A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada
(Extracto de los capítulos 1, 2 y 3 del libro de Krishna)

¿Cómo advino Krishna en este mundo ? ¿Por qué decidió aparecer en este mundo material? ¿Quiénes son Sus padres? Conoce todos los detalles que rodean el advenimiento del Señor Krishna en este mundo.

Una vez, el mundo se vio agobiado por la innecesaria fuerza defensiva de varios reyes, que se hacían pasar por miembros de la orden real, pero que en realidad eran demonios. En ese entonces, el mundo entero estaba perturbado, y la deidad predominante de la Tierra, conocida como Bhumi, fue a ver al Señor Brahma para contarle acerca de las calamidades que le causaban esos reyes demoníacos. Bhumi asumió la forma de una vaca y se presentó ante el Señor Brahma con lágrimas en sus ojos. Ella estaba desolada, y lloraba simplemente para invocar la compasión del Señor. Bhumi le describió al Señor Brahma la desastrosa situación en la que se hallaba la Tierra y Brahma después de oír esto, se afligió mucho y se dirigió de inmediato hacia el océano de leche, donde reside el Señor Visnu. El Señor Brahma iba acompañado por todos los semidioses, encabezados por el Señor siva, y Bhumi también los acompañó.

Al llegar a la orilla del océano de leche, el Señor Brahma empezó a apaciguar al Señor Visnu, quien antiguamente había salvado la Tierra asumiendo la forma trascendental de un jabalí. Después de que todos los semidioses le ofrecieron la oración Purusa-sukta a la Suprema Personalidad de Dios, aparentemente no oyeron respuesta alguna. Entonces, el Señor Brahma se sentó personalmente a meditar y el Señor Visnu le transmitió un mensaje, que Brahma comunicó después a los semidioses: “Muy pronto aparecerá en la Tierra la Suprema Personalidad de Dios, junto con Sus poderosas potencias supremas, y mientras Él permanezca en el planeta Tierra para cumplir su misión de aniquilar a los demonios y establecer a los devotos, los semidioses también deberán estar en ese planeta para asistirlo. Todos ellos deberán nacer de inmediato en la dinastía de la familia Yadu, pues en ella —a su debido tiempo— aparecerá también el Señor. Krishna Mismo, la Suprema Personalidad de Dios, aparecerá personalmente como el hijo de Vasudeva. Antes de Su aparición, todos los semidioses, junto con sus esposas, habrán de aparecer en diferentes familias piadosas del mundo, para asistir al Señor en la ejecución de Su misión”. Después de instruir y apaciguar con dulces palabras a todos los semidioses, así como también a Bhumi, el Señor Brahma, el padre de todos los prajapatis o progenitores de la población universal, partió hacia su propia morada, el planeta material más elevado, llamado Brahmaloka.

El rey Surasena, jefe de la dinastía Yadu, gobernaba el país conocido como Mathura (el distrito de Mathura), así como también el distrito conocido como Surasena. En una ocasión, Vasudeva, el hijo de Surasena, justamente después de contraer matrimonio con Devaki, se dirigía a su casa en su cuadriga, acompañada por su nueva esposa. La procesión avanzaba muy placenteramente y Kamsa conducía la cuadriga, cuando de pronto se oyó un milagroso sonido que vibraba desde el cielo, el cual le advirtió a Kamsa especialmente: “Kamsa, eres un gran necio. Conduces la cuadriga de tu hermana y de tu cuñado, pero no sabes que el octavo hijo de esta hermana habrá de matarte”.

Kamsa era el hijo de Ugrasena, quien pertenecía a la dinastía Bhoja. Se dice que Kamsa era el más demoníaco de todos los reyes de la dinastía Bhoja. Inmediatamente después de oír la profecía venida del cielo, Kamsa tomó a Devaki por los cabellos y se dispuso a matarla con su espada.

Vasudeva quedó asombrado ante la conducta de Kamsa, y a fin de apaciguar a su cruel y desvergonzado cuñado, le dijo lo siguiente con gran razón y evidencia: “Mi querido cuñado Kamsa, tú eres el rey más famoso de la dinastía Bhoja, y la gente sabe que tú eres el más grande de los guerreros y un rey caliente. ¿Por qué te dejas llevar por la ira hasta el punto de querer matar a una mujer, que además es tu propia hermana, en el propicio momento de su boda? ¿Por qué le temes tanto a la muerte? La muerte nace contigo. Desde el  mismo día en que naciste, comenzaste a morir. Si tienes veinticinco años, eso significa que ya has muerto durante veinticinco años. Mueres a cada momento, a cada segundo. Entonces, ¿por qué le temes tanto a la muerte? La muerte final es inevitable. Puedes morir hoy mismo o dentro de cien años; no puedes evitar la muerte. ¿Por qué has de temer tanto? En realidad, la muerte significa la aniquilación del cuerpo presente. Así pues, te suplico que no te dejes llevar por los dictados de tu mente y de tu cuerpo”.

Vasudeva trató de apaciguar a Kamsa mediante las buenas instrucciones y la discriminación filosófica, pero ello no le fue posible, porque las compañías de Kamsa eran demoníacas. Al fracasar en su intento de calmar a Kamsa, Vasudeva se preguntó cómo podría proteger a Devaki, su esposa. Vasudeva pensó lo siguiente acerca de su esposa: “Por el momento debo salvar la vida de Devaki, y más tarde, si tenemos hijos, ya encontraré la forma de salvarlos”. Luego, penso: “Y si en el futuro tenemos un hijo capaz de matar a Kamsa —tal como él cree— entonces, tanto Devaki como el niño se salvarán, porque la ley de la Providencia es inconcebible. Pero ahora, de una u otra manera, voy a salvar la vida de Devaki”.

Vasudeva, después de pensar en la manera de salvar a su esposa, comenzó a hablarle a Kamsa con gran respeto, aunque Kamsa era el más pecador de todos los hombres. “Mi querido cuñado, te suplico que consideres que tu hermana no representa peligro alguno para ti. Tú esperas algún peligro porque oíste una voz profética en el cielo, pero el peligro ha de venir de los hijos de tu hermana que no están presentes aún. Y, ¿quién sabe? En el futuro, puede que haya hijos o que no los haya. Considerando todo esto, tú estás a salvo por ahora. No hay razón para que le temas a tu hermana. Si ella tiene hijos, prometo presentártelos a todos para que tomes las medidas necesarias”.

Kamsa conocía el valor de la palabra de honor de Vasudeva, y los argumentos de éste terminaron por convencerlo. Así pues, Kamsa desistió temporalmente del infame asesinato de su hermana. Vasudeva se alegró y alabó la decisión de Kamsa, y así regresó a su casa.

A su debido tiempo, Vasudeva y Devaki tuvieron nueve hijos —ocho varones y una niña—. Cuando nació el primer niño, Vasudeva mantuvo su palabra de honor y lo llevó inmediatamente ante Kamsa. Se dice que Vasudeva era hombre muy elevado y famoso por su palabra de honor, fama que él deseaba conservar. Aunque el hecho de poner en manos de su cuñado el recién nacido era muy doloroso para Vasudeva, a Kamsa lo contentó mucho recibirlo. Pero el comportamiento de Vasudeva hizo que Kamsa se compadeciera un poco. Kamsa quedó satisfecho con la acción de Vasudeva, y se sorprendió al ver que éste cumplía su promesa. Con gran placer y cierta compasión, Kamsa le dijo a su cuñado: “Mi querido Vasudeva, no es necesario que me presentes este niño. No estoy en peligro a causa de este niño. Yo he oído que el octavo hijo tuyo y de Devaki será el que habrá de matarme. ¿Por qué he de aceptar innecesariamente a este niño? Puedes llevártelo de regreso”.

Al regresar a casa con el primogénito, Vasudeva —aunque complacido con el comportamiento de Kamsa— no podía creer en su cuñado, porque sabía que Kamsa no se controlaba. Fue entonces cuando el gran sabio Narada se presentó ante Kamsa. Narada había sido informado de que Kamsa se había compadecido de Vasudeva y le había devuelto a su primogénito. Narada estaba muy ansioso de acelerar el descenso del señor Krishna, tanto como fuera posible. Por consiguiente, Narada le dijo a Kamsa que, en Vrindavana, personalidades como Nanda Maharaja y todos los pastores y pastorcillas de vacas, así como también las esposas de los pastores, y, por otra parte, Vasudeva, su padre —Surasena— y todos sus parientes, nacidos en la familia Vrsni de la dinastía Yadu, se preparaban para la aparición del Señor. Narada le advirtió a Kamsa que fuera cuidadoso con los amigos y bienquerientes, y con todos los semidioses que habían nacido en esas familias. Kamsa y todos sus amigos y consejeros eran demonios. Los demonios siempre les temen a los semidioses. Una vez que Narada lo enteró de la aparición de los semidioses en diferentes familias, Kamsa se puso alerta, pues comprendió que si los semidioses ya habían aparecido, el Señor Visnu habría de aparecer pronto. De inmediato, él arrestó y encarceló a su cuñado Vasudeva, y a Devaki.

Dentro de la prisión, engrilletados con cadenas de hierro, Vasudeva y Devaki, procrearon un hijo varón año tras año, y Kamsa, pensando que cada uno de esos niños podía ser la encarnación de Visnu, los mató uno tras otro. Él estaba particularmente temeroso del octavo hijo, pero después de la visita de Narada, llegó a la conclusión de que cualquiera de ellos podía ser Krishna. En consecuencia, pensó que era mejor matar a todos los bebés de Devaki y Vasudeva.

Cuando Kamsa hubo matado unas tras otro a los seis hijos de Devaki y Vasudeva, muchos de sus parientes y amigos se acercaron a él para pedirle que dejara de cometer esos infames actos. Pero todos ellos se convirtieron en adoradores de Kamsa.

Al Devaki quedar embarazada por séptima vez, una expansión plenaria de Krishna, conocida como Ananta, apareció en su vientre. Devaki estaba sobrecogida de júbilo y lamentación a la vez. Por una parte, se regocijaba, pues comprendía que el Señor Visnu se había refugiado en su vientre; pero al mismo tiempo lamentaba que, tan pronto como su hijo naciera, Kamsa lo mataría. Entonces, Krishna, la Suprema Personalidad de Dios, se compadeció de la terrible condición de los Yadus, causada por las atrocidades de Kamsa, y ordenó la aparición de su yogamaya, o sea, Su potencia interna.

El Señor ordenó la aparición de Yogamaya en la tierra de Vrajabhumi, Vrindavana, la cual siempre está decorada y llena de hermosas vacas. En Vrindavana, Rohini, una de las esposas de Vasudeva, estaba viviendo en la casa del rey Nanda y la reina Yasoda. Además de Rohini, muchos otros miembros de la dinastía Yadu se encontraban dispersos por todo el país, porque temían las atrocidades de Kamsa. Algunos de ellos vivían incluso en las cuevas de las montañas.

El Señor le informó a Yogamaya: “Devaki y Vasudeva son prisioneros de Kamsa; y Sesa, Mi expansión plenaria, se encuentra actualmente en el vientre de Devaki. Tú puedes hacer lo necesario para transferir a sesa del vientre de Devaki al vientre e Rohini. Después de esto, Yo apareceré personalmente en el vientre de Devaki, con todas Mis potencias. Luego, apareceré como el hijo de Devaki y Vasudeva. Y tú aparecerás como hija de Nanda y Yasoda, en Vrindavana”.

“Puesto que tú aparecerás como Mi hermana contemporánea, la gente de este mundo te adorará con toda clase de valiosos presentes: incienso, velas, flores y ofrendas de sacrificios. Tú satisfarás rápidamente sus deseos de complacencia de los sentidos. La gente que busca el afecto materialista habrá de adorarte bajo las diferentes formas de tus expansiones, que se llamarán: Durga, Bhadrakali, Vijaya, Vaisnavi, Kumuda, Krishna, Madhavi, Kanyaka, Maya, Narayani, Sarada y Ambika”.

“Ananta Sesa, Mi expansión plenaria, se encuentra en el vientre de Devaki, y debido a que tú lo transferirás al vientre de Rohini, habrá de ser conocido como Sankarsana, por haber sido atraído a la fuerza al vientre de ella, y Él será la fuente de todo el poder espiritual, o bala, mediante el cual uno puede alcanzar la más elevada bienaventuranza de la vida, llamada ramana. Así que, después de Su aparición, Mi porción plenaria Ananta será conocida o bien como Sankarsana o bien como Balarama”.

Cuando Yogamaya hubo recibido estas órdenes de la Suprema Personalidad de Dios, dio vueltas alrededor del Señor, y después apareció en este mundo material, conforme a Sus órdenes. Una vez hecho esto, la gente pensó que el séptimo embarazo de Devaki había terminado en aborto. Así, aunque Balarama apareció como el hijo de Devaki, Él fue transferido al vientre de Rohini para que apareciera como hijo de ella. Después de que se hizo eso, Krishna, la Suprema Personalidad de Dios, quien está siempre dispuesto a colocar todas Sus potencias en Sus devotos puros, entró como el Señor de toda la creación en la mente de Vasudeva, con toda la potencia de Su energía inconcebible. A este respecto, se sobrentiende que el Señor Krishna se sitúo primero que todo en el corazón puro de Vasudeva, y luego fue transferido al corazón de Devaki. Al Señor no se le puso en el vientre de Devaki mediante una descarga seminal. La Suprema Personalidad de Dios, mediante Su potencia inconcebible, puede aparecer de cualquier manera. Él no necesita aparecer de la manera ordinaria, por inyección seminal en el vientre de una mujer.

Mientras Vasudeva mantenía en su corazón la forma de la Suprema Personalidad de Dios, su apariencia era exactamente igual a la del Sol resplandeciente, cuyos brillantes rayos siempre le resultan intolerables y abrasadores al hombre común. Así pues, la forma eterna de la Suprema Personalidad de Dios, con todas Sus potencias, fue transferida de la mente de Vasudeva a la mente de Devaki, de la misma manera en que los rayos del Sol poniente se transfieren a la Luna llena que surge en el Oriente.

Kamsa, no obstante, vio la belleza trascendental de su hermana Devaki, y de inmediato llegó a la conclusión de que la Suprema Personalidad de Dios se había refugiado en el vientre de Devaki. Ella nunca antes había estado tan maravillosamente hermosa. Kamsa podía distinguir con precisión que en el vientre de Devaki había algo maravilloso, y eso lo inquietó. Él estaba seguro de que la Suprema Personalidad de Dios habría de matarlo en el futuro, y de que Él ya había llegado; Kamsa se puso a pensar: “¿Qué haré con Devaki? Sin duda, ella ya lleva a Visnu o Krishna dentro de su vientre, y así, es seguro que Krishna ha venido a ejecutar la misión de los semidioses. Aunque yo matase a Devaki inmediatamente, Su misión no puede ser frustrada”. Kamsa sabía muy bien que nadie puede frustrar la intención de Visnu. Kamsa pensó: “Si mato a Devaki ahora, Visnu hará cumplir Su voluntad Suprema con mayor vehemencia. Matar a Devaki ahora sería un acto muy abominable. Nadie desea matar su propia reputación, ni siquiera en una situación desesperada. Si mato a Devaki ahora, mi reputación se arruinará, Devaki es una mujer y se encuentra bajo mi responsabilidad. Además, ella está embarazada, y si la mato, toda mi reputación, el resultado de mis actividades piadosas y la duración de mi vida terminarían de inmediato”. Kamsa meditó así en todas las ventajas y desventajas de matar a Devaki en ese momento.

Finalmente, Kamsa decidió no matar a Devaki inmediatamente, sino esperar el futuro inevitable. Pero su mente se absorbió en sentimientos de animadversión en contra de la Personalidad de Dios. Kamsa esperó pacientemente que el niño naciera, con el fin de matarlo, tal como se había hecho con todos los demás hijos de Devaki. Sumergido así en un océano de animadversión en contra de la Personalidad de Dios, Kamsa comenzó a pensar en Krishna y en Visnu al estar sentado, al dormir, al caminar, al comer, al trabajar… en todas las situaciones de su vida. Su mente quedó tan absorta en pensamientos acerca de la Suprema Personalidad de Dios, que indirectamente sólo veía a Krishna o Visnu a su alrededor. Por desgracia, aun cuando su mente estaba tan absorta en pensamientos acerca de Visnu, Kamsa no es reconocido como devoto, porque pensaba en Krishna como enemigo. El estado mental de un gran devoto también consiste en estar absorto favorablemente. Tener conciencia de Krishna consiste en pensar en el Señor favorablemente; lo contrario no es conciencia de Krishna.

Fue entonces cuando el Señor Brahma y el Señor Siva, acompañados por grandes sabios, tales como Narada, y seguidos por muchos otros semidioses, aparecieron invisiblemente en la casa de Kamsa. Todos ellos comenzaron a orarle a la Suprema Personalidad de Dios con oraciones selectas, que son muy agradables para los devotos y que satisfacen todos sus deseos. Las primeras palabras que hablaron, proclaman que el Señor es siempre fiel a Su promesa. Los semidioses estaban muy contentos porque el Señor iba a aparecer con el propósito de cumplir Su misión, y se dirigieron a Él llamándolo satyam param, o la Suprema Verdad Absoluta.

“Amado Señor nuestro —oraron los semidioses—, es muy difícil comprender Tu forma eterna de persona. En general, la gente no está capacitada para comprender Tu forma verdadera; por ello, ahora estás descendiendo personalmente para exhibir Tu eterna forma original. De alguna manera, los hombres comprenden las diferentes encarnaciones de Vuestra Señoría, pero quedan perplejos cuando se trata de comprender la forma eterna de Krishna con dos brazos, desenvolviéndose entre los seres humanos tal como su fuera uno de ellos. Esta forma eterna de Vuestra Señoría proporciona a los devotos un placer trascendental que aumenta a cada instante. Mas, para quienes no son devotos, esta forma es muy peligrosa. ¡Oh, Tú, el autoiluminado!, los grandes santos que han cruzado el océano de la ignorancia con ayuda de la barca trascendental de Tus pies de loto, no se han llevado esa barca. Aún se encuentra de éste lado”. Los semidioses utilizan un hermoso símil. Si alguien sube a una barca para cruzar un río, la barca también se va con el pasajero hasta el otro lado del río. Y así, después de que el primer pasajero haya llegado a su destino, ¿cómo puede la misma barca estar disponible para quienes aún se encuentran del otro lado del río? Para responder a este dilema, los semidioses dicen en su oración que la barca no desaparece. Los devotos que aún permanecen sin cruzar el océano de la naturaleza material pueden cruzarlo, porque los devotos puros no se llevan la barca con ellos cuando cruzan. Cuando uno simplemente se acerca a la barca, todo el océano de la nesciencia material se reduce al tamaño del agua que cabe en la huella de un ternero. Por consiguiente, los devotos no necesitan tomar una barca para llegar al otro lado del océano: ellos simplemente cruzan de inmediato el océano. Gracias a que los grandes santos son compasivos con todas las almas condicionadas, la barca permanece siempre a los pies de loto del Señor. Uno puede meditar en los pies del Señor en cualquier momento, y al hacerlo uno puede cruzar el gran océano de la existencia material. Querida madre Devaki, en tu vientre se encuentra la Suprema Personalidad de Dios, quien aparece con todas Sus expansiones plenarias. Él es la Personalidad de Dios original, y aparece para nuestro bien. Así pues, no debes temerle a tu hermano, el rey de Bhoja. Tu hijo, el Señor Krishna, la Personalidad de Dios original, aparecerá para proteger a la piadosa dinastía Yadu. El Señor no va a aparecer solo, sino acompañado de Su porción plenaria inmediata, Balarama.

Devaki le temía mucho a su hermano Kamsa, pues éste ya había matado a muchos hijos suyos. Ella solía estar muy preocupada por Krishna. En el Visnu-Purana se afirma que, para tranquilizar a Devaki, todos los semidioses, en compañía de sus esposas, iban siempre a visitarla para animarla y para que no temiera que Kamsa fuera a matar a su hijo. Krishna, quien se encontraba en el vientre de Devaki, aparecería no solamente para disminuir la carga del mundo, sino específicamente para proteger los intereses de la dinastía Yadu, y ciertamente para proteger a Devaki y a Vasudeva.

Después de adorar la forma trascendental del Señor, todos los semidioses se fueron a sus respectivas moradas celestiales, con el Señor Brahma y el Señor Siva delante.

Cuando llegó el momento de la aparición del Señor, las constelaciones se volvieron muy auspiciosas. Cuando Krishna nació, los sistemas planetarios se ajustaron automáticamente, de manera que todo fuera auspicioso.

En aquél tiempo había una atmósfera de paz y prosperidad en todas partes y en todas las direcciones: Este, Oeste, Sur y Norte. Había estrellas propicias visibles en el cielo; y en la Tierra, en todos los pueblos y aldeas y en los pastizales, y dentro de las mentes de todos los hombres, había signos de buena fortuna. Los ríos fluían rebosantes y los lagos estaban bellamente decorados con flores de loto. Los bosques abundaban en aves preciosas y pavos reales. Todos los pájaros de los bosques comenzaron a cantar dulcemente, y los pavos reales comenzaron a bailar en compañía de sus consortes. El viento soplaba muy agradablmente llevando el aroma de diferentes flores, y la sensación del tacto era muy placentera. Losbrahmanas, acostumbrados a ofrecer sacrificios en el fuego, descubrieron que su hogares eran lugares muy placenteros para realizar las ofrendas. Debido a los disturbios creados por los reyes demoníacos, el altar del fuego para los sacrificios había sido casi suprimido en las casas de los brahmanas, pero ahora ellos podían encontrar la oportunidad de volver a encender el fuego pacíficamente.

Los habitantes de los planetas Gandharva y Kinnara comenzaron a cantar, y los habitantes de Siddhaloka y de los planetas de los CaraŠas ofrecieron oraciones para servicio de la Personalidad de Dios. En los planetas celestiasles, los ángeles y sus esposas, acompañados por los Vidyadharas, se pusieron a bailar.

Complacidos, los grandes sabios y los semidioses enviaron lluvias de flores. En las playas se oía el suave ir y venir de las olas, y sobre el mar, en el cielo, había nubes que comenzaron a tronar muy placenteramente.

Cuando todo estuvo así dispuesto, el Señor Visnu, quien reside en el corazón de toda entidad viviente, apareció en la oscuridad de la noche como la Suprema Personalidad de Dios ante Devaki, quien parecía también como una de las semidiosas.

 

Vasudeva vio a aquella maravillosa criatura, nacida como un niño de cuatro brazoa, sosteniendo la caracola, la maza, el disco y la flor de loto. Estaba adornado con la marca Srivatsa, luciendo el collar enjoyado con un piedra kaustubha. Vestía de seda amarilla, y se veía deslumbrante como una nube negruzca de intenso brillo; llevaba un yelmo anornado con la piedra vaidurya, y valiosos brazalete, pendientes y otros ornamentos similares en todo Su cuerpo, y tenía una abundante cabellera.

Vasudeva quedó maravillado ante las extraordinarias características del niño. ¿Cómo podía un niño recién nacido estar adornado de este modo? Él pudo comprender que ahora el Señor Krishna había aparecido, y quedó sobrecogido por el suceso. Vasudeva se preguntaba muy humildemente que, aunque él era una entidad viviente ordinaria, condicionada por la naturaleza material, y se encontrava exteriormente encarcelado por Kamsa, por qué la omnipresente Personalidad de Dios, Visnu o Krishna, aparecía como un niño en su casa, exactamente en Su posición original. Una y otra vez, Vasudeva miró a su hijo y pensó en la manera de celebrar ese momento propicio: “Generalmente, cuando nace un hijo varón —pensó él—, la gente celebra la ocasión jubilosamente; y ahora, aunque estoy encarcelado, la Suprema Personalidad de Dios ha nacido en mi hogar. ¡Cuántos millones de millones de veces más debo estar dispuesto a observar esta propicia ceremonia!”.

Cuando Vasudeva —quien también recibe el nombre de Snankadundubhi— miraba a su bebé recién nacido, se sentía feliz, que deseaba dar muchos miles de vacas como caridad a los brahmanas. Según el sistema védico, siempre que en palacio de un rey ksatriya hay una ceremonia propicia, el rey da muchas cosas a manera de caridad. A los brahmanas y sabios se les da vacas decoradas con ornamentos de oro. Vasudeva deseaba llevar a cabo una ceremonia de caridad para celebrar la aparición de Krishna, pero como se encontraba encadenado dentro de las murallas de la prisión de Kamsa, esto no le era posible. En vez de eso, en su mente, Vasudeva hizo entrega de miles de vacas a los brahmanas.

Al Vasudeva convencerse de que el recién nacido era la Suprema Personalidad de Dios Mismo, se postró en el suelo con las manos juntas y comenzó a ofrecerle sus oraciones. En ese momento, Vasudeva se encontrava en la posición trascendental, y por ello quedó completamente libre de todo el termor que le tenía a Kamsa. Además, con Su refulgencia, el recién nacido inendaba de luz el cuarto donde apareció.

Vasudeva ofreció entonces sus oraciones: “Mi querido Señor, puede comprender quién eres. Tú eres la Suprema Personalidad de Dios, la Superalma de todas las entidades vivientes, y la Verdad Absoluta. Tú has aparecido en Tu propia forma eterna, que nosotros percibimos directamente. Entiendo que, como yo le temo a Kamsa, Tú has aparecido tan sólo para liberarme de ese temor. Tú no perteneces a este mundo material; Tú eres la misma persona que causa la manifestación cósmica tan sólo lanzándole una mirada a la naturaleza material. Yo comprendo que Tú has aparecido para matar al incivilizado Kamsa y a sus seguidores. Más como él sabe que habrías de aparecer con el fin de matarlo a él y a sus seguidores, ya ha matado a muchos de Tus hermanos mayores, predecesores Tuyos. Ahora, Kamsa espera a noticia de Tu nacimiento. Y tan pronto como se entere de que ya has nacido, vendrá de inmediatro con toda clase de armas para matarte”.

Después de que Vasudeva oró así, Devaki, la madre de Krishna, ofreció sus oraciones. Ella tenía mucho miedo, debido a las atrocidades de su hermano. Devaki dijo: “Mi querido Señor, Tus formas eternas, tales como Narayana, el Señor Rama, Varaham Nrsimha, Vamana, Baladeva , y millones de encarnaciones similares que emanan de Visnu, se describen en la literatura védica como originales. Tú eres original, porque todas Tus formas y encarnaciones están fuera de esta creación material. Tu forma existía antes de que esta manifestación cósmica fuera creada. Tus formas son eternas y omnipresentes, autorrefulgentes, inalterables y libres de toda contaminación de las cualidades materiales. Estas formas eternas poseen plena conciencia sempiterna y bienaventuranza plena; estan situadas en el estado de bondad trascendental, y se dedican siempre a la ejecución de diferentes pasatiempos. Tú no estás limitado tan sólo a una forma en particular, todas Tus formas eternas y trascendentales son autosuficientes. Yo puedo comprender que Tú eres Visnu, el Señor Supremo”.

“Yo comprendo que esta forma trascendental generalmente la perciben los grandes sabios mediante la meditación, mas, aun así, temo que tan pronto como Kamsa se entere de que Tú has aparecido, pueda hacerte daño. Así pues, Te suplico que por el momento Te vuelvas invisible a nuestros ojos materiales”. En otras palabras, ella le pidió al Señor que asumiera la forma de un niño ordinario.

Al oír las oraciones de Devaki, el Señor respondió: “He aparecido en esta forma de Visnu precisamente para convencerlos de que Yo soy la misma Suprema Personalidad de Dios, que vuelve a nacer. Yo hubiera podido aparecer como un niño ordinario, pero si así lo hubiera hecho, tú, Devaki, jamás hubieses creído que Yo, la Suprema Personalidad de Dios, había nacido de tu vientre. Queridos padres, ustedes Me han criado muchas veces como hijo suyo con gran afecto y amor, lo cual me complace enormemente, y Me siento obligado con ustedes. Debido a que han perfeccionado su misión, Yo les aseguro que esta vez podrán ir de regreso a casa, de regreso a Dios. Sé que ahora están muy preocupados por Mí y temerosos deKamsa; por ello,  les ordeno que Me lleven inmediatamante a Gokula y Me cambien por la hija que acaba de nacerle a Yasoda”.

Después de que dijo esto en presencia de Sus padres, el Señor se convirtió en un niño ordinario y permaneció en silencio.

Habiendo recibido las órdenes de la Suprema Personalidad de Dios, Vasudeva trató de sacar a su hijo del cuarto en el que Éste había nacido, y justo en ese momento, nació una niña en casa de Nanda y Yasoda. Esa niña era Yogamaya, la potencia interna del Señor. Bajo la influencia de esta potencia interna, Yogamaya, todos los residentes del palacio de Kamsa, especialmente los porteros fueron dominados por un profundo sueño, y todas las altas y enormes puertas del palacio se abrieron, a pesar de que tenían gruesos barrotes y de que se aseguraban con pesadas cadenas. La noche era muy oscura, pero tan pronto como Vasudeva tomó a Krishna en sus brazos y salió, pudo ver todo tan claro como bajo la luz del Sol.

Vasudeva llevaba a su hijo, Krishna, bajo la lluvia, el Señor Sesa, en la forma de una serpiente extendió Su cabeza sobre la cabeza de Vasudeva de manera que la lluvia no lo obstaculizara. Vasudeva llegó a la orilla del río Yamuna y vio que éste rugía por las fuertes olas, y que todo el trayecto estaba cubierto de espuma. No obstante la furia del río, el mismo se abrió para dar paso a Vasudeva, tal como el gran océano Índico le dio paso al Señor Rama cuando Éste tendía un puente para cruzar el golfo. Fue así como Vasudeva cruzó el río Yamuna.

Al encontrarse al otro lado, se dirigió al hogar de Nanda Maharaja en Gokula, donde vió que todos los pastores de vacas se encontraban profundamente dormidos. Aprovechando la oportunidad, Vasudeva entró silenciosamente en la casa de Yasoda, y sin ninguna dificultad se llevó a la recién nacida, dejando a Krishna en su lugar.

Luego, después de haber entrado muy silenciosamente en la casa y haber cambiado al niño por la niña, Vasudeva regresó a la prisión de Kamsa y, también muy silenciosamente, depositó a la niña en el regazo de Devaki. Con gran cuidado, Vasudeva volvió a colocarse los grilletes, de manera que Kamsa no se enterase de todo lo que había ocurrio.

La madre Yasoda se dio cuenta de que había dado a luz a una criatura, pero, fatigada por los esfuerzos del parto, se quedó profundamente dormida. Al despertar, Yasoda no recordaba si había dado a luz a una niña o a un varón.

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