión excelente. Tú dices: «Yo no quiero postrarme», ¿no?

Joven: Es verdad. Sí, básicamente.

Prabhupada: ¿Por qué?

Joven: Porque no siento que sea inferior.

Prabhupada: Esa es la enfermedad. Acabas de diagnosticar tu propia enfermedad. Esa es la enfermedad del materialismo. Todos piensan: «Yo quiero ser el maestro. No me quiero postrar». Todos piensan así, no sólo tú.

Joven: Uh…

Prabhupada: Permíteme terminar. Esta es la enfermedad material. Antes que nada, intenta entenderlo. No se trata de tu enfermedad o la mía. Esta es la enfermedad de todo el mundo: «¿Por qué tengo que postrarme? ¿Por qué tengo que someterme?» No obstante, la naturaleza me fuerza a someterme. ¿Quién quiere encontrarse con la muerte? ¿Por qué se mueren las personas? ¿Podrías responder?

Joven: ¿Por qué se mueren las personas?

Prabhupada: Sí. Nadie quiere morirse.

Joven: Creía que era por una cuestión biológica.

Prabhupada: Intenta entenderlo. Se trata de una fuerza biológica. Estamos sometidos a la biología. Entonces, ¿por qué dices que eres independiente?

Joven: Bueno, siento que lo soy.

Prabhupada: Estás equivocado. Ese es mi punto. Esta es la enfermedad. Tú estás sometido. Necesitas postrarte. Cuando llegue la muerte, no podrás decir: «No te voy a obedecer». Por lo tanto, estás sometido.

Joven: Sí, estoy sometido a Dios.

Prabhupada: No, olvídate de Dios. Estamos hablando de sentido común. No hables de Krishna, eso está muy lejos. Apenas intenta entender que, aunque no quieras morirte, estás obligado a pasar por ello. ¿Por qué? Porque estás obligado.

Joven: Sí.

Prabhupada: Entonces, intenta entender tu posición, que es la de un subordinado. No puedes declarar que eres libre, que no estás obligado. Si lo que deseas es no ser sometido, no postrarte ante nada, entonces estás enfermo.

Joven: ¿Qué debo hacer?

Prabhupada: En primer lugar, tienes que comprender tu trastorno. Luego te prescribiremos tu medicina.

Joven: Entiendo que lo que «siento» es incorrecto. Pero, ¿ante quién debo postrarme exactamente?

Prabhupada: Has de postrarte ante todo. Ante la muerte, ante la enfermedad, ante la vejez. Has de postrarte ante muchísimas cosas. Estás obligado a someterte a todo eso. Y aun así, piensas: «Yo no quiero postrarme. Eso no me gusta». Y como dices que no te gusta, te ves obligado. Tienes que postrarte. ¿Por qué te has olvidado de tu posición? Esa es nuestra enfermedad. Por lo tanto, el próximo punto es: «Ya que estoy obligado a postrarme, ¿cómo podré ser feliz haciéndolo?» Entonces llegamos a Krishna. No dejarás de postrarte, porque es tu destino. Aun así, si te postras ante Krishna y Su representante, serás feliz. Inténtalo. Tienes que postrarte. Si no te postras ante Krishna y Su representante, tendrás que postrarte ante maya, la energía ilusoria. Esa es tu posición. No puedes ser libre de ninguna manera. Pero si te postras ante Krishna, te sentirás feliz, igual que un niño que obedece veinticuatro horas ante sus padres y es feliz. Su madre dice: «Mi querido hijo, por favor, ven y siéntate aquí». «Sí». El hijo es feliz. Esa es la naturaleza. Sólo has de descubrir ante quién postrarte, eso es todo. Y tienes que postrarte ante Krishna. No puedes dejar de postrarte, pero has de ver ante quién lo haces. Eso es todo.