Tiene que haber un cambio en el corazón

Radhanatha Swami

Tenemos que intentar simultáneamente hacer frente a la realidad externa de este mundo y tratar de mejorar las cosas, y también debemos saber que la verdadera solución es purificar nuestro corazón, que nuestra alma se una a Dios.

La oración más elevada que existe es la que nos coloca como un instrumento desinteresado en las manos de Dios. San Francisco oró: “Señor, hazme instrumento de Tu paz”. Él no oró para recibir, sino para dar, para ser liberado de todo el egoísmo y ser completamente desinteresado. Oró para ser un siervo y para ver a cada ser vivo como un maestro: “Permíteme ser un siervo humilde para animar, ayudar y cuidar a todos mis hermanos y hermanos en este mundo”.

Si tu cuerpo estuviera lleno de ampollas debido a una enfermedad, podrías conseguir un poco de alivio temporal colocando algunas compresas sobre las ampollas. Pero mientras la enfermedad continúe en tu sangre, saldrán más y más ampollas. Hoy en día se realizan tantas reuniones para intentar resolver los problemas de este mundo: reuniones en el congreso, de las Naciones Unidas, reuniones altruistas… A veces se logra un alivio temporal, pero como todavía existe codicia, orgullo, lujuria, envidia, ira e ilusión en el corazón de las personas, no se logra la paz. La enfermedad permanece.

No debemos dejar de atender los síntomas, pero esto no es suficiente. Las personas están contaminando los ríos, lagos y océanos con sus desechos. Es muy bueno que se establezcan leyes para intentar evitar que la gente lo haga, pero eventualmente van a volver a volcar los residuos en la naturaleza. ¿Y qué representan los desechos que están vertiendo en el aire, el agua y la tierra? Simplemente muestran la suciedad que hay en sus propios corazones. Motivados por la codicia, han creado todas estas cosas horribles y sucias.

Por lo tanto, la única solución posible es que haya un cambio en el corazón. Si no somos parte de la solución, somos parte del problema. Si nuestro propio corazón no se está purificando, ¿cómo podremos ayudar a que otros se iluminen? Por consiguiente, tenemos que intentar simultáneamente hacer frente a la realidad externa de este mundo y tratar de mejorar las cosas, y también debemos saber que la verdadera solución es purificar nuestro corazón, que nuestra alma se una a Dios. Así pues, la oración más elevada es que podamos ser un instrumento en las manos de Dios para poder llevar a cabo esta unión y lograr la paz espiritual.

 

 

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