¿Qué adoración sería idolatría? 01

por Jayadvaita Swami

Es natural querer saber qué aspecto tiene Dios, de la misma forma en la que un hijo que nunca conoció a su padre quiera saber cómo es su padre. Y así como es normal que un hijo tal vez imagine, “Mi padre debe ser alto”, o “Mi padre debe ser bajo”, nosotros también especulamos acerca de cómo debe ser Dios. El artista Michelangelo, por ejemplo, sabiendo que Dios es la persona original, especuló que Él sería un hombre anciano, con cabello blanco y otras características de una persona de edad. De esta forma, lo más seguro es que  nosotros, alguna u otra vez, de alguna u otra forma, supongamos una imagen de Dios a partir de lo poco que sabemos de Él. Sin embargo, la imaginación no es la realidad, y por lo tanto el Señor Supremo, tanto en la Biblia como en otras escrituras, nos advierte no grabar en madera o en piedra nuestras concepciones imaginarias, rindiendo homenage a nuestras ilusiones.

30 (artigo) Qual Adoração é Idolatria (bg, ilustrado) 02Foto: La creación de Adán, fresco, 1512, Michelangelo Buonarotti

Pero el alma desea intensamente ver la bella forma de Dios, y si no lo consigue, intenta compensarlo viendo las cosas bellas (pero temporales) que pueden ser vistas en el mundo material. O incluso peor, frustrada, tal vez intente concluir que Dios no existe, o que Dios existe pero no tiene ninguna forma. Sin embargo, ver la forma de Dios en el festival de Ratha-yatra puede rescatar a algún alma de los peligros del materialismo y de la desesperación provocada por el pensamiento de que Dios es un vacío o que está muerto.

¿Qué adoración sería idolatría? 03Foto: Carro de Ratha-yatra en el desfile de París (Francia)

A veces, las personas que no conocen el significado del festival del Ratha-yatra, piensan que los devotos que cantan y danzan con los brazos en alto están rindiendo homenage a una estatua. Otra veces, condenan toda la celebración como “paganismo”, basándose en “No tendrás otro Dios quea  Mí” y “No adorarás imágenes”. Entonces… ¿los devotos Hare Krishna son idólatras?

Ternero de oro

Para comprobarlo, primero vamos a definir idolatría. Concretamente, idolatría es la adoración de una forma material de Dios imaginada por una mente humana. Encontramos un ejemplo clásico en la Biblia, cuando Moisés subió al monte Sinai para recibir los Diez Mandamientos. Durante su ausencia, los israelitas construyeron un ternero de oro y comenzaron a adorarlo como si fuera Dios. Esto sin duda alguna era idolatría, pues en lugar de adorar a Dios, estaba adorando su creación caprichosa.

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Foto: La adoração del ternero de oro, óleo sobre tela, siglo XVII, Andrea di Lione

Pero… ¿los Hare Krishna no adoran también estatuas hechas de metal y madera? Para entender realmente lo que ocurre en los templos Hare Krishna y durante el desfile Ratha-yatra, primero tenemos que pensar en Krishna o Dios (Krishna es un nombre de Dios) como una persona real. Debemos superar la falsa noción de que Dios es impersonal o un vacío, pues tales ideas surgen por una falta de conocimiento. Un niño que vea un satélite fluctuando en el espacio tal vez piense que éste se mueve solo, pero un padre bien informado sabrá que para guiar grandes equipos, los científicos están aplicando sus inteligencias y energía para guiar al satélite en su órbita. Similarmente, un ser humano meditativo debe saber que tras el control de los grandes satélites que llamamos de estrellas y planetas, hay una inteligencia suprema, una persona suprema. El cosmos, con todas sus maravillas aparentemente ilimitadas, no podría haber brotado simplemente de una fuerza vacía o impersonal. Tal idea es absurda. “Fuerza” implica que, en última instancia, haya una persona aplicando la fuerza. Tal vez no sepamos quien es semejante persona, pero no hay como negar su existencia.

Honestamente ignorante

Aceptando con el buen uso de nuestra razón que tal persona existe, ¿por qué negarle un nombre, una forma y otras cualidades personales? Tenemos que admitir honestamente que no conocemos esos nombres y cualidades, pues afirmar que aquello que no conocemos no puede existir revela una mentalidad muy limitada e ilógica. Si Dios es una Persona Suprema, el Padre Supremo, Él tiene que poseer todas las cualidades de una persona. De otra forma, ¿cómo podrían existir cualidades personales en Sus hijos? Las emanaciones no pueden tener más que su origen; las partes no pueden tener más que el todo; una pequeña gota no puede tener más que el océano. De la misma forma en que un océano de agua tiene la misma composición química que sus gotas individuales, el Ser Vivo Supremo debe tener todas las cualidades personales encontradas en las innumerables entidades vivientes que son parte de Él. Por lo tanto, Dios también debe tener un nombre, una forma y sentidos.

Entonces, si Dios tiene una forma personal, ¿cómo será esa forma? Nuestros sentidos y mente limitados e imperfectos no pueden saberlo, pues Él siempre está más allá de éstos. De hecho, Dios está más allá de todo el universo (de otra forma, ¿cómo podría ser su creador?). Así que si queremos conocer las cualidades personales de Dios, tendremos que recibir esa información directamente de Dios, a través de las escrituras reveladas. También podemos aprenderla con un santo autorrealizado o un maestro espiritual, pero la cualificación de tales instructores santos (tales como Jesucristo, por ejemplo), es que ellos siempre se basan en las escrituras y se refieren a ellas para fundamentar sus palabras. Ellos nunca se inventan nada nuevo.

Aunque las escrituras occidentales vean a Dios como una persona, ofrecen poca información acerca de Su forma personal, Sus cualidades y Su reino. Si queremos informaciones detalladas sobre Dios, tendremos que recurrir a las escrituras védicas del Movimiento para la Conciencia de Krishna. Libros como el Bhagavad-gita, el Srimad-Bhagavatam y otras escrituras científicas, que se compilaron en India hace cinco mil años.

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Foto: Srila Prabhupada junto a sus primeras traducciones y composiciones, entre ellas el Bhagavad-gita Tal Como Es, y los primeros volúmenes del Srimad-Bhagavatam.

Esta es la invitación del movimiento para la conciencia de Krishna: “Si quieres conocer definitivamente a Dios en toda Su gloria como la Suprema Personalidad de Dios deberás acudir a las escrituras, pues en ningún otro lugar encontrarás los detalles acerca de Sus pasatiempos, nombre, forma, cualidades y morada trascendentales”.

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Foto: Krishna, la Suprema Personalidad de Dios, tal y como es descrita en la obras como el Srimad-Bhagavatam o el Brahma-samhita.

Considere este extracto de un significado de Srila Prabhupada del Bhagavad-gita Tal Como Es: “La morada suprema de la Personalidad de Dios, Krishna, se describe en el Brahma-samhita como cintamani-dhama, el lugar donde se satisfacen todos los deseos. La morada suprema del Señor Krishna, llamada Goloka Vrindavana, está repleta de palacios hechos de piedra filosofal. También hay árboles llamados “árboles de los deseos”, los cuales, tras recibir una petición, proveen cualquier tipo de comestible, y hay vacas conocidas como vacas surabhis, que proveen una cantidad ilimitada de leche. En esta morada, el Señor es servido por centenas de millares de diosas de la fortuna (laksmi), y Él es llamado Govinda, el Señor primordial de la causa de todas las causas. El Señor suele tocar Su flauta (venum kvanantam). Su forma trascendental es la más atrayente de todos los mundos: Sus ojos son como pétalos de loto, y el color de Su cuerpo recuerda al color de las nubes. Él es tran atractivo que Su belleza supera a la de miles de cupidos. Él usa ropas color azafrán, una guirnalda alrededor del cuello y una pluma de pavo real en Su cabeza”.

Nada imaginado
Debemos aclarar que esas no son concepciones imaginadas, como las de un poeta o un artista. Estas son explicaciones explícitas de las escrituras védicas reveladas. Las escrituras védicas nos dicen el nombre de Dios (Krishna), y nos ofrecen detalles de Sus pasatiempos, cualidades, séquito y morada. Y lo más importante en cuanto a la idolatría, nos describen detalladamente Su forma.

Las formas de Krishna en el carro del Ratha-yatra o en los templos de la conciencia de Krishna no son creaciones imaginadas. Son formas elaboradas estrictamente en base a las descripciones de la literatura védica. La Deidad no es un icono caprichoso. Cuando vemos la forma de la Deidad de Krishna, lo que estamos viendo es la verdadera forma de Dios.

¿Qué adoración sería idolatría? 07Foto: Devoto viste a la Deidad en el templo de ISKCON en Mayapur.

Sin embargo, aunque aceptemos que las Deidades en los templos de la conciencia de Krishna son representaciones fidedignas de la apariencia de Dios, mismo así no hay una explicación de por qué los devotos Hare Krishna adoran a la Deidad como si fuera el propio Dios. Esta es una cuestión que exige cierta destreza filosófica.

La razón por la que se debe tratar con reverencia a la Deidad es porque la forma de Dios es Dios. No hay diferencia entre la forma de Dios y el propio Dios. En la plataforma material una persona y su foto, por ejemplo, son diferentes. Cuando vemos la foto de un amigo podemos recordarlo, pero la foto sólo es su representación, no es el amigo en sí. Además, en el mundo material una persona es incluso diferente de su propio cuerpo, una vez que el cuerpo es materia y la persona es una partícula espiritual dentro del cuerpo. Sin embargo Dios, si lo aceptamos como completamente espiritual, está libre de todas esas dualidades. La Suprema Personalidad de Dios y Su forma trascendental son la misma identidad espiritual. La literatura védica describe que cada parte de Su cuerpo trascendental puede ejecutar las funciones de cualquier otra parte. Así, aunque nosotros apenas podamos ver con nuestros ojos, el Señor no sólo puede ver con Sus ojos, si no que también puede saborear, oler y oír con ellos. De esta manera, la forma trascendental del Señor Supremo es ilimitada y omnipotente.

Aparición trascendental

La forma del Señor es eternamente trascendental donde quiera que aparezca, incluso en el mundo material. Cuando una entidad viviente ordinaria viene al mundo material, la energía material la subyuga, limitándola de diversas maneras: la cubre con un cuerpo material temporal que le inflinge varias miserias; tiene que envejecer, enfermarse y, finalmente, tiene que morir para aceptar otro cuerpo. Pero el Señor Supremo no está subordinado a las leyes materiales de la naturaleza. Él está por encima de ellas, así como un rey que visita una cárcel está por encima de las leyes que rigen a los prisioneros. La forma trascendental del Señor Supremo tiene todo el poder y opulencia. Por lo tanto, el Señor tiene el poder de aparecer en el mundo material en Su forma trascendental como Deidad, y permanecer eternamente el mismo Señor trascendental.

Tal vez objetemos que Dios no puede tener una forma hecha de algún material común, como madera o piedra, pero debemos considerar que, para el Señor, no hay diferencia entre materia y espíritu, pues el Señor puede transformar espíritu en materia y materia en espíritu. Todo es energía de Dios, y Dios es todo espiritual. Por lo tanto, toda la energía de Dios también es espiritual. Nosotros la tratamos de “material” o “espiritual”, dependiendo de como ésta actúe sobre nosotros, pero en realidad es una única energía espiritual. Otra comparación: la electricidad es una única energía, aunque a veces funcione en una heladera para congelar alimentos y a veces en un fuego para calentar alimentos. El electricista experto, que puede controlar la energía eléctrica, puede usarla para ambas funciones. De forma similar, el Señor, el maestro de todas las energías, puede transformar la materia en espíritu apenas por Su deseo. ¿Quién puede detenerlo? Entonces, aunque aceptáramos a la Deidad como si fuera de piedra o madera, debemos admitir que el Señor Supremo tiene el poder de transformar la piedra o la madera en espíritu a cualquier momento.

Omnipresencia eterna

De cierta forma, el Señor ya está presente en cada piedra y madera (bien como en todas partes) porque todo es Su energía. Donde quiera que exista la energía de Dios, Dios también existe en ese lugar, así como el Sol está presente donde quiera que esté el brillo solar. Una persona plenamente consciente de Krishna puede reconocer la presencia de Dios en Su energía y, por lo tanto, puede ver a Dios en cada lugar. Sin embargo, para el beneficio de aquellos que no son tan avanzados, la energía de Dios se puede moldear en la forma trascendental de Dios para que, incluso en el mundo material, podamos ver la forma trascendental de la omnipresente Suprema Personalidad de Dios.

Aquellos que están demasiado apegados a la idea de un Dios impersonal y sin forma, rechazan la adoración de la Deidad en el templo. “Dios está en todas partes”, dicen. “¿Por qué adorarlo en el templo?”. Pero si Dios está en todas partes, ¿Él no está en el templo también? Sin duda alguna, Dios está en todas partes, pero nosotros no somos capaces de verlo en todos lados. Todos somos siervos eternos del Señor, pero nos olvidamos de nuestra relación con Él. Así, el Señor, a través de Su misericordia inmotivada, aparece como una Deidad en el templo para que, mientras estemos en este mundo de olvidos, podamos verlo y revivir nuestra relación eterna con Él.

¿Cómo transforma el Señor la materia en espíritu? Él lo hace cuando aparece, por la misericordia de Su devoto, en la forma trascendental de Deidad. Cuando un devoto puro pinta o esculpe una forma de Deidad e invita bondadosamente al Señor a aceptar esa forma para recibir su humilde servicio, el Señor lo hace, siendo todo realizado conforme a las regulaciones de las escrituras. La postura sincera del servicio al Señor y la adhesión estricta a las reglas de las escrituras, son los ingredientes esenciales que hacen la adoración a la Deidad intensamente diferente de la adoración a un ídolo ordinario. Si la forma adorada es meramente imaginada, tal adoración es idolatría caprichosa. Por otro lado, si la persona adora la forma trascendental autorizada del Señor con el deseo sincero de servirlo, y si tal persona sigue estrictamente las reglas y regulaciones de las escrituras, su adoración es trascendental y el Señor sin dudas la acepta. El ejemplo que se da siempre es el de la oficina central de correos y sus buzones autorizados. Tal vez los correos estén lejos de nuestras casas, pero los funcionarios de los correos instalan cajas autorizadas en varios barrios para que podamos usarlos y enviar nuestra correspondencia. Se puede pintar una caja cualquiera con los mismos colores y llamarla buzón de correos, pero ésta no tendrá ningún valor. Sin embargo, cuando los funcionarios autorizados de los correos instalan una caja oficial, aquella caja es tan buena cuanto el correos central. Análogamente, una forma imaginaria del Señor no es nada más que un ídolo, pero la forma autorizada del Señor es tan buena cuanto el propio Señor, y el Señor, en Su forma trascendental de Deidad, aceptará el servicio que le ofrecemos y Se revelará cada vez más a nosotros.

Tal vez veamos a la Deidad como nada más que una madera o una piedra, pero eso se debe únicamente a nuestra visión defectuosa. El Señor no puede ser visto por nuestros sentidos materiales groseros. La visión debe purificarse a través de los ojos de las escrituras y prestando servicio devocional al Señor. Este es el proceso por el cual desarrollamos nuestra visión espiritual para poder ver al Señor Supremo.

Proceso de Purificación

Es únicamente a través del servicio devocional que el Señor puede ser conocido, tal y como se afirma en el Padma Purana:

atah sri-krsna-namadi
na bhaved grahyam indriyaih
sevonmukhe hi jihvadau
svayam eva sphuraty adah

“A través de los sentidos materialmente contaminados nadie puede comprender la naturaleza trascendental del nombre, la forma, las cualidades y los pasatiempos del Señor. Sólo cuando alguien se vuelve espiritualmente impregnado con el servicio trascendental es que el nombre, la forma, las cualidades y los pasatiempos del Señor le son revelados”.

El Padma Purana menciona específicamente que podemos comenzar a purificar nuestros sentidos por la purificación de la lengua. De todos los sentidos, la lengua es el más difícil de controlar. Sin embargo, podemos controlarla fácilmente comiendo alimento ofrecido al Señor y cantando el santo nombre del Señor, como en el maha-mantra – Hare Krsna, Hare Krsna, Krsna Krsna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare. Eso es suficiente para purificar la lengua incluso de la persona más materialista. Y cuando la lengua está ocupada al servicio del Señor, todos los demás sentidos también pueden ocuparse.

La adoración del Señor como Deidad (y especialmente la adoración del Señor Jagganatha en el festival de Ratha-yatra) es una oportunidad de purificar nuestros sentidos. Cuando el Señor aparece frente a nosotros como Deidad, podemos purificar nuestra mente simplemente por pensar en Él. De forma similar, podemos purificar nuestros ojos simplemente por verlo, nuestros oídos y lengua por oír y cantar Sus santos nombres, nuestro olfato por sentir el aroma de las flores y del incienso ofrecidos a Él, y nuestros cuerpos por estar de pie para verlo, por danzar frente a Él o por curvarnos para ofrecer reverencias.

Krishna dice en el Bhagavad-gita, ye yatha mam prapadyante tams tathaiva bhajamy aham: “En la medida en la que una persona se rinda a Mí, Yo reciprocaré”. Entonces, para aquel que rechaza aceptar el veredicto de las escrituras védicas y que portanto considera a la Deidad como un ídolo de madera, Krishna reciprocará su postura permaneciendo eternamente como ídolo. Las escrituras dicen que tal persona es maldecida con una mentalidad demoníaca. Sin embargo, para aquel que intenta apreciar la presencia del Señor como Deidad y le ofrece servicio, el Señor, muy brevemente, irá a revelarse completamente.

 

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