A. C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada

La especulación nos conduce a la conclusión de que Dios no tiene forma. Sin embargo, la forma espiritual de Dios sí existe y puede ser vista. ¿Cómo es posible?

En el Brahma-samhita se afirma que isvarah paramah krsnah sac-cid-ananda-vigrahah: “Krishna es el controlador supremo, quien tiene un cuerpo eterno y bien aventurado”. Esta es la declaración védica oficial, y a partir de ella aceptamos a Sri Krishna como el Señor Supremo. Aquellos que están en las modalidades de la pasión y de la ignorancia intentan imaginar la forma de Dios y, al confundirse, dicen: “¡No existe un Dios personal! Dios es impersonal, o vacío”. Esto sólo es el resultado de la frustración. En realidad, Dios tiene Su forma. ¿Por qué no habría de tenerla? Según el Vedanta-sutra, janmady asya yatah: “La Suprema verdad Absoluta es aquel del que todo emana”. Es fácil ver que tenemos diferentes tipos de cuerpos, diferentes tipos de formas. Debemos tener un poco de sentido común. Si Dios no es una persona, ¿cómo es que Sus hijos pueden ser personas? Si el padre no tiene forma, ¿cómo tú puedes tener forma? Esto no es muy difícil de entender; es una simple cuestión de sentido común. Infelizmente, al estar frustradas, las personas intentan imaginar alguna forma, o concluyen que, como esta forma material es temporal y embarazosa, Dios seguramente no tiene forma. En realidad, como todas las formas de este mundo acaban pereciendo, Dios, consecuentemente, no debe tener forma: esa es su conclusión.

El Brahma-samhita afirma específicamente que esta concepción es un error.Isvarah paramah krsnah sac-cid-ananda-vigrahah. Dios tiene forma, pero Su forma es sac-cid-ananda-vigrahah. Sat significa “eterna”; cit, “conocimiento”, y ananda, “placer”. Dios tiene forma, pero Su forma es eterna y plena en conocimiento y placer. No podemos comparar nuestra forma a Su forma. Nuestra forma no es eterna, no es plena en bienaventuranza ni plena en conocimiento, por tanto la forma de Dios es diferente.

Tan pronto como mencionamos el término “forma”, pensamos que la forma es obligatoriamente como la nuestra, y por eso llegamos a la conclusión de que el Dios eterno, omnisciente y totalmente bienaventurado no debe tener forma. Esto no es conocimiento, si no la consecuencia de la especulación imperfecta. Según elPadma Purana, atah sri-krsna-namadi na bhaved grahyam indriyaih: “Valiéndose de sus sentidos materiales, nadie puede entener la forma, el nombre, las cualidades o las parafernalias de Dios”. Como nuestros sentidos son imperfectos, no podemos entener a la persona supremamente perfecta a través de nuestros sentidos. Esto no es posible.

Así que, ¿cómo podemos entenderlo? Sevonmukhe hi jihvadau. Podemos entender y ver a Dios entrenando y purificando nuestros sentidos. Es como si una persona sufriera de cataratas e intentase ver. Sólo porque sufre de cataratas, esta persona no debe concluir que nadie más puede ver. De la misma forma, por el momento no podemos entender la forma de Dios, pero tan pronto como eliminemos las cataratas de nuestros ojos, podremos ver. Según el Brahma-samhita, premanjana-cchurita-bhakti-vilocanena santah sadaiva hrdayesu vilokayanti: “Los devotos cuyos ojos están ungidos con el bálsamo del amor a Dios pueden verlo dentro de sus corazones veinticuatro horas por día”. Lo que se necesita es purificar los sentidos, después de lo cual podremos entender el nombre, la forma, las cualidades y los pasatiempos de Dios. Así, conseguiremos ver a Dios en todas partes y en todo.

Estos asuntos se discuten con mucha profundidad en los textos védicos. Por ejemplo, se afirma que, aunque no tenga manos ni piernas, Dios puede aceptar todo lo que le ofrezcamos (apani-pado javano grhita). También se afirma que, aunque no tenga ojos ni oídos, Dios puede ver y oír todo. Esto aparentemente es contradictorio, pero sirve para enseñarnos una lección importante. Cuando hablamos de ver, pensamos en la visión material. Debido a nuestra concepción material, pensamos que los ojos de Dios deben ser como los nuestros. Por tanto, para retirar estas concepciones materiales, los textos védicos dicen que Dios no posee manos, piernas, ojos, oídos, etc. Dios tiene ojos, pero Su visión es infinita. Él puede ver en la oscuridad, puede ver en todas partes a la vez, Sus ojos son diferentes. De la misma forma, Dios tiene oídos y puede oír. Aunque esté en Su reino, situado a una distancia de millones de kilómetros, Él puede escucharnos susurrar, porque está situado en nuestro interior. No podemos impedir que Dios nos vea, escuche o toque.

patram puspam phalam toyam
yo me bhaktya prayacchati
tad aham bhakty-upahrtam
asnami prayatatmanah

“Si alguien me ofrece con amor y devoción una hoja, una flor, una fruta o agua, Yo la aceptaré”. (Bhagavad-gita 9.26)

Si Dios no posee sentidos, ¿cómo puede aceptar y comer las ofrendas que Le son ofrecidas? Según los rituales, cada día ofrecemos alimentos a Krishna, y podemos percibir que el sabor de este alimento cambia al instante. Este es un ejemplo práctico. Dios come, pero como Él es pleno, no come como nosotros. Si yo te ofrezco un plato de comida, vas a comértelo, y la comida se acabará. Dios no siente hambre, pero Él come y, al mismo tiempo, deja la comida intacta, para y así se transforma en prasada, Su misericordia. Purnasya purnam adaya purnam evavasisyate. Aunque Dios sea completo, Él acepta toda la comida que le ofrezcamos. Sin embargo, la comida permanece intacta, pues Él puede comer con Sus ojos. Como se afirma en el Brahma-samhita, angani yasya sakalendriya-vrttimanti: “Cada sentido del cuerpo del Señor tiene todas las potencias de los demás sentidos”. Aunque no podamos ver con nuestros ojos, no podemos comer con nuestros ojos. No obstante, debido a que son infinitos, los ojos de Dios son diferentes. Por el simple hecho de mirar al alimento que se le ofrece, Él lo come.

Actualmente tal vez no entendamos eso; por tanto, el Padma Purana afirma que, cuando la persona se sumerge en la plataforma espiritual, prestando servicio trascendental al Señor, el nombre, la forma, las cualidades y los pasatiempos trascendentales del Señor le son revelados. No podemos entender a Dios a través de nuestro propio esfuerzo, si no que, por misericordia, Dios se revela ante nosotros. Si durante la noche quieres ver el Sol, has de esperar hasta que éste aparezca por la mañana. No puedes salir con una gran antorcha y decir: “Ven acá y te mostraré la luz del Sol”. Cuando el Sol nace por su cuenta por la mañana, entonces podemos verlo. Como nuestros sentidos son imperfectos, no podemos ver a Dios nuestros propios esfuerzos. Tenemos que purificar nuestros sentidos y esperar la ocasión en la que Dios se disponga a revelarse ante nosotros. Ese es el proceso. No podemos desafiar a Dios. No podemos decir: “Oh mi querido Dios, mi querido Krishna. Por favor, ven. Quiero verte”. No, Dios no es un chico de los recados. Él no es nuestro sirviente. Cuando Él esté satisfecho, lo veremos; por lo tanto, esta conciencia de Krishna es el proceso por el cual podemos agradar a Dios de tal forma que Él se nos revele.

Como las personas no pueden ver a Dios, rápidamente aceptan a cualquiera que diga: “Yo soy Dios”. Como no tienen ninguna concepción sobre Dios, las personas insisten en aceptar cualquier bribón que se presente afirmando ser Dios. A las personas les gusta decir: “Estoy buscando la verdad”, sin embargo, para buscar la verdad, debemos saber lo que es la verdad. Si no, ¿cómo podemos buscarla? Si queremos comprar oro, al menos debemos saber teóricamente lo que es oro, o terminaremos siendo engañados. Por consiguiente, sin tener ningún concepto acerca de la verdad o de Dios, las personas son engañadas por tantos bribones que dicen: “Yo soy Dios”. En una sociedad de bribones, el bribón acepta a otro bribón como Dios, y todo esto es el resultado de sus tonterías. Sin embargo, todo esto no tiene nada que ver con Dios. La persona debe cualificarse para ver y entender a Dios, y este proceso de cualificación se llama conciencia de Krishna. Sevonmukhe hi jihvadau svayam eva sphuraty adah: ocupandonos en el servicio a Dios, nos cualificamos para verlo. No hay otra forma posible. Tal vez seamos grandes científicos o eruditos, pero nuestra erudición mundana no nos ayudará a ver a Dios.

El Bhagavad-gita es la ciencia de la conciencia de Krishna, y para entender a Krishna, debemos tener la gran fortuna de asociarnos con una persona que esté situada en una conciencia de Krishna pura. No podemos entender el Bhagavad-gitasimplemente a través de un diploma universitario o algo semejante. El Bhagavad-gita es una ciencia trascendental, y para comprenderlo son necesarios diferentes sentidos. Debemos purificar nuestros sentidos prestando servicio, y no adquiriendo títulos académicos. Existen muchos doctores, muchos eruditos, que no pueden comprender a Krishna. Debido a eso, Krishna aparece en el mundo material. Aunque sea no-nacido (ajo ’pi sann avyayatma), Él viene y se nos revela.

Por lo tanto, Krishna es conocido por la gracia de Krishna o por la gracia de la persona conciente de Krishna que comprendió a Krishna por la gracia de Krishna. No lo podemos comprender a través del conocimiento académico. Solamente podemos comprenderlo obteniendo Su gracia. Tan pronto como recibamos Su gracia, podremos verlo, hablar con Él – hacer todo lo que deseemos. Nadie debe pensar que Krishna es vacío. Él es una persona, la Persona Suprema, y podemos desarrollar una relación con Él. Este precepto es védico. Nityo nityanam cetanas cetananam: “Todos somos personas eternas, y Dios es la persona eterna suprema”. Todos somos eternos, y Dios es supremamente eterno. Actualmente, al estar presos en nuestros cuerpos, experimentamos nacimiento y muerte, pero en realidad, estamos más allá del nacimiento y de la muerte. Somos almas espirituales eternas, pero según las acciones que emprendemos y los deseos que cultivamos, transmigramos de un cuerpo a otro. Esto se explica en el Bhagavad-gita (2.20):

na jayate mriyate va kadacin
nayam bhutva bhavita va na bhuyah
ajo nityah sasvato ’yam purano
na hanyate hanyamane sarire

“Para el alma no existe el nacimiento ni la muerte en ningún momento. Ella no ha llegado a ser, no llega a ser y no llegará a ser. El alma es innaciente, eterna, permanente y primordial. No se la mata cuando se mata el cuerpo”.

Así como Dios es eterno, también nosotros somos eternos, y al establecer nuestra relación eterna con el eterno que es completo y supremo, entendemos nuestra naturaleza eterna. Nityo nityanam cetanas cetananam. Dios es una entidad viva suprema entre todas las entidades vivas, el supremamente eterno entre todos los seres eternos. A través de la conciencia de Krishna, a través de la purificación de los sentidos, se obtiene el conocimiento e se consigue ver a Dios.

Por la gracia de Krishna, la persona conciente de Krishna tiene conocimiento práctico, porque vive satisfecha con el servicio devocional puro. Con el conocimiento práctico, la persona se vuelve perversa. A través del conocimiento trascendental, puede tener convicciones firmes, sin embargo, a través del simple conocimiento académico, la persona puede dejarse engañar fácilmente y confundirse por las aparentes contradicciones. El alma autorrealizada es la verdaderamente auto controlada, porque se ha rendido a Krishna. Ella es trascendental porque no tiene nada que ver con la erudición mundana. Para ella, la erudición mundana y la especulación mental, que otros pueden considerar valiosas como el oro, no tienen más valor que los guijarros o piedras.

Aunque alguien sea analfabeto, puede comprender a Dios por el simple hecho de ocuparse con sumisión en el servicio trascendental amoroso. Dios no está sujeto a ninguna condición material. Él es el espíritu supremo, y el proceso por el cual lo comprendemos también ultrapasa las consideraciones materiales. Por lo tanto, aunque sea un estudioso muy erudito, el individuo tal vez no consiga comprender a Dios. La persona no debe pensar que, por el hecho de ser muy pobre, no conseguirá comprender a Dios, y tampoco debe pensar que puede comprender a Dios por ser muy rico. Dios puede ser comprendido por una persona analfabeta y puede permanecer insondable a la persona que tenga la más primorosa de las formaciones. Al igual que Dios mismo, comprender a Dios es un fenómeno que no está sujeto a condiciones materiales (apratihata).

En el Srimad-Bhagavatam (1.2.6), se afirma:

sa vai pumsam paro dharmo
yato bhaktir adhoksaje
ahaituky apratihata
yayatma suprasidati

“La suprema ocupación (dharma) para toda la humanidad, es aquella mediante la cual los hombres pueden llegar a prestarle amoroso servicio devocional al trascendente Señor. Para que dicho servicio devocional satisfaga al yo por completo, debe estar libre de motivaciones y ser ininterrumpido”.

Cultivar amor a Dios es la definición de la religión de primera categoría. Así como en el mundo material existen tres gunas, tres cualidades, también existen varias religiones, cada una de ellas bajo la influencia de una de las tres modalidades. Sin embargo no estamos interesados en analizar estas concepciones religiosas. Para nosotros, el propósito de la religión es comprender a Dios y aprender a amarlo. Este es el verdadero propósito de cualquier sistema religioso de primera categoría. Si la religión no enseña amor a Dios, es inútil. Tal vez la persona siga con mucho cuidado los principios religiosos, pero si no posee amor por Dios, su religión es nula y vacía. Según el Srimad-Bhagavatam (1.2.6), la verdadera religión debe serahaituki y apratihata: sin motivaciones egoístas y sin ningún impedimento. Practicando esta religión, seremos felices bajo todos los aspectos.

 

Imagen: Radhe Gendron — www.radhegendron.com

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  1. nityo’nityanam cetanascetanam significa «eterno entre lo impermanente; conciencia de lo consciente».

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