A. C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada

El Señor Krishna revela el proceso para concerle.

«Así como en este cuerpo el alma encarnada pasa continuamente de la niñez a la juventud y luego a la vejez, de la misma manera el alma pasa a otro cuerpo en el momento de la muerte. A la persona sensata no la confunde ese cambio».
Bhagavad-gita 2.13

Este verso se recoge en el segundo capítulo del Bhagavad-gita. El primer capítulo es el estudio preparatorio del Bhagavad-gita, y el segundo contiene el estudio resumido. Bhagavad-gita significa «la canción cantada por la Suprema Personalidad de Dios». A lo largo de todo el Bhagavad-gita encontrarán las palabras sri bhagavan uvacha: «La Suprema Personalidad de Dios dijo».

El Bhagavad-gita es la ciencia destinada a comprender a Dios. Del mismo modo en que podemos llegar a conocer todas las cosas mediante un proceso científico, si deseamos conocer a Dios debemos adoptar el proceso mediante el cual se le puede comprender. Dicho proceso se describe en el Bhagavad-gita: bhaktya mam abhijanati. Krishna, la Suprema Personalidad de Dios, dice: «Si alguien quiere comprenderme, debe adoptar el proceso del servicio devocional», no el proceso especulativo ni el proceso yóguico místico o el proceso de las actividades fruitivas.

Esta declaración se afirma claramente no solo en el Bhagavad-gita sino en todas las demás Escrituras védicas. La Suprema Personalidad de Dios solamente puede comprenderse gracias a Su misericordia. Cualquiera que haya recibido una diminuta partícula del prasadam (misericordia) del Señor puede comprenderle.

Nadie es capaz de comprender al Señor de manera perfecta, porque el Señor es ilimitado. Nosotros contamos con unos sentidos imperfectos y limitados, nos encontramos sometidos a la ilusión, tratamos de engañar; tenemos muchos defectos. Por lo tanto, no es posible comprender a Dios simplemente por medio del ejercicio de nuestros sentidos.

Saber «Dios es muy bueno, Dios es grande» es una cosa, pero gracias al estudio del Bhagavad-gita no solo sabemos que «Dios es grande», sino que descubrimos qué clase de Dios es, cómo es Su forma, etc.

En las Escrituras hemos oído: «Krishna, cuyo nombre es Govinda, es el Dios Supremo. Posee un cuerpo espiritual dichoso y eterno. Él es el origen de todo, no tiene otro origen, y es la causa primera de todas las causas».

Cuando Krishna estaba presente hace cinco mil años, apareció en Su forma original de eternidad, bienaventuranza y conocimiento. Pero aquellos que no eran devotos no pudieron comprender que Él era la Suprema Personalidad de Dios, porque su aspecto era el de un ser humano ordinario. Avajananti mam mudha manusim tanum asritam. Mudha significa personas menos inteligentes. Pueden ser grandes estudiosos, pero en lo referido a la comprensión de Dios, son mudha. ¿Por qué? Mayaya apahrta-jnana asuram bhavam asritah, porque desafían a Dios. En la actualidad, la gente en su mayoría es asuram bhavam asritah. Asuri bhava significa desafiar a Dios: «No hay Dios. Dios ha muerto. Yo soy Dios. Tú eres Dios. Tantos Dioses paseando por las calles. ¿Por qué buscas a Dios?».

Se están oyendo muchas de estas afirmaciones. Dios se ha vuelto algo sin valor. Hay tantas «encarnaciones» de Dios, especialmente en la India. Es un terreno de cultivo de «Dioses». Eso solo significa que la gente no sabe quién es Dios. Creen que Dios es algo sin demasiado valor. Pero en el Bhagavad-gita comprendemos quién es. Cuando Arjuna le preguntó a Krishna: «¿cómo estás controlando todo el universo?» Krishna se lo explicó, y luego concluyó: «Todo el mundo material está sostenido por una manifestación parcial de Mis energías».

La manifestación material es una cuarta parte de la energía de Dios. Las tres cuartas partes restantes conforman el cielo espiritual. Paras tasmat tu bhavo ‘nyo ‘vyakto ‘vyaktat sanatanah. Además del mundo material existe otra naturaleza, que es espiritual. Se afirma que la naturaleza espiritual es para, «superior». Hay dos energías funcionando: la naturaleza material y la naturaleza espiritual. La naturaleza material se describe en el Bhagavad-gita. Estos ocho tipos de energía: tierra, agua, fuego, aire, éter, mente, inteligencia y ego, conforman la naturaleza material. Bhinna prakrtih. Se trata de energías separadas, y son inferiores, apara. Apareyam itas tv anyam prakrtim viddhi me param. Más allá de la energía inferior hay otra energía superior: la entidad viviente.

La energía superior

La entidad viviente es una energía del Señor Supremo, del mismo modo en que la luz solar es la energía del globo solar. La luz del sol es una combinación de diminutas partículas luminosas. Parece una cosa homogénea, pero está formada por partículas pequeñas. Esa es la explicación científica. De modo similar, nosotros somos diminutas partículas del Señor Supremo. ¿Cuán pequeñas? También eso lo describen las Escrituras: La dimensión de la entidad viviente es la diezmilésima parte de la punta de un cabello. Nosotros nos enorgullecemos de nuestros ojos. Pero aquí se indica cuál es la longitud y anchura del alma viviente. Pueden intentar verla con sus ojos o con un microscopio, pero les resultará imposible. En consecuencia, un tipo de filósofos, al no ser capaces de ver el alma, afirman que es nirakara, «informe».

La iluminación espiritual significa que primero tenemos que tratar de comprender a la jiva, la entidad viviente. Podemos comprender la calidad del Señor comprendiendo a la jiva porque ella es una partícula diminuta del Señor. Podemos comprender la composición del oro a partir de una pequeña porción de oro, o la composición química del océano estudiando una pequeña gota de agua del mar. De modo similar, si analizamos las características de la entidad viviente, podremos comprender las características de Dios.

Las autoridades aceptan a Krishna

Por consiguiente, el comienzo de la educación espiritual consiste en comprender la propia identidad. Eso recibe el nombre de autorrealización. ¿Cómo comprender el yo? Tenemos que aprender de los demás. Debemos aprender de un maestro. A Krishna lo aceptan como maestro supremo grandes sabios como Vyasadeva, Narada, Devala, Asita y todos los demás grandes sabios, tal como lo aceptan en la era moderna nuestros acharyas, preceptores espirituales: Ramanujacharya, Madhvacharya, Visnusvami, Nimbarka, Sankaracharya. Tenemos que seguir a los acharyas. Todos estos acharyas aceptan a Krishna como el Señor Supremo. Y hace quinientos años Sri Chaitanya Mahaprabhu también aceptó a Krishna como la Suprema Personalidad de Dios.

El Señor Brahma proclama que Krishna es la causa de todas las causas.

El Srimad-Bhagavatam dice, Krishnas tu bhagavan svayam: «Krishna es el Señor Supremo». De modo similar, el Señor Brahma dice: «Govinda, Krishna, es la causa de todas las causas. Él es la causa primigenia y en Su cuerpo encarna la forma de eternidad, conocimiento y bienaventuranza».

Debido a que poseemos mucha evidencia, tenemos que aceptar a Krishna como la Suprema Personalidad de Dios. No hay duda posible al respecto. Pero, ¿por qué hay gente que no lo acepta? ¿Por qué tantos estudiosos y científicos famosos no aceptan a Krishna como la Suprema Personalidad de Dios? La razón se puede leer en el Bhagavad-gita: «Esos herejes que son sumamente necios, que son lo más bajo de la humanidad, a quienes la ilusión les ha robado el conocimiento y que participan de la naturaleza atea de los demonios, no se entregan a Mí». Krti significa «meritorio» y duskrti significa «hereje», aquellos que hacen uso de sus méritos para engañar. Todo el mundo posee algunos méritos, pero algunos hacen uso de los suyos para engañar. Por ejemplo, un ladrón utiliza su inteligencia para robar. Esa persona es duskrti.

Otra clase de personas son los mudha. Mudha significa poco inteligente o necio. Otra clase son los naradhama, «los más bajos de la humanidad». Y, por último, mayaya apahrta-jnanah, «aquellos a quienes maya, la ilusión, les ha robado el conocimiento». Esas categorías de hombres no se entregan a Krishna.

Y nosotros no nos inventamos esas palabras. Están en el Bhagavad-gita. Si afirmamos que nos dedicamos al estudio del Bhagavad-gita, tenemos que aceptar las afirmaciones que allí se hacen. Bhagavad-gita significa «la canción que cantó la Suprema Personalidad de Dios».

Nuestro movimiento conciente de Krishna tiene como finalidad predicar por todo el mundo que Krishna es la Suprema Personalidad de Dios: Krishnas tu bhagavan svayam. Están buscando a Dios y les están exprimiendo el cerebro. Pero en lugar de tanto esfuerzo, a veces afirman, «no hay Dios», o «Dios ha muerto», o «todos somos Dios», etc. Pero nuestra declaración es: «¿por qué fuerzan tanto su cerebro? Aquí está Dios: Krishna».

Nosotros podemos saber que Krishna es Dios escuchando a las autoridades, escuchando la literatura védica, escuchando hablar sobre las actividades de Krishna. Si leemos sobre la vida de Krishna, podemos comprobar que es Dios desde el mismo principio. Él no ha sido fabricado por algún poder mágico. Dios es Dios, y perro es perro (nota del traductor: juego de palabras intraducible con los términos ingleses GOD —Dios— y DOG —perro—). Un perro no puede convertirse en Dios; Dios no puede convertirse en un perro.

Krishna es Dios desde el mismo principio. Tan pronto como nació Krishna, apareció con Su forma de cuatro brazos como el Señor Vishnu. Pero cuando Su madre le oró para que se convirtiera en un niño corriente, lo hizo y advino con dos manos. Ese es Dios: Debe ser Dios desde el principio, no es que gracias a algún poder mágico alguien pueda convertirse en Dios.

Nosotros disponemos de poder, porque cada uno de nosotros es parte integral de Dios. En consecuencia, tenemos cualidades parecidas a las de Dios. Pero no podemos convertirnos en Dios al cien por ciento. Eso es imposible. Los grandes eruditos védicos han analizado a todos los semidioses y a otras entidades vivientes, y han descubierto que solamente Krishna es Dios al cien por ciento. Ete camsa-kalah pumsah krishnas tu bhagavan svayam. Todos los demás son Sus subordinados. Hay muchos otros Dioses, pero no son el Dios Supremo. Isvarah paramah Krishnah.

Nos estamos refiriendo al paramah isvarah, o Paramesvara. Hay dos términos: isvara, paramesvara; atma, paramatma. El param —supremo— es Dios. Nosotros somos Brahman; Él es Parabrahman. Así que Parabrahman, Paramatma, Paramesvara —todos estos términos son aplicables a Krishna.

Arjuna admitió la supremacía del Señor Krishna tras escuchar el Bhagavad-gita.

Después de escuchar el Bhagavad-gita, Arjuna admitió: «Tú eres la Suprema Personalidad de Dios, la morada última, el más puro, la Verdad Absoluta. Tú eres la persona original, eterna, transcendental, el no nacido, el más grande». Tal es la posición de Krishna.

Krishna también dice en el Bhagavad-gita, aham adir hi devanam: «Yo soy la fuente de todos los semidioses». Hay tantos semidioses: Indra, Chandra, Varuna, etc. Pero Krishna dice que Él es su origen. Y dice, aham sarvasya prabhavah mattah sarvam pravartate: «Yo soy la fuente de todo. Todo emana de Mí». En el Vedanta-sutra se describe a la Verdad Absoluta con los términos janmady asya yatah: «Aquel de quien todo emana».

Debido a Su poder, Krishna es Bhagavan. Bhagavan significa pleno de seis opulencias. Dios tiene que ser el más rico, el más fuerte, el más famoso, el más hermoso, el más renunciado y el que más sabe. Esa es la definición de Dios. El Señor Brahma acepta a Krishna como Dios con esta definición: isvarah paramah krishnah, «Krishna es el controlador supremo». Pues a menos que Krishna sea el más poderoso, ¿cómo puede ser el controlador supremo? Cada uno de nosotros es un controlador pequeño. Algunos controlan en su oficina, algunos controlan en su vida familiar, algunos controlan unas cuantas fábricas, pero nadie puede afirmar: «Soy el supremo controlador». Eso es imposible. El controlador supremo es Krishna.

En este movimiento conciente de Krishna estamos tratando de relacionarnos con el controlador supremo. No deseamos convertirnos en controladores. Deseamos ser controlados, pero por el controlador supremo, no por otros. Esa es nuestra propuesta. Por ejemplo, una persona que deba rendir servicio puede que anhele un puesto de funcionario, porque es natural llegar a la conclusión, «si he de servir a alguien, ¿por qué servir a un pequeño comerciante?, ¿por qué no servir al gobierno?».

No podemos hacer otra cosa que servir, todos y cada uno de nosotros. Esa es nuestra posición constitucional. Cada uno de nosotros es un sirviente. Así que nuestra propuesta es: «Si de todos modos debemos servir, ¿por qué no convertirnos en siervientes de Dios?». Esa es la propuesta que hacemos desde el movimiento para la conciencia de Krishna.

En la conciencia material somos sirvientes de nuestros sentidos. Siguiendo el dictado de nuestros deseos codiciosos, haríamos cualquier cosa por abominable que fuera. Así que todos somos sirvientes. Por lo tanto, Chaitanya Mahaprabhu dice, jivera svarupa haya nitya-krishna-dasa: Nuestra posición constitucional verdadera es que somos sirvientes eternos de Dios, Krishna. Pero en la condición de vida material, cada uno de nosotros pretende convertirse en amo. Esa es la lucha por la vida. Todo el mundo está pensando: «Debo ser el amo. Debo ser el Supremo». Aunque nuestra posición es la de sirvientes. Por eso nuestro modo de pensar se denomina ilusión. No soy el amo. Soy sirviente. Pero estoy tratando de ser el amo de modo artificial. Esa es la lucha por la vida.

Tan pronto como desechamos esa errónea idea —«Soy el amo»—, y tratamos de convertirnos en sirvientes del Supremo, esa actitud se denomina liberación. Liberación no significa que vayamos a conseguir una forma gigantesca con muchas manos y piernas. Liberación significa liberarse de la conciencia errónea. La conciencia errónea es pensar, «Yo soy el amo». Tenemos que cambiar esta conciencia. Ese es el objetivo del movimiento de la conciencia de Krishna.

Cada uno debe comprender en profundidad que no es amo, es sirviente. Depende completamente de la voluntad suprema. Si no nos entregamos a la voluntad suprema, tendremos que entregarnos a la voluntad de maya. Tenemos que permanecer como sirvientes. Si rechazamos nuestra servidumbre al Señor Supremo, entonces tendremos que convertirnos en sirvientes de los sentidos. Eso es maya. De hecho, eso es lo que está ocurriendo. Todo el mundo está sirviendo distintas clases de deseos.

Nosotros no hemos fabricado el movimiento conciente de Krishna. Lo hemos obtenido del Bhagavad-gita: sarva-dharman parityajya mam ekam saranam vraja. Krishna dice: «Abandona todos esos deseos estúpidos. Entrégate a Mí». Ese es el objetivo del Bhagavad-gita. Maya dicta nuestros deseos, que son los que nos dirigen a nosotros. Y nosotros ansiamos volvernos los amos. Eso es ilusión. No somos amos. ¿Cómo podríamos? Puede que estemos adelantados científicamente hablando. Puede que seamos capaces de fabricar máquinas y armas maravillosas, pero a fin de cuentas, todos estamos sometidos a las normas de maya: nacimiento, enfermedad, vejez y muerte. No podemos escapar de estos cuatro principios de la sistematización de maya.

Por ello el hombre cuerdo, el que tiene en verdad conocimiento, se rinde a Krishna. Bahunam janmanam ante jñanavan mam prapadyate. Aquel que es sabio se entrega a Krishna. De lo contrario, uno piensa: «¿Quién es Krishna? Yo soy tanto como Krishna. Yo soy Dios». Eso es maya. Eso no es conocimiento verdadero.

En el Srimad-Bhagavatam se afirma, ye ‘nye ‘ravindaksa vimukta-maninah. Existen aquellos que piensan que se han liberado y se han convertido en Narayana, o Dios. Pero lo cierto es que no, porque todavía están sometidos a las leyes de la naturaleza material. No pueden escapar a sus garras. ¿Quién puede? Mam eva ye prapadyante. Krishna dice: «Todo aquel que se entrega a Mí».

«Esta energía divina Mía, integrada por las tres modalidades de la naturaleza material, es difícil de superar. Pero aquellos que se han entregado a Mí, pueden atravesarla fácilmente».

Por lo tanto, el movimiento de la conciencia de Krishna es un movimiento muy misericordioso, pues impulsa las actividades benéficas más gloriosas. Y nosotros estamos predicando este movimiento por todo el mundo. Nuestra única ambición consiste en situar a Krishna como la Suprema Personalidad de Dios. Esa es nuestra propuesta. No deseamos convertirnos en Krishna; deseamos ser los sirvientes más obedientes de Krishna. Esa es nuestra propuesta.

Invitamos a todos, de todas partes del mundo, y la gente viene. Se están uniendo a este movimiento. Krishna advino en la India, consecuentemente la India tiene una ventaja especial a la hora de comprender a Krishna. Pero los hindúes desdeñan esta comprensión, lo cual es una gran desgracia. Pero nosotros pedimos a todo el mundo que se una a este movimiento, que estudie la filosofía y sea feliz. Esa es nuestra propuesta.

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