A. C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada)

La gente no debe pensar que estamos predicando una religión sectaria. No. Simplemente estamos predicando cómo amar a Dios.

Existe la enorme idea de que el conocimiento de conciencia de Krishna representa a la religión hindú. En realidad, sin embargo, el proceso de conciencia de Krishna no es de manera alguna una fe que busca vencer a otras religiones o tipos de fe. Más bien es un movimiento cultural indispensable para toda la sociedad humana, y no discrimina ninguna fe sectaria en particular. Este movimiento cultural tiene por objeto especialmente educar a la gente en lo referente a cómo puede amar a Dios.

Algunas veces, los hindúes tanto de dentro como de fuera de India, creen que estamos predicando la religión hindú, pero el hecho no es así. Uno no habrá de encontrar la palabra «hindú» en el Bhagavad-gita. En realidad, no existe esa palabra «hindú» en toda la literatura védica. Los musulmanes de las provincias de India, tales como Afganistán, Beluchistán y Persia, introdujeron esa palabra. Hay un río llamado Sindhu que bordea las provincias noroccidentales de India, y como los musulmanes de esos lugares no podían pronunciar bien la palabra «Sindhu», llamaban al río «Hindu», y a los habitantes de esa extensión de tierra los llamaban «hindúes». En India, de acuerdo con el idioma védico, los europeos reciben el nombre de mlecchas o yavanas. En forma similar, «hindú» es un nombre dado por los musulmanes.

La verdadera cultura de India se describe en el Bhagavad-gita, que afirma que según las diferentes cualidades o modalidades de la naturaleza hay diferentes tipos de hombres, que generalmente se clasifican en cuatro órdenes sociales y cuatro órdenes espirituales. Este sistema de división social y espiritual se conoce como varnashrama-dharma. Los cuatro varnas, u órdenes sociales, son: brahmana, kshatriya, vaishya y shudra.

Los cuatro ashramas, u órdenes espirituales, son: brahmacarya, grihastha, vanaprastha y sannyasa. El sistema varnashrama se describe en las Escrituras védicas conocidas como Puranas. La meta de esta institución de la cultura védica consiste en educar a cada hombre para que avance en la adquisición de conocimiento de Krishna, o Dios. En eso consiste todo el programa védico.

Cuando el Señor Chaitanya habló con el gran devoto Ramananda Raya, le preguntó: «¿Cuál es el principio básico de la vida humana?». Ramananda Raya respondió que la civilización humana comienza cuando se adopta el varnashrama-dharma. Si no se aplica el varnashrama-dharma no puede hablarse de civilización humana. Por lo tanto, el movimiento de conciencia de Krishna está tratando de establecer este buen sistema de civilización humana, conocido como conciencia de Krishna, o vaida-varnashrama: cultura divina.

En India, el sistema varnashrama se ha pervertido, y de esa forma, el hombre que nace en la familia de un brahmana (la orden social más elevada) exige que se le acepte como brahmana. Pero el shastra (la Escritura) no acepta esa exigencia. Puede que su antepasado haya sido brahmana de acuerdo con el gotra, o la orden hereditaria de la familia, pero el verdadero varnashrama-dharma se basa en las cualidades reales que se adquieren, sin considerar nacimiento ni herencia. Por lo tanto, no estamos predicando el sistema actual de los hindúes, mucho menos el de aquellos hindúes que se encuentran bajo la influencia de Shankaracharya, ya que él enseñó que la Verdad Absoluta es impersonal y de esa forma negó indirectamente la existencia de Dios.

Shankaracharya tenía una misión especial: él apareció para restablecer la influencia védica luego de la influencia del budismo. Como el emperador Ashoka patrocinó el budismo, hace dos mil seiscientos años la religión budista se extendió prácticamente por toda la India. Según la literatura védica, Buda era una encarnación de Krishna que tenía un poder especial y que apareció con un propósito especial. Su sistema de creencias, o fe, se aceptó en todos lados, pero Buda rechazó la autoridad de los Vedas. Mientras el budismo se difundía, la cultura védica se detuvo tanto en India como en otros lugares. Por lo tanto, puesto que el único objetivo de Shankaracharya era alejar el sistema filosófico de Buda, introdujo un sistema llamado mayavada.

Estrictamente hablando, la filosofía mayavada es ateísmo, por tratarse de un proceso en el que se imagina que Dios existe. Esa filosofía mayavada ha existido desde tiempo inmemorial. El actual sistema religioso o cultural hindú está basado en la filosofía mayavada de Shankaracharya, que adopta parte de la filosofía budista. Según la filosofía mayavada, Dios no existe, o si Dios existe, es impersonal y omnipenetrante, y puede imaginársele de cualquier forma. Esta conclusión no está de acuerdo con la literatura védica. La literatura védica nombra a muchos semidioses que se adoran con diversos propósitos, pero en cada caso el Señor Supremo, la Personalidad de Dios, se acepta como el controlador supremo. Esa es la verdadera cultura védica.

La filosofía de conciencia de Krishna no niega la existencia de Dios y los semidioses, pero la filosofía mayavada niega ambas cosas; sostiene que ni Dios ni los semidioses existen. En última instancia, todo es nulo para los mayavadis. Ellos dicen que se puede imaginar a cualquier autoridad —bien sea Vishnu, Durga, el Señor Shiva o el dios del Sol— ya que todos estos son los semidioses que por lo general se adoran en la sociedad. Pero la filosofía mayavada de hecho no acepta la existencia de ninguno de ellos. Los mayavadis dicen que debido a que la mente no puede concentrarse en el Brahman impersonal, tampoco se puede imaginar cualquiera de esas formas. Ese es un sistema nuevo llamado pañchopasana. Lo introdujo Shankaracharya, pero el Bhagavad-gita no enseña ninguna de tales doctrinas y, por lo tanto, no son autoritativas.

El Bhagavad-gita acepta la existencia de los semidioses. En los Vedas se describe a los semidioses, y no se puede negar la existencia de ellos, pero tampoco se deben entender y adorar al estilo de Shankaracharya. El Bhagavad-gita rechaza la adoración a los semidioses. El Gita (7.20) afirma claramente: «Aquellos cuyas mentes se encuentran deformadas por los deseos materiales, se entregan a los semidioses, y siguen las reglas y las regulaciones particulares de adoración según sus propias naturalezas».

Además, en el Bhagavad-gita [2.44], el Señor Krishna declara: «En la mente de aquellos que están muy apegados al disfrute de los sentidos y a la opulencia material, y que se engañan con esas cosas, la determinación resuelta para el servicio devocional no aparece». Aquellos que acuden a los diversos semidioses se describen como hrita-jñanah, que significa «aquellos que han perdido su juicio». El Bhagavad-gita razona más sobre este asunto [7.23]: «Los hombres de escasa inteligencia adoran a los semidioses, y sus frutos son limitados y temporales. Aquellos que adoran a los semidioses van a los planetas de los semidioses, pero mis devotos alcanzan Mi morada suprema». Las recompensas dadas por los semidioses son temporales, debido a que toda felicidad material debe actuar en conexión con el cuerpo temporal. Cualquier facilidad material que se reciba, bien sea mediante modernos métodos científicos o mediante las bendiciones recibidas de los semidioses, se terminarán cuando el cuerpo se termine. Pero el avance espiritual no se terminará nunca.

La gente no debe pensar que estamos predicando una religión sectaria. No. Estamos simplemente predicando acerca de cómo amar a Dios. Existen muchas teorías referentes a la existencia de Dios. El ateo, por ejemplo, nunca creerá en Dios. Ateos como el profesor Jacques Monod, ganador del premio Nobel, declaran que todo es casualidad (una teoría que ya había sido presentada hace mucho tiempo por filósofos ateos de India tales como Varvaka). Además, otras filosofías, tal como la filosofía karma-mimansa, aceptan que si se prosigue en la ejecución del trabajo de manera correcta y honesta, el resultado aparecerá automáticamente, sin necesidad de dirigirse a Dios. Para demostrarlo, los defensores de esas teorías citan el argumento de que cuando enfermamos con una infección y tomamos una medicina para contrarrestarla, la enfermedad se neutralizará. Pero nuestro argumento en relación a esto es que a pesar de que se le dé a un hombre la mejor medicina, aun así puede que muera. Los resultados no se pueden predecir siempre. Por lo tanto, existe una autoridad superior, daiva-netrena, un director supremo. De no ser así, ¿por qué el hijo de un hombre piadoso y rico se vuelve un «hippie» callejero? O, ¿por qué el médico de un hombre que trabaja muy arduamente y que se vuelve rico, le ordena que no coma más, excepto agua de cebada?

La teoría karma-mimansa sostiene que el mundo funciona sin la suprema dirección de Dios. Filosofías tales como esas dicen que todo ocurre por lujuria (kama-haitukam). Por lujuria un hombre se siente atraído por una mujer, por casualidad tienen relaciones sexuales y la mujer queda encinta. De hecho, no hay ningún plan para que la mujer queda encinta, pero por una secuencia natural, cuando un hombre y una mujer se unen, se produce un resultado. La teoría atea, que se describe como asúrica, o demoníaca, en el capítulo dieciséis del Bhagavad-gita, dice que todo ocurre de esa manera, por casualidad y como resultado de una atracción natural. Esa teoría demoníaca sustenta la idea de que si uno quiere evitar tener hijos, puede usar un método anticonceptivo.

No obstante, en realidad existe un gran plan para todo: el plan védico. La literatura védica da instrucciones en lo que respecta a cómo los hombres y las mujeres deben unirse, cómo deben engendrar hijos y cuál es el propósito de la vida sexual. Krishna dice en el Bhagavad-gita que la vida sexual sancionada por el mandamiento védico, o la vida sexual bajo la dirección de las reglas y regulaciones védicas, es genuina y Él la aprueba. Pero la vida sexual casual no es aceptable. Si por casualidad uno siente atracción sexual casual y de ahí surgen hijos, estos se denominan varna-sankara, población no deseada. Así actúan los animales inferiores, y no es aceptable para los seres humanos. Para los seres humanos hay un plan. No podemos aceptar la teoría de que no existe ningún plan para la vida humana, o de que todo nace de la casualidad y la necesidad material.

La teoría de Shankara de que no hay Dios y de que se puede continuar trabajando e imaginar a Dios de cualquier manera, tan solo para mantener la paz y la tranquilidad de la sociedad, también está más o menos basada en esa idea de casualidad y necesidad. Nuestro sendero, sin embargo, que es completamente diferente, se basa en la autoridad. Krishna recomienda este divino varnashrama-dharma, no el sistema de castas tal como se entiende hoy en día. Este sistema de castas moderno está condenado; también se condena en India, ya que la clasificación de los diferentes tipos de hombres por su nacimiento no es el sistema de castas divino o védico.

Existen muchas clases de hombres en la sociedad: unos son ingenieros, otros son médicos, otros son químicos, comerciantes, negociantes, etc. No obstante, estas diversas variedades de clases no se deben determinar por nacimiento, sino por cualidades. No existe ningún sistema de casta por nacimiento autorizado por la literatura védica, y nosotros tampoco lo aceptamos. No tenemos nada que ver con el sistema de castas, que actualmente también está siendo rechazado en la India por la gente. Por el contrario, les damos a todos la oportunidad de volverse brahmana y así alcanzar la etapa más elevada de la vida.

Como en la actualidad hay una escasez de brahmanas, guías espirituales, y kshatriyas, administradores, y debido a que el mundo entero está siendo regido por shudras, u hombres de la clase laboral, existen muchas desviaciones en la sociedad. Estamos emprendiendo este movimiento de conciencia de Krishna para mitigar todas esas desviaciones. Si la clase brahmana se restablece verdaderamente, las demás órdenes sociales seguirán automáticamente, así cuando el cerebro se encuentra en perfecto orden, las demás partes del cuerpo, tales como los brazos, el estómago y las piernas, actúan todas muy bien.

La meta final de este movimiento es educar a la gente en lo referente a cómo amar a Dios. Chaitanya Mahaprabhu aprueba la conclusión de que la perfección más elevada de la vida humana es la de aprender a amar a Dios. El movimiento de conciencia de Krishna no tiene nada que ver con la religión hindú ni con ningún otro sistema de religión. Ningún caballero cristiano estará interesado en cambiar su fe por la hindú. En forma similar, ningún caballero hindú culto estará dispuesto a cambiar su fe por la cristiana. Esos cambios son para hombres que no tienen ninguna posición social en particular. Pero todo el mundo se interesará en entender la filosofía y la ciencia de Dios, y en tomarla seriamente. Se debe entender claramente que el movimiento de conciencia de Krishna no está predicando la supuesta religión hindú. Estamos dando una cultura espiritual que puede resolver todos los problemas de la vida, y, por lo tanto, se está aceptando en el mundo entero.

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