Cómo amar a los niños

Urmila devi dasi

¿Cómo podemos representar el amor de Krishna en la vida de un niño?

Los niños necesitan mucho amor. Hay que quererlos mucho. Se dice que cuando alguien se torna una persona importante, es porque tuvo una madre que le dio mucho amor.

Frecuentemente escuchamos hablar muy bien del amor, ¿pero qué significa realmente “amor”? El estereotipo de una madre o un padre sonriente, sosteniendo con cuidado a su hijo en el regazo, no representa completamente el amor parental. Judith Viorst escribió en el Newsweek: “Siendo madre de tres varones físicamente intensos, no tardé mucho tiempo en aprender que ser una madre paciente, tierna, amorosa, serena y empática no era siempre posible”.

Algunos adultos malcrían a sus hijos debido a un supuesto exceso de cariño. Y otros, en nombre del amor, llegan a ser ásperos, incluso crueles.

Tal vez el diccionario pueda ayudarnos a entender el significado del amor verdadero. Webster define el amor como “un fuerte afecto por la otra persona debido al parentesco”. En otras palabras, tenemos la tendencia a amar a nuestra familia y nuestros parientes. Ese amor es natural para las almas materialmente condicionadas, las almas corporificadas, per es imperfecto por dos razones. En primer lugar, porque sólo se basa en el cuerpo; y en segundo lugar, porque sólo se basa en cuerpos relacionados con el nuestro, así que no deja de ser una extensión de nuestro egoísmo. Si nuestro amor por los niños existe apenas en una plataforma material, la plataforma egoísta, no podremos evitar actuar pensando en nuestro beneficio, y no en el de nuestros hijos. Este tipo amor no es adecuado para los aspirantes al progeso espiritual.

El diccionario Webster también define el amor como “apego afectuoso, entusiasmo o devoción”. Aunque en este caso la devoción pueda indicar una actitud de servir a la otra persona de forma abnegada, también invoca la imagen de una madre que idolatra y sofoca a su hijo con tanto cuidado entusiasta que su hijo nunca crece realmente.

La definición que mejor se aplica es “preocupación leal, benevolencia y abnegada por el bienestar de la otra persona”. El diccionario da el ejemplo del amor de un hombre por Dios. Si aceptamos esto como una buena definición del amor genuino, entonces nos podemos preguntar: “¿De qué manera ama Krishna a Sus hijos, todos los seres vivos? Y siguiendo el ejemplo de Krishna, ¿cómo podemos amar de la mejor forma a nuestros propios hijos?”.

Krishna permanece junto a Sus hijos y los cuida a todos, ya sean obedientes u ofensivos. Él corresponde de manera perfecta los deseos e inclinación de cada alma. Si nos devotamos completamente a Krishna, Él se mostrará y se relacionará con nosotros de la forma que queramos. Si queremos ser independientes, nos dará la oportunidad de ser un Brahma, el soberano del universo material.

Krishna nos conoce a cada uno de nosotros completamente, y dirige nuestras andanzas vida tras vida, permitiendo que experimentemos sufrimientos y frustraciones suficientes para volver con Él. Él también coordina todo para que todos los seres humanos tengan acceso a las escrituras y las personas santas. Krishna incluso viene personalmente para enseñar el camino más favorecedor.

Para seguir el ejemplo del Señor, podemos enseñar a nuestros hijos la mejor forma de actuar y el mejor tipo de mentalidad. También podemos establecer el mejor ejemplo. Dentro de un cierto límite, podemos educarlas permitiendo que experimenten las consecuencias naturales de sus acciones y sus deseos. Todavía mejor, podemos ayudarles a que aprendan sin la experiencia directa. Siempre que un niño muestre que desea actuar para agradar a Krishna y seguir las escrituras, podemos animarlo y apoyarlo.

Lo que es realmente bueno para un niño, es aquello que es realmente bueno para todos los seres: comprender y experimentar su condición espiritual, diferente del cuerpo material, y servir a Krishna en lugar de servir al mundo temporal. Cuando entrenamos a un niño en ese estilo de vida, representamos el amor de Krishna.

¿Y qué pasa con los pequeños y dulces gestos que los adultos, bajo la influencia material de la ilusión, muestran a sus hijos? ¿Los que siguen una orientación espiritual deberían rechazarlos, considerándolos un apego, un condicionamiento? De ninguna forma.  Si nos fijamos en el ejemplo de Krishna de nuevo,  podemos ver que cuando Él demuestra Su amor por nosotros con pequeños detalles, nosotros naturalmente nos sentimos agradecidos, y comprendemos que le importamos. De modo similar, los abrazos, sonrisas, regalos, palabras amables, y el tiempo que les dedicamos jugando juntos, demuestran s nuestros hijos que nos importan profundamente, y que los amamos completamente.

 

 

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