analisando_a_estrutura_do_Bhagavad-gita2Isvara Krishna Dasa

Sin duda alguna, el Bhagavad-gita es el mayor tratado espiritual y uno de los mayores clásicos del mundo. Si entendemos el concepto jerárquico de la realidad que presenta el Gita, podremos ver la coherencia de su mensaje.

Sin duda alguna, el Bhagavad-gita es el mayor tratado espiritual y uno de los mayores clásicos del mundo. Si entendemos el concepto jerárquico de la realidad que presenta el Gita, podremos ver la coherencia de su mensaje.

El Bhagavad-gita explica dos niveles superiores de realidad y un tercer nivel intermediario. Podemos utilizar las palabras sánscritas dharma y moksha para referirnos a los dos niveles principales, y yoga para el tercero. Dharma es un conjunto de valores, tales como deber, religión, moralidad, ley, orden y justicia, y juntos, hacen que la vida humana sea civilizada. Yoga se refiere al esfuerzo por desapegarse de la vida mundana para intentar unirse al estado de liberación.Moksha es el estado liberado de perfección y existencia eterna en servicio devocional al Señor Supremo, Sri Krishna. El nivel de dharma representa al hombre como parte de este mundo, el nivel de moksha representa lo real, o la condición absoluta (libertad), y el nivel de yoga es el intermediario entre ambos. También podemos definir estos tres niveles como lo finito, el intermediario, y lo infinito.

Cada nivel también puede clasificarse en relación a valores y ser. Para dharma, la regla general en cuanto a valores es prosperar. En este nivel, la persona desea los placeres de este mundo y la prosperidad, y los considera como algo bueno. En cuanto a ser, la persona ve a la entidad viva como siendo su cuerpo, ya sea un ser humano u otra especie.

En el segundo nivel (yoga), la persona rechaza la prosperidad mundana, y aprecia el desapego por este mundo y es indiferente a los placeres o aflicciones materiales. En este nivel, la persona se acerca a una realidad más elevada, la de moksha. Cuando está situada en el nivel de yoga, la persona aprecia la superioridad de tener una mente ecuánime ante la felicidad y la aflicción, y busca absorberse en el Brahman. En cuanto a ser, la persona no ve a los demás como si fueran su cuerpo, si no como almas espirituales eternas sujetas a las leyes del samsara.

En el tercer nivel (moksha), la persona sustituye la indiferencia y el desapego del segundo nivel por amor y apego por la Persona Suprema. En este nivel, el alma se vuelve un siervo puro y un amante de la Persona Suprema.

Estos tres niveles son estados mentales internos y actitudes. De esta forma, la persona que ve el mundo desde el primer nivel, sin duda alguna se considera un ser humano, y su meta es la prosperidad. En el segundo nivel, la persona se considera un yo espiritual condicionado, y su objetivo es abandonar esta situación condicionada. En el tercer nivel, la persona ve al Señor Supremo en todos lados, e intenta amarlo y servirlo.

Podemos emplear una metáfora para entenderlo mejor: tomemos como ejemplo una casa de tres pisos. Cada piso tiene caminos y oportunidades ilimitados. Además, los residentes de cada piso tienen su propio idioma, términos y suposiciones. De alguna forma, el Bhagavad-gita habla los tres idiomas y se mueve entre los tres pisos. Si reconocemos en qué nivel está cada texto, entonces podremos entender y ver la forma en que ese texto está conectado con el resto de la obra.

Un ejemplo de la transición entre los niveles metafísicos en el Bhagavad-gita

Cuando Arjuna presentó sus argumentos para no luchar, lo hizo desde el primer nivel. Podemos analizar sus argumentos según los parámetros que hemos seleccionado antes: valores y ser. En cuanto a los valores, se puede percibir fácilmente que el discurso de Arjuna estaba enfocado hacia la prosperidad mundana. Uno de sus puntos principales era que la guerra haría que el dharmadisminuyera y el adharma aumentara, y esto haría que el mundo sufriera. Como él pensaba que la prosperidad era buena, se opuso a la guerra. En relación a ser, Arjuna se consideraba a sí mismo y a los demás como seres humanos.

Krishna no respondió a Arjuna directamente, si no que se situó en el segundo nivel. En Su respuesta, Krishna propuso valores absolutamente diferentes. Krishna no aceptó que la prosperidad mundana fuera algo positivo, si no que le sugirió a Arjuna que fuera indiferente (y tolerante) ante la felicidad y la aflicción materiales. Él consideraba la felicidad y la aflicción materiales como algo efímero, y que provenían de la percepción sensorial. En cuanto a ser, Krishna no consideraba a los soldados como seres humanos, si no como almas espirituales. Al no responder directamente la pregunta de Arjuna, Krishna hizo una especie de “revolución copernicana”, cambiando el tema de la conversación. Arjuna defendía que matar a sus parientes era algo malo, pues él estaba situado en el primer nivel y asumía que las personas están sujetas a la muerte, y ésta debería evitarse lo máximo posible para poder tener una vida próspera. Krishna no respondió a los argumentos de Arjuna, si no que cambió totalmente el nivel de la conversación. Básicamente, Él dijo que la muerte realmente no existe (segundo nivel), y por lo tanto, los argumentos de Arjuna no tenían ninguna lógica. De esta forma, Krishna también desafió la idea de Arjuna de que la prosperidad y la felicidad mundanas son buenas. Él propuso la idea de que ser indiferente ante la felicidad y la aflicción es algo bueno. En resumen, Krishna habló desde el segundo piso de la casa.

La disciplina del Bhagavad-gita

El Bhagavad-gita, siendo una escritura práctica, ofrece los medios para cruzar el camino entre el primer nivel (dharma) y el tercero (moksha). Aceptar dharma y rechazar adharma no es suficiente para alcanzar el estado de moksha. La persona necesita otro tipo de esfuerzo o camino. Este proceso a veces se llama autorrealización, y se necesita practicar una disciplina para poder progresar, paso a paso, desde el nivel inferior hacia el nivel superior. ¿Qué medios prácticos o sistemas ofrece el Bhagavad-gita?

Una de las cuestiones importantes que plantea el Bhagavad-gita es que la persona debe elegir entre el camino de la acción y el camino de la contemplación. Arjuna planteó esta pregunta en dos ocasiones, al principio del tercer capítulo y al comienzo del quinto. El Bhagavad-gita recomienda claramente el camino de la acción para superar el nivel de dharma y alcanzar el nivel de moksha. La persona ejecuta estas acciones purificatorias de acuerdo con su dharma, y continúa trabajando según sus deberes. De esta forma, a través de Su discurso, Krishna animó a Arjuna a seguir su dharma y luchar. Sin embargo, a medida que el diálogo fue avanzando, los motivos de Arjuna para luchar comenzaron a refinarse. Krishna enseñó a Arjuna que éste podía luchar en un estado de conciencia cada vez más elevado. De esa forma, aunque externamente continuemos con nuestros deberes prescritos, internamente reformamos nuestras motivaciones para actuar. Y así se construye una especie de escalera, para que la persona pueda avanzar más y más de dharma a moksha.

Referencias sobre la escalera de motivaciones

En el nivel más bajo, las actividades personales están motivadas por el deseo de conseguir algo para sí mismo. Al principio, Krishna empleó un argumento materialista para intentar convencer a Arjuna de que empuñara sus armas. Krishna aceptó que Arjuna estaba interesado en diversos lucros, como fama y felicidad, y argumentó que si Arjuna abandonara el campo de batalla, perdería su fama. El próximo argumento que presentó Krishna también es materialista, pero de alguna forma era superior, en el sentido de que aceptó la autoridad de las escrituras: afirmó que los guerreros que mueren en el campo de batalla alcanzan los planetas celestiales. Por lo tanto, podemos decir que este argumento se plantea en un estado de “materialismo religioso”.

En otras palabras, Krishna aconsejó a Arjuna a seguir el dharma  para conseguir ciertos objetivos en esta vida o la próxima. Pero ejecutar el dharma por una cuestión de deber es superior. Este estado representa una forma pura de actuar, sin desear los frutos, y es una de las enseñanzas centrales del Bhagavad-gita. Todavía estamos en el primer nivel, pero esa instrucción ya no incluye la conciencia de un beneficio mayor, que según el Bhagavad-gita, garantiza la liberación del samsara. De todas formas, los que siguen el dharma por una cuestión de deber, alcanzan la perfección del primer nivel y pueden continuar progresando hacia el siguiente nivel.

El siguiente nivel rechaza el valor de los Vedas (considerando que éstos están relacionados con la prosperidad mundana) para lograr un ideal superior: alcanzar el Brahman. Este estado puede llamarse “acción motivada por un beneficio mayor (Brahman)”. Aquel que actúa de esta forma está en el segundo nivel, y en él encontramos muchos procesos de yoga. Tal vez, una persona practique karma-yogay no esté interesada en el fruto de sus acciones, si no que se los ofrece al Supremo. Tal vez practique jñana-yoga, ashtanga-yoga o bhakti-yoga. Todas esas prácticas deyoga tienen el objetivo común de hacer que el practicante se desprenda de los apegos y la existencia materiales, y se fije en el Supremo. En el nivel de yogaencontramos iluminación y renuncia. Una vez que la persona alcanza la perfección en esa etapa, finalmente se eleva a la tercera etapa, el nivel de moksha, y continúa ejecutando sus deberes con un humor profundo, puro y espontáneo de amor devocional por Krishna.

Conclusión

Vamos a agregar algunos pasos más a nuestra escalera de tres niveles. Ahora podemos resumir las etapas en materialismo simple, materialismo del dharma, deber por el propio deber, actuar en pro de un beneficio mayor o Brahman, la etapa de yoga, y el estado de yoga o devoción pura. En esta escalera de motivaciones, los motivos más elevados de cada persona para actuar se sitúan en la estructura metafísica del Bhagavad-gita. En este sentido, el Bhagavad-gita incluye todos los tipos de existencia, y a la vez anima a todos a ascender a lo largo de las diversas motivaciones, alejándolos del samsara y acercándolos al Brahman. Al seguir esa estructura, el estudiante puede entender el Bhagavad-gita como un tratado teológico-filosófico coherente, firmemente conectado, como un texto único e unificado. El Bhagavad-gita ofrece el modelo de una casa de tres pisos en el que puede vivir todo el mundo.

 

 

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