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Urmila Devi Dasi

Las personas que proponen el uso de anticonceptivos alegan que éstos solucionan muchos problemas. ¿Están en lo correcto?

Jenny, de trece años, rompió el silencio. “Rhoda, fui un bebé de anticonceptivo”. “¿Bebé de anticonceptivo? Nunca lo había oído”. “El método anticonceptivo que mis padres usaron no funcionó, y por eso nací”. “Lo que quieres decir es que no fuiste deseada”. Jenny no respondió. Sólo bajó la mirada y dejó caer los hombros. Rodha se estiró entre las almohadas para tocar el hombro de Jenny. “Lo siento mucho. No sé por qué he dicho esa tontería”. Jenny, tumbada, permaneció un tiempo callada. Se puso a pensar en su familia… “Rhoda”, dijo con suavidad. “En realidad tienes razón. Soy un accidente familiar”. Rhoda ya se había dormido. Sorprendida por lo que había dicho Rodha y, al mismo tiempo, sintiendo que siempre lo había sabido, Jenny entendió el mensaje que había siempre en los ojos de su madre cuando le miraba… Jenny cerró los ojos y también se fue a dormir.
(A Figure of Speech, de Norma Fox Mazer, p.44)

Los niños abusados, que no son amados o queridos, o son descuidados, son una imagen que duele y aflige el corazón de cualquier persona afectiva. ¿Y cuál es la respuesta de la tecnología moderna? Control de natalidad. Políticos, científicos, educadores e incluso líderes religiosos, aconsejan la anticoncepción – y su reservista, el aborto – como respuesta para muchas preocupaciones sociales y económicas.

No obstante, cuando examinamos los problemas que la anticoncepción y el aborto pretenden solucionar, y los beneficios que supuestamente han de otorgar, podemos sorprendernos al darnos cuenta que son peores de lo que prometen. En la historia antigua, el santo Prahlada enseñó que una solución materialista es peor que el problema inicial. El control de natalidad es buen ejemplo de este principio. Consideremos los afamados beneficios del control de natalidad y el aborto: no nacen más hijos indeseados, todos los niños se crían en un hogar estable y con amor, las mujeres tienen más libertad y respeto, las mujeres tienen mejor salud, las familias pasan por menos dificultades financieras, y hay menos población que sobrecargue el planeta.

¿No nacen más hijos no deseados?

El objetivo principal del control de natalidad y el aborto es eliminar los hijos no deseados. Pese al aumento del control de natalidad y la práctica del aborto en el mundo entero, las evidencias muestran que el problema de los hijos no deseados empeora cuanto más se aplica la “solución”. En el ensayo Right Reason, William F. Bukcley Jr. escribe: “La disponibilidad general de la información sobre el control de natalidad causa un aumento de la ilegitimidad”. En Suecia, por ejemplo, el porcentaje de hijos nacidos fuera del matrimonio creció establemente, y hoy en día ha alcanzado el 52%. En los Estados Unidos, de 1950 a 1980, la tasa anual de nacimientos ilegítimos creció un 450%.

Tal vez alguien imagine que si es fácil acceder al control de natalidad y el aborto, todos los niños, o casi todos, nacen de una pareja unida por matrimonio y deseoso de tener un hijo. Pero no es así. El número de hijos no deseados está aumentando. Una de las causas principales es la promiscuidad adolescente, y el 81% de los médicos a los que se les preguntó, estuvieron de acuerdo en que la disponibilidad de los anticonceptivos provocó el aumento de la promiscuidad entre las personas de entre 13 y 19 años. (A. Pietropinto, “Una investigación sobre análisis anticonceptiva”, Aspectos médicos de la sexualidad humana, mayo de 1987, p.147) Los adolescentes que han recibido educación sobre el control de natalidad suelen tener, en promedio, un 50% más de actividad sexual que los adolescentes que no la han recibido. (Louis Harris y Asociados: “Los adolescentes norteamericanos hablan: Sexo, mitos, TV y control de natalidad”, Planned Parenthood of America Inc., 1986, p. 53)

Coleen Mast, autora del curso Sex Respect®, compara el hecho de enseñar el uso de anticonceptivos con enseñar cómo encender hogueras “de forma segura” en contenedores de basura. Esta educación ciertamente aumentaría el número de incendios domésticos.

Los anticonceptivos ofrecen una protección limitada contra la consecuencia del embarazo, y promueven el sexo ilícito. Por otro lado, no solucionan problemas como la pobreza, falta de educación, uso de drogas y deseo sexual descontrolado – todo lo que contribuye a los nacimientos ilegítimos. En realidad, las personas tal vez piensen que, por el solo hecho de usar unas píldoras u otro artificio, pueden parar de volverse adultos responsables y capaces de hacer elecciones morales.

¿Todos los niños se crían en un hogar estable y con amor?

La creciente aceptación del uso de control de natalidad y aborto también provocó un aumento de divorcios, abandono de niños y abuso infantil. La mitad de todos los niños en Estados Unidos crecerá sin uno de los padres, generalmente el padre, debido a ilegitimidad o divorcio. Más de un millón de niños al año pasan por el divorcio de sus padres. Una vez más en los Estados Unidos, de 1986 a 1993, el número de niños abusados y descuidados casi se duplicó, y el número de niños con heridas de gravedad o en riesgo de abuso se cuadruplicó.

El derecho a “planear” los propios hijos mediante métodos artificiales, puede conducir a la inestabilidad familiar y el abuso infantil; ciertamente no resuelve estos problemas. Si nos preguntamos por qué hay tantos niños en la actualidad que no están siendo educados con amor y en un hogar estable, y por qué las personas se valen del control de natalidad, las respuestas serán prácticamente las mismas: los padres consideran que el sexo es sólo para disfrutar, no para reproducirse. Entonces, ¿por qué habría de darle atención a los hijos que nacen por accidente? Los niños “por accidente” vendrán. Aún las mujeres que usan anticonceptivos con un grado alto de satisfacción bajo las orientaciones médicas, tienen una posibilidad de embarazo del 10 al 13%.

(Family Planning Perspective, Sept./Oct., 1980, p. 236)

El uso de anticonceptivos revela una actitud egoísta: el individuo quiere disfrutar sin otra responsabilidad que no sea la de dar y obtener placer. Tal vez alguien argumente que una pareja unida por matrimonio puede ser “responsable” con el uso de anticonceptivos y, al mismo tiempo, cuidar bien de los hijos que planean. Sin embargo, ¿no sería como el empleado de una compañía que roba regularmente a la empresa y, al mismo tiempo, afirma ser honesto con los demás empleados? Puede ser que algunas personas practiquen el “amor selectivo”, pero nos recuerdan a una criatura poco común – el ratón conocido científicamente como onychomys torridus, que mata y come escorpiones porque es inmune al veneno. Él también come otros ratones, incluso a los de su misma especie. Sin embargo, esos ratones son los padres más celosos del reino animal, y cuando un búho se come una de sus crías, se lamentan durante mucho tiempo. Ese “amor” es una especie de egoísmo extendido, y no una donación abnegada para los demás. Si la motivación de nuestro “amor” es egoísta, actuaremos sin preocuparnos por nuestra persona anteriormente amable, a no ser que parezca que nuestros deseos se satisfagan sin tener que amar.

Las personas que intentan evitar el embarazo – a través de cirugías, artefactos, productos químicos o prácticas sexuales antinaturales – desarrollan una mentalidad en la que ven su propio cuerpo como un medio para sus propósitos personales, en lugar de ver su cuerpo y el de sus hijos como dádivas de Dios para ocuparlas en Su servicio. Los usuarios de los anticonceptivos desdeñan vigorosamente el plan de Krishna para nuestro cuerpo humano, y alteran su función natural. Pasan a odiar las responsabilidades integrales de sus propios cuerpos. Cuando estas responsabilidades asumen la forma de niños, muchos también se desagradan con estos niños.

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La creciente aceptación del uso de control de natalidad y aborto ha provocado un aumento de divorcios, abandono de niños y abuso infantil.

Usar anticonceptivos significa intentar superar la astucia de Krishna, intentar obtener lo que se quiere mientras se provoca un cortocircuito y se sabotea el sistema. Esa es la mentalidad del ladrón. Srila Prabhupada solía decir que Krishna puede ser el engañador más grande. Tal vez nosotros intentemos engañarlo, pero eventualmente, acabaremos siendo nosotros los engañados, y nos veremos privados de la felicidad y la vida espiritual genuina, de la misma manera en que el empleado deshonesto descubrirá que sus amigos no confían en él y su jefe va a despedirlo.

Tal vez, alguien pueda seguir argumentando que el abuso, abandono, divorcio, inestabilidad y así sucesivamente, también existen (aunque en menor proporción) en las personas que no evitan quedarse embarazadas. Es cierto que el hecho de tener hijos de forma natural no asegura que reciban amor genuino. Sin una comprensión espiritual, nuestras relaciones amorosas son más o menos egoístas. Pero la mentalidad de las personas que usan anticonceptivos se opone tanto al plan del Señor, que no hay ninguna posibilidad de desenvolver una vida espiritual con amor y abnegación verdaderos. Una vida que respeta completamente la conexión entre el sexo y la reproducción, permite que el individuo pueda exhibir verdadero amor.

¿Las mujeres tienen más libertad y respeto?

Debido a la difusión del uso de anticonceptivos, cada vez más hombres irresponsables explotan a las mujeres, y éstas se vuelven sus esclavas. Antiguamente, una mujer que concebía un hijo fuera del matrimonio tenía opciones. Podía casarse con el padre del niño, criar sola a su hijo, o dar al niño en adopción. Si se quisiera casar con el padre del niño, los padres de la mujer y la comunidad presionarían al hombre.

Hoy en día, los novios, padres e incluso esposos, frecuentemente presionan a las mujeres a evitar o matar a sus propios hijos. La idea es: “Cuando empezó la relación, estaba implícito o había un acuerdo declarado de que no tendrían hijos, y la mujer lo sabía. ¿Por qué el hombre debería sentir alguna obligación ahora, si el embarazo fue un accidente?”.

Mary Pride, una de las principales defensoras de los valores familiares, escribe: “Nuestra sociedad separa el sexo de las responsabilidades y la felicidad de tener hijos hace más de treinta años… Las esposas, que se solían considerar principalmente como madres, y, por consiguiente, sagradas, ahora se consideran como recipientes sofisticados para que los hombres puedan aliviar sus frustraciones sexuales. Veamos las propagandas en las revistas, la televisión y en todos lados. ¿Es noble que se use la imagen del cuerpo de las mujeres para vender todo, desde pantalones jeans hasta pasta de dientes?”. (De vuelta al hogar: Del feminismo a la realidad, p.30)

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Debido a la difusión del uso de anticonceptivos, cada vez más hombres irresponsables explotan a las mujeres, y éstas se vuelven sus esclavas.

Las mujeres que recurren a los anticonceptivos y el aborto, tal vez sientan que no tienen obstáculos para satisfacer sus deseos y desarrollar su carrera, pero ¿eso es verdadera libertad? La verdadera libertad viene cuando amamos y servimos a Dios. Tener hijos, incluso muchos hijos, no interfiere en eso. Además, la mujer que rechaza los métodos anticonceptivos, expresa su libertad de controlar sus impulsos sexuales. Al valerse de los anticonceptivos y el aborto, otros muestran que son pobres esclavos de la lujuria y las demandas corporales egoístas.

¿Las mujeres tienen mejor salud?

Se nos informa que es peligroso que la mujer tenga demasiados hijos, o que tenga hijos en sus últimos años fértiles. En realidad, tener hijos y cuidarlos, previene muchos problemas de salud en la mujer moderna. Por ejemplo, una mujer que da de mamar por un período de, por lo menos, siete años, tiene prácticamente 0% posibilidades de contraer cáncer de mama en cualquier momento de su vida. La mayoría de las mujeres que contrae diversos tipos de cáncer en el sistema reproductivo no tuvo ningún bebé o tuvo pocos.

Por otro lado, los métodos anticonceptivos provocan muchos problemas médicos. El aborto no sólo conlleva un gran riesgo físico, sino que frecuentemente acarrea problemas psicológicos en la madre por el resto de su vida.

Es cierto que, como cualquier cosa en el mundo, el embarazo y el parto incluyen riesgos. Sin embargo, estos riesgos no nos impiden necesariamente que hagamos lo que es mejor para nosotros y satisfaga a Dios. Las personas devotadas a la vida sexual ilícita están dispuestas a sacrificar su dinero, riqueza y reputación con tal de mantener su estilo de vida. Ni siquiera los desanima el miedo a contraer sida. ¿Por qué no podemos tener el mismo deseo de sacrificarnos por la causa correcta con la misma intensidad?

¿Las familias pasan por menos dificultades financieras?

En la sociedad moderna, es común pensar en los hijos como un problema, y no como una bendición. Y actualmente, los niños pueden ser una dificultad financiera, especialmente si son consumidores extravagantes. Por otro lado, muchos padres consideran que sus hijos son una bendición y que enriquecen sus vidas de muchas formas, incluso económicamente.

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El Señor, Sri Krishna, es ilimitadamente rico, y puede proveer adecuadamente a todos Sus hijos obedientes.

De cualquier forma, las parejas sin hijos, a pesar de estar libres de la dificultad financiera que conllevan los niños, también enfrentan problemas económicos, dado que sus deseos les obligan a trabajar duro para conseguir dinero. En vez de gastar su dinero en educar y entrenar a sus hijos, se lo gastan comprando otro auto, una casa de vacaciones, un televisor gigante de plasma, y así sucesivamente. ¿Estas adquisiciones aportar más felicidad y menos gastos que los hijos? ¿Qué tipo de vida inspira al individuo a ser una mejor persona? Sin duda alguna, los hijos cuestan dinero, tiempo y esfuerzo. Pero entonces de nuevo, la vida está repleta de sacrificios y responsabilidad. A un hombre que trabaja duro para poder criar a sus hijos dedicados al Señor Krishna, se le bendice con crecimiento espiritual y satisfacción.

¿Hay menos población que sobrecargue el planeta?

Muchas personas sostendrán que, sin control de natalidad, las familias tendrán una docena de niños o más. Sin embargo, en las sociedades donde no se practica el control de natalidad, el promedio es de seis niños por familia. Seis hijos por familia tal vez parezca mucho para la Tierra, pero toda la población mundial actual podría colocarse en Francia o en el estado de Texas con 140 metros cuadrados por persona. Podríamos alimentar diez veces a la población actual con una dieta basada en los hábitos la alimentación estadounidense, y treinta veces a la población con una dieta con hábitos de la alimentación japonesa. (Colin Clark, Oxford University)

Todas las escrituras del mundo nos incitan a tener muchos hijos, y describen a los niños como una bendición. La única carga pesada sobre la Tierra que mencionan las escrituras védicas es la de una gran población de personas pecaminosas que viven vidas criminales y falsas. El Señor, Sri Krishna, es ilimitadamente rico, y puede proveer adecuadamente a todos Sus hijos obedientes.

Efectos secundarios nocivos

El control de natalidad no soluciona los problemas que afirma, y además posee efectos secundarios nocivos.

Aborto: La aceptación del control de natalidad conlleva a la aceptación del aborto. El cincuenta por ciento de las mujeres que se sometieron a un aborto, dicen que estaban usando métodos anticonceptivos y que el mismo falló. El aborto es simplemente una manera más extrema de decir que las necesidades personales, deseos, status, etc., son más convenientes que tener un hijo. Y al tratarse de una forma de abuso infantil (torturar y matar a un bebé no nacido), el aborto conlleva al abuso de niños en general. ¿Por qué no puedo lastimar o matar a un niño que interfiere en mi vida? Las personas tal vez aleguen que un bebé no nacido todavía no es humano, ¿pero la bellota no es simplemente un roble inmaduro? El feto está creciendo porque el alma está presente desde la concepción. En todo caso, cada vida es sagrada, no sólo fuera del vientre, y no sólo la vida humana.

Sexo ilícito: Las relaciones sexuales inmorales aumentan cuando los anticonceptivos y el aborto están disponibles. Las personas consideran que al tener control sobre el embarazo, no necesitan pensar en compromiso o en las críticas de la sociedad. Y como el control de natalidad promueve la mentalidad de separar el placer sexual de la procreación, las personas empiezan a sentir que las relaciones que sólo se basan en el placer físico, no son apenas moralmente aceptables, sino naturales.

Menos respeto y amor por Dios: El efecto secundario más nocivo del control de natalidad, es el daño espiritual – para los individuos y para la sociedad. La persona que usa anticonceptivos no respeta la creación y el plan de Krishna. ¿Cómo puedo amar a Dios si ni siquiera lo respeto? Al contrario, considero que soy un Dios mejor y estoy preparado para recrear el mundo de acuerdo a mi visión. La mentalidad de envidiar la supremacía y el control de Krishna es la causa de toda la conciencia material.

La solución espiritual

Todos los argumentos que defienden los beneficios de la anticoncepción, presumen que las personas no pueden controlar su apetito sexual. Esperamos que los adultos controlen su apetito por la comida, ¿por qué no por el sexo? En realidad, la sociedad humana también no espera mucho autocontrol en relación al acto de comer. El sexo artificial que se crea cuando se usan anticonceptivos, equivale a los alimentos artificiales que tienen sabor, pero que no tienen calorías o poder nutritivo. La esterilización equivale a la operación de reducción de estómago.

Los devotos de Krishna saben que dominar nuestro cuerpo, nuestros sentidos y nuestra mente, es tan deseable como posible. Aquellos que dedican sus vidas a adorar y complacer al Señor Krishna, saben que la verdadera satisfacción viene cuando servimos Su plan, que incluye Su plan para el cuerpo humano. No intentan separar el placer físico de la función reproductiva. En realidad, los que son completamente serios en relación a la perfección espiritual en esta vida, o viven como célibes solteros, o si se casan, reducen la unión sexual al momento en el que la esposa es más fértil. Antes de la concepción, el esposo y la esposa meditan en el Señor y cantan Sus santos nombres para purificar sus deseos egoístas, y poder ofrecer el acto procreador como un sacrificio a Él. Krishna dice que Él está presente en semejante unión, y por ese motivo, la pareja no siente apenas placer físico, sino también bienaventuranza espiritual. Ellos no consideran que criar a sus hijos para que amen a Krishna es un peso; al contrario, se sienten muy felices por ello.

Para las personas en general, volver a un estilo de vida en que los hijos ayudan a sus padres en las tareas domésticas y en el sustento familiar, contribuiría enormemente a ver a los hijos como una bendición en lugar de un peso. Espiritualmente, cuando los niños se educan para crecer con amor por Dios, son una gran bendición para sus familias y para la sociedad, en todos los aspectos. El Señor, que es ilimitadamente rico, ciertamente proveerá a aquellos que desean educar a estos niños.

La sociedad también tiene que volver a ver que toda la creación, incluyendo el propio cuerpo, opera de acuerdo con el plan de un Ser Supremo, ilimitadamente inteligente y afectuoso. Cuando intentamos frustrar u obstruir ese plan, salimos perdiendo, y eso incluye nuestro cuerpo, el cual ni siquiera podemos afirmar que nos pertenece.

 

Urmila Devi Dasi recibió iniciación por Srila Prabhupada en 1973, y se ocupa en la educación en ISKCON dede 1983. Posee un máster en gestión escolar y un doctorado en educación, por la Universidad de Carlina del Norte, Chapel Hill. Cuenta con el certificado de programación neuro-lingüistica (PNL), un sistema de asesoramiento y enseñanza, y también está certificada en asesoramiento pre-matrimonial.

 

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