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Arcana-Siddhi Devi Dasi

«La trágica muerte de mi hermano intensificó mi búsqueda espiritual. Indagué respuestas en libros religiosos y Escrituras, y pronto tuve la suerte de conocer a los devotos».

La noche del 14 de noviembre, 1975, recibí una llamada en mi dormitorio de la universidad. Absorbida en estudiar para los exámenes, respondí con calma esperando que fuera mi novio, quien solía llamarme en ese horario. Sin embargo, escuché una voz desconocida, que se identificó como uno de los nuevos vecinos de mi hermano. Pensé: «¿Qué habrá hecho Philip esta vez?».

En los últimos 6 años, Philip sufría de trastorno bipolar, en aquel entonces conocido como trastorno maníaco-depresivo. Había parado de tomar sus remedios en varias ocasiones, cayendo en un estado maníaco psicótico. La última vez que esto ocurrió, lo encontraron acostado en mitad de la calle tratando de descubrir si los autos pararían. Él racionalizó este comportamiento como una prueba para ver si el hombre era inherentemente bueno o malo. Felizmente, fue detenido antes de que cualquier mal se aproximara a él y lo internaron nuevamente en un hospital psiquiátrico para estabilizar el uso de su medicación.

Acababa de ver a mi hermano el día anterior a la llamada. Estaba en un humor suave, pensativo. Aunque asistía a las clases de la universidad y le iba bien, dijo que no veía ninguna esperanza en su futuro. Todo le parecía fútil. Le di una de mis charlas estimuladoras típicas, recordándole que las cosas se pondrían mejor y que tenía que enfrentar la tempestad. Pero cuando compartía sus opiniones sobre la futilidad de la vida, me preguntaba a mí misma si había logrado ser convincente.

Yo también luchaba contra el humor deprimido. Había comenzado a iniciar mi búsqueda espiritual, pero todavía no tenía respuestas convincentes para la desesperada pregunta de mi hermano de por qué proseguir en la vida. No obstante, él me garantizó que estaría bien y me agradeció nuestra conversación.

Tras una larga pausa en el teléfono, su compañero de piso dejó escapar que Philip se había ahorcado en el sótano. Habían encontrado su cuerpo. El interlocutor me dio sus pésames y rápidamente se disculpó por la conversación. Yo colgué el teléfono, estupefacta y entorpecida.

Búsqueda intensa

La trágica muerte de mi hermano intensificó mi búsqueda espiritual. Indagué respuestas en libros religiosos y Escrituras. Oraba fervientemente por orientación.

Pronto, tuve la suerte de conocer a los devotos. Ellos también compartían mi opinión sobre la inutilidad de una vida solo para envejecer y morir, pero al contrario que yo, ellos estaban radiantes y felices. Esta contradicción aparente aumentó mi curiosidad por entender más sus creencias.

Aprendí que los devotos estaban adentrándose en otra dimensión de la realidad. Me enseñaron que más allá de este mundo temporal de nacimiento y muerte, hay un mundo eterno, donde la felicidad de una persona está aumentando cada vez más en la relación con la Persona Suprema, Krishna.

Yo estaba familiarizada con el concepto de otro mundo por las enseñanzas del cristianismo: vive una buena vida y al final tendrás asegurado un lugar en aquel mundo. Pero lo que me atrajo de la visión del mundo eterno en la Conciencia de Krishna fue que no tengo que esperar a morirme para ser transportada a algún lugar: puedo alcanzar la conciencia espiritual en esta vida.

Eso trajo dos cosas importantes en mi vida. Primero, me otorgó un objetivo digno de vivir. En segundo lugar, pude percibir el progreso que hacía día a día. Y que esto me ayudaría e incentivaría a continuar trabajando para el objetivo final de realizar mi identidad espiritual en relación a Krishna.

Los devotos me mostraron los ingredientes básicos para el progreso espiritual. Lo más importante fue el canto del maha-mantra Hare Krishna, la encarnación sonora del Señor. Krishna empoderó el mantra para purificar nuestros corazones de todos los sentimientos indeseados, tales como codicia, envidia y rabia.  El mantra nos ayuda a descubrir nuestra verdadera conciencia espiritual, envuelta actualmente en deseos incontrolables que nos separan del Señor.

Pocos días después de cantar el mantra regularmente en las cuentas (japa), sentí que me separaba de mis sentimientos de depresión. La luz entró en la oscuridad con la cual yo estaba tan acostumbrada a vivir.

El sonido del mantra me liberó de una visión del mundo vacía y sin propósito. Rápidamente me dediqué a cantar el maha-mantra más de mil setecientas veces por día (dieciséis rondas), una práctica que he mantenido durante los últimos 25 años. El canto tuvo muchos efectos positivos. Uno de los cambios más dramáticos fue liberarme de la depresión que viví por tantos años antes de ingresar en la Conciencia de Krishna.

Depresión definida

La mayor parte de las personas tienen un humor depresivo de vez en cuando, muchas veces indicando una necesidad de cambio, interna o externa. Tal vez necesitan alterar su percepción o comprensión de algo, o encontrar otro tipo de empleo, o encontrar un lugar nuevo para vivir.

Sentirse triste de vez en cuando no es lo mismo que la depresión clínica. Para poder ser diagnosticada como depresión clínica, una depresión grave en un adulto debe estar presente todos los días por lo menos dos semanas, y una depresión menos grave debe estar presente en la mayoría de los días por lo menos dos años.

En un sentido más profundo, depresión o desánimo es la ansiedad del alma por estar con Krishna. En última instancia, nuestros deseos nunca pueden ser satisfechos por todas las cosas de este mundo.

En Occidente, uno de los ejemplos más destacados de esa insatisfacción es el ritual de la mañana de Navidad. ¿Cuántas mañanas de Navidad hemos corrido hacia el árbol con la esperanza de encontrar el regalo que habíamos pedido durante todo el año? Y bajo el papel rasgado, las cintas enmarañadas y las cajas esparcidas, ¿cuántas veces nos hemos sentido tristes e insatisfechos?

La magia de la anticipación desapareció. Sin embargo, sorprendentemente, al año siguiente volvemos a creer que podemos encontrar la felicidad bajo el brillante árbol de Navidad.

Cubiertos por la potencia ilusoria del Señor, creemos que podemos ser felices en este mundo, aunque nos hayamos decepcionado una y otra vez. Para señalar el error de esta manera de pensar, Krishna, a veces, oculta a Sus sirvientes liberados con la ilusión para que puedan actuar como uno de nosotros. Uno de esos sirvientes es Arjuna. Frente a la perspectiva de tener que luchar contra sus parientes, profesores y amigos, fue superado rápidamente por la depresión y perdió su identidad espiritual. Impulsado por la ilusión de la identificación con el cuerpo, quiso huir hacia el bosque, descuidando su deber como guerrero. En ese estado confuso y de dolor emocional, Krishna le dijo a Arjuna que no podría encontrar ninguna forma de alejar el dolor que estaba secando sus sentidos. En ese momento, Arjuna percibió que no habría ninguna solución que consiguiera aliviarlo. Entonces se dirigió hacia el Señor en busca de refugio.

Depresión y espiritualidad

Podemos dudar que un espiritualista serio pueda desarrollar una enfermedad mental o emocional. Sin embargo, así como el Señor puede causar una enfermedad física para atraer a un devoto más cerca, Él también puede usar la enfermedad mental. Esto se demostró en las relaciones de Krishna con Arjuna.

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Podemos acceder a la misma fuente de consuelo que tuvo Arjuna. El Señor Supremo, Sri Krishna, está sentado dentro de nuestros corazones. Él quiere darnos un buen consejo y sacarnos de nuestro estado infeliz de existencia. Y Él nos dirige hacia un maestro espiritual fidedigno, quien también nos ayudará en nuestro paso por este mundo temporal.

El mundo material no es nuestra casa verdadera, y el cuerpo que vemos en el espejo no es nuestro verdadero yo. El Srimad-Bhagavatam dice que no podemos ser felices en este mundo a no ser que seamos tontos o devotos puros. Un tonto puede ignorar la realidad y vivir como si nunca fuera a morir. Pero un devoto puro, habiendo realziado su identidad espiritual, no es afectado más por el cuerpo material inestable. Los devotos puros están en el mundo espiritual con krishna, aunque sus cuerpos físicos se encuentren aquí, en la Tierra.

Como la mayoría de las personas están en algún lugar entre el tonto y el devoto puro, no es de extrañar que la mayoría de las personas sienta que el humor depresivo va y viene, y que se estime que el 25% de la población de los Estados Unidos desarrolle la depresión clínica alguna vez en la vida.

La depresión puede ser útil si nos conduce en una dirección espiritual a buscar respuestas para nuestra infelicidad. El Señor en el corazón nos convencerá acerca de Él. Si optamos por ignorarlo, enfocando nuestra atención en el mundo efímero, externo, para la comodidad, al ahogar nuestras emociones e inseguridades en la intoxicación u otras actividades que alteren la mente, vamos a perpetuar nuestros sentimientos miserables. Vamos a destruir nuestra sensibilidad para escuchar la voz interna de la razón y la sabiduría.

Aunque las prácticas espirituales sean el remedio definitivo para toda depresión, la propia naturaleza de la depresión, a veces, impide que los buscadores espirituales hagan las mismas cosas que podrían ayudarlos a salir del atolladero. Para una persona que padece ictericia, el azúcar candy, el remedio para la enfermedad, tiene un gusto amargo. Pero si la paciente continua comiendo azúcar candy, se curará de la ictericia y el sabor dulce volverá. En nuestra conciencia material enferma, cantar Hare Krishna (el remedio) puede parecer difícil muchas veces, pero a medida que avanecemos en nuestra conciencia espiritual, el canto se vuelve cada vez más dulce y agradable.

Entonces, mientras animamos a los demás a tomar el remedio espiritual del canto, tal vez sea necesario incentivarlos también a buscar ayuda médica. No debemos ignorar nunca los síntomas de depresión clínica en nosotros mismos o en nuestra familia o amigos. Los síntomas incluyen algunos o todos los siguientes: baja autoestima, humor irritable, falta de energía, pensamiento de inutilidad, pérdida de apetito o comer demasiado, dormir demasiado o muy poco, pensamientos de suicidio u homicidio, falta de deseo para hacer cosas antes consideradas como placenteras, y sentir poca esperanza de que las cosas mejoren.

Aunque la depresión sea un estado de espíritu, la ciencia descubrió que un desequilibrio químico en el cerebro acompaña a la depresión clínica. Muchas veces la depresión puede ser tratada sin medicamentos. O sea que si cambiamos nuestro estado emocional, así como lo hacemos a través de las prácticas espirituales, podemos cambiar nuestra química cerebral. En casos más graves, sin embargo, necesitamos de medicación para restablecer el equilibrio químico saludable. La depresión mal tratada o sin tratar, puede tener resultados trágicos, como fue el caso de mi hermano.

Me hubiera gustado, aquella noche que mi hermano vino a verme a mi cuarto antes de acabar con su vida,  haberle dado el santo nombre en vez de apenas simpatía. Me hubiera gustado saber acerca de la filosofía del Bhagavad-gita y haberle dado conocimiento sobre el ser eterno. Me hubiera gustado haber sabido que Krishna es la Suprema Personalidad de Dios y que Él es nuestro amigo más querido y eterno bienqueriente. Me hubiera gustado darle consuelo con ese conocimiento espiritual.

Todavía habría necesitado medicación y terapia. Per creo que la conciencia de Krishna le habría dado una razón para continuar adelante. Rezo para que donde quiera que esté, entre en contacto con la conciencia de Krishna y sea capaz de avanzar en dirección a su meta espiritual suprema.

No hay comentarios

  1. Esto es lo más importante, sincero y profundo que he leido en estos días. Gracias. Hare Krishna.

  2. Infinitas gracias hermanos devotos queridos no saben cunto me esta ayudando para entender y poder ayudar a mis seres queridos en especial a mi esposo por estar pasando por estas ansiedades., depresiòn.
    Si el colgarse de nuestras japa y entender dia a dia el verdadero sentido de la vida.

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