eva

Sadaputa Dasa

Existió, pero la expulsaron del paraíso científico y quedamos a merced de muchas dudas.

En un artigo publicado en el prestigioso periódico Nature, en el año 1987, tres bioquímicos publicaron un estudio del ADN mitocondrial de 147 personas procedentes de cinco continentes. Los bioquímicos afirmaron: “Todos los ADNs mitocondriales surgen a partir de una misma mujer, y como hipótesis, vivió hace unos 200.000 años, probablemente en África”.

El caso se convirtió en la sensación del momento, y nombraron a la mujer como “la Eva africana”. El Newsweek publicó la noticia en la capa, y allí estaba ella, el ancestro único de todos los seres humanos.

Eva fue uno de los miembros de una población de humanos primitivos, pero todos los linajes humanos que no pertenecían al de ella perecieron.  Para los estudiantes de evolución humana, una aplicación importante de este hallazgo fue que la población asiática Homo erectus, que incluye el famoso Hombre de Pekín, no forma parte de nuestros antepasados. Se concluyó que esos hombres-mono no podrían ser descendientes de Eva, pues vivieron en Asia antes de 200.000 años atrás.

El ADN mitocondrial (ADNmt), contiene instrucciones genéticas de la central de producción de energía. Se transmite a los descendientes sólo a través de la madre, sin ninguna contribución del padre. Eso quiere decir que la descendencia por ADNmt traza un árbol genealógico de un único grupo, mucho más fácil de estudiar.

Los estudios computarizados del ejemplar de 147 personas (que representan a la población mundial), muestran que el tronco ancestral original se dividió en dos grupos. Sólo los africanos descienden de un grupo; el resto de la población, junto con algunos africanos, desciende del otro. La deducción fue que el origen era africano. En 1991, otro análisis de secuencias exactas de ADNmt de 189 personas lo confirmó, e indicó que Eva era nuestra diez-mil-veces-bisabuela.

Eva es expulsada del paraíso científico

Infelizmente, la teoría de Eva no se sostuvo. En 1992, el genetista Alan Templeton, de la Universidad de Washington, afirmó en la revista Science: “La deducción de que el árbol genealógico de la humanidad tendría sus raíces en África, no está avalada por la evidencia”. Parece que la teoría de la Eva africana había surgido a partir de algunos errores en los análisis computarizados.

Los árboles genealógicos ancestrales se diseñaron a partir de las secuencias del ADNmt, a través de lo que se llama el principio de parsimonia. Este ejemplo brinda una idea de cómo se hace: Tomamos una secuencia de cuatro letras para representar las informaciones genéticas del ADNmt. En (1), comenzamos con abcdcomo el ancestro original, y a partir de algunas pequeñas modificaciones, o mutaciones, producimos descendientes avcd i abud. Entonces, otra vez a partir de pequeñas mutaciones, obtenemos dos descendientes más a partir de avcd, avcn yrvcd.

Supongamos que nos habían dado las secuencias avcn, rvcd y abud, y se nos pide que deduzcamos su origen. ¿Cómo lo conseguiremos? El método que usaron los científicos para estudiar el ADNmt fue decir que los ancestros y descendientes deberían ser lo más parecidos posible. Una forma de medir su parecido es contando el número de mutaciones del ancestro al descendiente en el árbol genealógico. Un árbol genealógico con pocas mutaciones muestra una gran similitud, convirtiéndose en un buen candidato al verdadero árbol genealógico ancestral. Y ese árbol es parsimonioso.

Por ejemplo, un árbol genealógico (1) tiene cuatro mutaciones, y otro árbol genealógico (3) tiene ocho. Los científicos podrían argumentar que el árbol genealógico (1) tiene más posibilidades de ser el verdadero árbol genealógico ancestral. Esto parece prometedor, ya que en este caso, el árbol genealógico (1) es realmente el árbol genealógico real. Pero el árbol genealógico (2) requiere cinco mutaciones, y por eso es casi parsimonioso. No obstante, el árbol genealógico (2) presenta ancestros con un patrón completamente diferente.

El problema del método del árbol genealógico parsimonioso es que, en un caso complejo, hay literalmente millones de árboles genealógicos que son igualmente parsimoniosos. Realizar búsquedas entre ellos con un computador mainframepuede demorar meses. De acuerdo con Templeton, los resultados originales acerca de la Eva africana, procedieron de computadores que “dejaron pasar” árboles genealógicos importantes. Cuando se realizaron análisis más exhaustivos, el árbol genealógico de raíces africanas surgió como candidato, pero no era igual que cualquier otro árbol genealógico de raíces europeas o asiáticas.

El método del árbol genealógico parsimonioso se basa en la idea de que los organismos similares tienen ancestros en común, y que los organismos menos similares son más distantes. Esta idea es el concepto central de la teoría de la evolución. Ya que los registros históricos humanos son muy pequeños para demostrar cambios evolutivos significativos, los evolucionistas se ven forzados a reconstruir la historia de los seres vivos comparando semejanzas y diferencias entre organismos vivos y fosilizados.

Por ejemplo, se dice que los hombres y los monos comparten un ancestro en común, porque el hombre y el mono son muy parecidos. Al final del siglo XIX, hubo una famosa discusión entre los anatomistas Thomas Huxley y Richard Owen, sobre si los seres humanos eran o no primos de los monos. Owen defendía que no, porque uno de los aspectos del cerebro humano, el hipocampo, no se encontraba en el cerebro de los monos. Pero Huxley venció la discusión mostrando que los monos sí tienen hipocampo. Antes de presentar triunfantemente la evidencia ante la Asociación Inglesa de Científicos, Haxley escribió a su esposa: “El próximo viernes por la noche todos estarán convencidos de que son monos”.

¿Por qué el hombre y el mono son similares?

Sin duda, el hombre y el mono son parecidos. Pero si no descienden de un ancestro común próximo, ¿cómo puede explicarse este hecho? El creacionismo bíblico propone que Dios creó al hombre y al mono por separado, por decreto divino. Para muchos científicos, esa historia es insatisfactoria. El genetista Francisco Ayala, indicó la gran similitud entre los seres humanos y los chimpancés en una discusión. Él gritó: “Estos creacionistas están insinuando que Dios es un estafador, pues hace cosas que parecen idénticas pero no lo son. Para mí, eso es una blasfemia”. En otras palabras, ¿por qué iba Dios a falsificar el registro de un aparente cambio histórico?

Para ilustrar esta idea, considere las piernas de los mamíferos. Todos los mamíferos terrestres conocidos tienen huesos homólogos, o similares. Es decir, todos los mamíferos tienen una tibia, un peroné, un fémur, etc. Imagine ahora que la ingeniería genética se vuelve muy perfecta. Un ingeniero genetista tal vez quiera crear un animal con piernas propias para un ambiente determinado. Probablemente modificaría los patrones de los huesos para crear otra pierna en el patrón de los mamíferos, antes que crear un conjunto nuevo de huesos adecuados para ese nuevo ambiente. Si los ingenieros humanos probablemente decidieran hacerlo así, ¿por qué no lo haría Dios? La respuesta de que el deseo de Dios es insondable no es muy bien recibida entre la mayoría de los científicos.

Sin duda, no es posible suponer el deseo de Dios. No obstante, la literatura védica ofrece un relato sobre el origen de las especies en el que explica el patrón de semejanzas entre los organismos vivos. Según el Srimad-Bhagavatam, las entidades vivas descienden de un ser creado original, y por lo tanto, todas están unidas por un mismo árbol genealógico de ancestros y descendientes. Las formas que poseen características similares, han heredado esas características de las formas ancestrales que las poseen originalmente. De esa manera, la teoría que presenta el Srimad-Bhagavatam sobre las semejanzas y diferencias de las especies puede compararse con la teoría tradicional de la evolución.

Sin embargo, esas dos teorías no son iguales. La teoría de Darwin de la evolución, dice que las especies descienden de un organismo primitivo unicelular, y que gradualmente se desarrollaron en formas cada vez más complejas. En oposición, elBhagavatam dice que Brahma, el ser creado original, es sobrehumano. Brahma generó seres llamados prajapatis, que son inferiores a él. A su vez, los prajapatisprodujeron generaciones de seres inferiores, que culminaron en plantas, animales y seres humanos, tal como los conocemos. A partir de los prajapatis, las siguientes generaciones fueron creadas a partir de la reproducción sexual.

La teoría de la evolución dice que las especies surgen a través de la mutación o la selección natural, sin ningún tipo de guía superior. Por otro lado, el Bhagavatamdefiende que Dios planea detalladamente todo el proceso de la creación de los seres.

Un diseñador inteligente

Este punto nos lleva de vuelta a la cuestión de por qué las especies deberían estar unidas por un patrón único.

Un ingeniero genetista que esté proyectando un mamífero para un fin especial, tal vez encuentre conveniente atribuirle un diseño especial. No obstante, si quiere crear todo un ecosistema de organismos que interactúen entre ellos, tal vez quiera hacerlo con un esquema general en el que pueda producir diferentes tipos de organismos a partir de la modificación de proyectos modelo. Por lo tanto, un mamífero que haya sido creado como modelo, podría usarse como punto de partida para producir varios mamíferos, y se podrían crear modelos similares para aves, peces, etcétera. Sería más eficiente organizar esos modelos en un árbol genealógico parsimonioso para que el trabajo de creación sea mínimo.

Esa idea brinda la respuesta a una de las dificultades de la teoría de la evolución. Muchos organismos vivos tienen estructuras complejas difíciles de explicar a través de la selección natural o la mutación. Algunas formas intermediarias unen un organismo de esas estructuras con otros que no las tienen. Los evolucionistas tienen dificultades para imaginar posibilidades convincentes que puedan ser esas formas intermediaras involutivas. Pero esas estructuras son fáciles de entender si presuponemos un diseñador inteligente.

Considere la dificultad de crear programas de computador. El programador diseñará un software nuevo a partir de uno que ya exista, y lo modificará. Después de hacer eso durante un tiempo, acabará produciendo un árbol genealógico de programas. No obstante, las variaciones necesarias para ir de un programa a otro frecuentemente son extensas. Se espera que un programa nuevo no opere a partir de mutaciones al azar de un programa original, sino que lo haga de una forma determinada.

Sin embargo, podría plantearse el tema de que un ingeniero humano finito tal vez necesite de métodos de creación eficientes, pero Dios es ilimitado y no los necesita. No podemos predecir a Dios, pero en el Bhagavatam (2.1.36), Krishna, la Suprema Personalidad de Dios, es reconocido como el artista más grande:

“Las variedades de aves son indicaciones de Su magistral sentido artístico. Manu, el padre de la humanidad, es el emblema de Su inteligencia modelo, y la humanidad es Su residencia. Las especies celestiales de los seres humanos, tales como los Gandharvas, los Vidyadharas, los Caranas y los ángeles, representan todos Su ritmo musical, y los soldados demoníacos son representaciones de Su maravilloso heroísmo”.

En los trabajos artísticos también encontramos patrones metódicos de creación. Así como Bach combinó y modificó hábilmente diferentes temas en sus fugas, de la misma forma, el Artista Supremo orquestra el mundo de la vida para que haya orden, parsimonia y muchas formas abundantes originales. Los modelos parsimoniosos de modificaciones continúan naturalmente a lo largo de la procreación de especies. La originalidad emana de la inteligencia creativa de Krishna, y no puede ser relatada por la teoría neodarwinista.

Energías sutiles

Eso nos conduce a nuestro último punto. Las formas de vida que descienden de Brahma incluyen varias especies que desconocemos. Las especies superiores, comenzando con el propio Brahma, poseen cuerpos que, en su mayor parte, son un tipo de energía sutil diferente de las energías que estudian los científicos modernos. Manu, los gandharvas y los vidyadharas son un ejemplo de ese tipo de seres.

Las energías que estudia la ciencia moderna pueden considerarse materia burda. Los cuerpos de los seres humanos comunes, animales y plantas, están hechos de ese tipo de materia. Si descienden de seres hechos de energía sutil, entonces debe existir un proceso de transformación en el que las formas burdas se generen a partir de las sutiles. El Bhagavatam afirma categóricamente que este proceso existe.

Por lo tanto, la explicaicón del Bhagavatam sobre el origen de las especies brinda las siguientes máximas: (1) existen seres corporificados en cuerpos sutiles, que incluyen a los precursores de los organismos corporificados en cuerpos burdos, y (2) existe un proceso que genera lo burdo a partir de lo sutil. Sería interesante lograr una evidencia empírica que comprobase estas predicciones.

 

 

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