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Hridayananda Dasa Goswami
(Extracto de la obra “Guía completa del Bhagavad-gita con traducción literal”)

Por encima de la mente inestable que gusta y disgusta, acepta y rechaza con capricho subjetivo, existe la tranquila y objetiva buddhi – la voz de la razón.

(Nota: Los números que se muestran entre corchetes se refieren a versos del Bhagavad-gita. Por ejemplo, 3.9 significa “capítulo 3, verso 9”.)

La palabra buddhi indica inteligencia, razón o juicio. En la búsqueda de nuestro autointerés racional, es lo que nos permite discernir dónde entrar y dónde salir, lo que se puede hacer y lo que no. Buddhi nos dice lo que es benigno y lo que es maligno, lo que libera y lo que esclaviza. Buddhi hace esas distinciones cruciales [18.30].

Por encima de la mente inestable que gusta y disgusta, que acepta y rechaza con capricho subjetivo, existe la tranquila y objetiva buddhi – la voz de la razón. Situada al lado del alma en la escala de poderes [3.42], buddhi es la razón que racionaliza lo que está más allá de sí misma: el alma eterna [3.43].

De hecho, cuando en esta vida nos sentimos atraídos a la espiritualidad, nos reconectamos con buddhi, la comprensión espiritual, de nuestra vida pasada. De esa forma, nos esforzamos otra vez por la perfección final [6.43]. Y con buddhipura, nos cualificamos para la existencia espiritual [18.51-53].

Algunas personas alegan, en nombre de las escrituras, que en la vida no hay nada más aparte de intercambiar piedad por recompensas materiales [2.42-43]. No obstante, el yoga como vida espiritual disciplinada, sólo es posible cuando buddhies indiferente a los apegos materiales y a los textos religiosos que promueven el materialismo piadoso [2.42-43]. De este modo, en la lucha contra el apego y la ilusión, buddhi es nuestra última línea de defensa. Si perdemos la razón, ciertamente el alma se pierde en la ignorancia [2.63]. No obstante, en una vida de gracia jubilosa (prasada), vencemos nuestros problemas, y buddhi permanece firme [2.65]. Ese es el resultado de una práctica espiritual seria [2.66].

Krishna dice que en este mundo difícil, hemos de “buscar el refugio en buddhi”: razón clara que sugiere que no codiciemos egoístamente los frutos de la acción [2.49]. De hecho, descubrimientos científicos indican que las personas sienten más placer al gastar dinero con los demás que consigo mismas. Renunciar al egocentrismo no es renunciar al placer, si no encontrar el placer genuino en una vida dedicada. La felicidad virtuosa se obtiene cuando buddhi encuentra serenidad en el verdadero yo [18.37]. Buddhi incluye la felicidad máxima de la autorrealización, además de los sentidos mundanos [6.21]. De ese modo, conbuddhi determinada, el individuo debería, poco a poco, retirar los objetos ilusorios de la mente y fijarla en el verdadero yo [6.25]. Con buddhi pura, sabemos cómo actuar sin incurrir en karma [4.18]; con buddhi estable, conocemos y alcanzamos al Absoluto [5.20]; y con buddhi ecuánime, vemos a todos los seres como almas eternas, sin importar su tipo de cuerpo o condición material [6.9]. Esa buddhiecuánime nos ayuda a alcanzar a Krisha [12.4].

Pero la lujuria puede infectar nuestra razón y cubrir la conciencia [3.39]. Las modalidades de la pasión y la oscuridad corrompen a buddhi [18.31-32]. En la pasión, buddhi no mide de forma precisa lo que es moral y lo que no, y lo que es deber y lo que no. En la oscuridad, buddhi entiende todo de forma contraria, considerando lo inmoral como moral [18.32].

No obstante, cuando buddhi se desprende de todas las cosas materiales, el individuo abandona la vida mundana y alcanza la perfección que está por encima de karma [18.49]. Necesitamos a buddhi para liberarnos de las amarras de karma[2.39, 2.50], bien a través del camino del yoga del conocimiento (jnana-yoga), o bien a través del yoga de la acción (karma-yoga).

La razón resuelta nos guía con un enfoque preciso, pero cuando la determinación se debilita, la razón se dispersa en direcciones interminables [2.41]. Aquellos que se aferran al placer y poder mundanos, no consiguen enfocar buddhi en el camino espiritual [2.44]; se preocupan con innumerables problemas en vez de buscar un estado espiritual que los solucione todos.

Entonces, ¿qué es lo que inspira y otroga poder a la razón resuelta (buddhi) para abandonar las preocupaciones interminables y enfocarse exclusivamente en el camino espiritual? No es más que Krishna, que nos asegura repetidas veces que cuidará personalmente de nosotros, si nos tomamos en serio Sus instrucciones.

Krishna viene a este mundo para rescatar a los virtuosos de sus problemas [4.8]. Si conseguimos comprender que Él es el amigo bondadoso de todos los seres, encontraremos la paz que se nos escapa [5.29]. Él personalmente, brinda prosperidad y seguridad a aquellos que se dedican al Señor [9.22]. Él es nuestro refugio (sharanam) y verdadero amigo [9.18], y nos anima a refugiarnos (sharanam) de todos los problemas apenas en Su persona, garantizándonos que, de esa forma, encontraremos la paz más elevada y la morada eterna, y que Él nos liberará de todas las transgresiones [18.62, 18.66].

Utilizando de nuevo la misma palabra para “refugio”, Krishna dice al alma: “Busca refugio (sharanam) en buddhi” [2.49]. De esta manera, buscar refugio en buddhisignifica aceptar la razón pura que nos guía a dedicarnos a Dios.

Al comprender esta lógica espiritual, nuestra inteligencia para de agonizar debido a los problemas inevitables de este mundo, ya sean financieros, sociales, psicológicos, políticos, históricos o de otro tipo, y acepta ávidamente la oferta del refugio, sustento y morada eterna de Krishna. De hecho, casi al final del Gita, Krishna afirma que el individuo debería recurrir a buddhi y, de esta manera, dedicar todas sus acciones a Él, teniéndolo como el supremo y siempre dedicándole el pensamiento a Él [18.57]. Una vez más, la buddhi específica a la que recurre el individuo, es la razón pura absorta en Dios. Después de todo, aquel que al fin alcanza el conocimiento después de muchos nacimientos y muertes, comprende que Krishna es todo [7.19]. Así, el Gita presenta devoción plena a Krishna como un acto supremamente racional, el fruto de la razón pura, buddhi. Las almas no llegan a Krishna mediante el rechazo de la razón. Por el contrario, Krishna afirma que Él en persona otorga buddhi-yoga a aquellos constantemente dedicados que, entonces, van a Él mediante esa práctica de la razón pura [10.10]. De hecho, la prueba de buddhi pura es que el individuo ve a Krishna como la Persona Suprema por encima de todas las otras personas, y es consciente de que no existe comprensión ni verdad escritural superior [15.20].

Por el contrario, aquellos que carecen de buddhi piensan que Krishna es originalmente y en último término impersonal, y que asume una forma personal para algún propósito. Al carecer de buddhi (razón espiritual), no comprenden la naturaleza personal superior de Krishna [7.24].

Aún peor, los irracionales, aquellos con buddhi insignificante, creen que no existe Dios en el Universo, ni Verdad o fundamento [16.8-9]. De la misma forma, aquellos con “buddhi no formada” piensan que ellos mismos son los únicos actores de sus acciones, sin considerar los factores circundantes y providenciales [18.16].

Alcanzamos la razón pura, buddhi, al dedicar nuestro razonamiento a Krishna. Lo logramos al tomarnos el Bhagavad-gita en serio. Krishna nos dice que le ofrezcamos nuestra buddhi [8.7, 12.14], y que fijemos nuestra buddhi en Su persona [12.8].

Además, el propio Krishna es la buddhi de aquellos que la poseen [7.10], ya que Él vive en nuestro corazón y nos da conocimiento [15.15] si así lo deseamos.

El Bhagavad-gita presenta su noción más clara y suscinta de una ciencia espiritual en cuanto a buddhi-yoga. La página web de Oxford Dictionaries define ciencia como “actividad intelectual y práctica que incluye el estudio sistemático del (…) mundo físico y natural a través de la observación y experimento”. Dejando de lado la suposición de la petición de principio de que el individuo solo puede estudiar sistemáticamente “el mundo físico y natural”, aquí nos enfocamos en las dimensiones “intelectual y práctica” de semejante estudio. Buddhi indica inteligencia o razón, y yoga indica práctica. El término buddhi-yoga señala una ciencia espiritual.

Así, Krishna alega dar una comprensión racional (buddhi) del alma tanto en la teoría cuando en la práctica [2.39]. Ese buddhi-yoga es considerablemente superior a la acción común [2.50]; Krishna la concede a aquellos que siempre se dedican a Él [10.10]. Al depender de buddhi-yoga, el individuo siempre es capaz de fijar su mente en Krishna [18.57].

 

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