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Satyaraja Dasa

El Señor Chaitanya habla del poder purificante del sonido espiritual.

Este es el segundo artículo de una serie de cinco dedicados al Siksastaka, u «Ocho enseñanzas» del Señor Chaitanya. La serie se basa en la adaptación de unas conferencias que ofrecí en la Biblioteca Pública de Nueva York a un grupo de estudiantes de la Universidad de Columbia.

Primera enseñanza

Desde el primer verso podemos observar que Chaitanya Mahaprabhu dirige la atención hacia la importancia de cantar los santos nombres. Antes de que exploremos el significado total de los sonidos espirituales, tratemos de comprender la plena potencia de los sonidos materiales, o las vibraciones que penetran la esfera material.

No debe subestimarse la importancia del sonido. Los sonidos son capaces de cambiar totalmente las circunstancias de una persona. Todo tipo de personas se reunieron al son de La Marseillaise durante la Revolución francesa. «La canción del navío Horst» animó la dictadura de la Alemania nazi. Buddy, can you spare a dime fue el himno de la Gran Depresión americana. Y We shall overcome unió al movimiento americano pro derechos civiles. Cada época tiene su canción o conjunto de canciones que influyen la actualidad. Durante la década de los años sesenta podemos pensar en los Beatles, Bob Dylan, Jimi Hendrix, Jefferson Airplane o Grateful Dead.

La vibración sonora está unida a nuestro modo de percibir la realidad, y el sonido nos afecta de manera conocida y también desconocida. Somos conscientes de los efectos subliminales del sonido. Y por lo general utilizamos el sonido para lograr nuestros fines. Puesto que tendemos hacia la satisfacción de los sentidos personales, tratamos de explotar el sonido. La gente poderosa puede llegar a iniciar guerras por medio del sonido: repartiendo propaganda, controlando la radio, la televisión y los periódicos.

Aquellos que saben cómo aprovechar el sonido pueden conseguir de la vida lo que desean. Si son expertos, sabrán motivar fácilmente a la gente, incluso controlarla, con los sonidos más simples. Las palabras incitan a la revuelta. Los publicistas convencen a los consumidores de que compren toda clase de cosas que en realidad no necesitan. Se trata de una gran ciencia: las palabras tienen mucho poder.

Los sonidos del vocabulario indirecto, los eufemismos, así como los términos y frases de moda, tienen como finalidad evocar en nosotros una respuesta particular. La ciencia de las palabras está muy desarrollada, de varias maneras y con distintas finalidades, en todo el mundo.

Si los sonidos a los que estamos acostumbrados son así de poderosos, ¿qué decir, pues, de aquellos sonidos que están más allá de nuestro conocimiento? Si los expertos manipuladores de los sonidos convencionales pueden explotar, y en algunos casos favorecer, al mundo hasta un nivel tan profundo, quizá haya sonidos por encima de nuestras actuales posibilidades de comprensión que puedan llevarnos más lejos, sonidos que puedan abrir nuevas posibilidades.

De hecho, la ciencia moderna nos habla de sonidos a los que no tenemos acceso. Por ejemplo, como humanos que somos no podemos percibir ciertas partes del espectro vibratorio. Aunque seamos extremadamente sensibles a las ondas del sonido cerca de 1 000 a 4 000 ciclos por segundo (cps), estamos sordos a todas las ondas de sonido por encima de los 20 000 cps. Por otra parte, los perros y los gatos pueden oír hasta los 60 000 cps, mientras que los ratones, murciélagos, ballenas y delfines pueden de hecho escuchar sonidos por encima de los 100 000 cps.

O sea que nuestros sentidos son imperfectos y limitados. En verdad, entre los sonidos que sí escuchamos, ¿cuáles oímos tal como son?, ¿cuánto se nos escapa? La ciencia moderna, por consiguiente, puede conducirnos al menos a una conclusión ineludible sobre el sonido: debemos admitir nuestras limitaciones al respecto.

Sonidos espirituales

Esto nos conduce a la enseñanza central de Chaitanya Mahaprabhu, que gira en torno al sonido y sus dimensiones más profundas. Él, fundamentando Sus enseñanzas en los antiguos textos védicos de la India, nos dice, al igual los ponentes de la ciencia moderna, que existen sonidos que se encuentran mucho más allá de la percepción sensorial ordinaria.

Los sonidos de los cuales habla Chaitanya Mahaprabhu son los sonidos espirituales, denominados sabda-brahma, los cuales cuentan con la potencia especial de despertarnos plenamente de la pesadilla que supone la vida materialista. La literatura védica sostiene que la persona corriente, iletrada, se encuentra en un estado que podría llamarse de somnolencia. La analogía es bastante ajustada: Hasta que nos despertamos a la realidad, a la existencia perdurable, podría decirse que estamos dormidos.

Para ampliar algo más esta analogía: El modo más corriente de despertar a alguien consiste en hacer ruido. Los demás sentidos no son tan eficaces al respecto. Si un amigo duerme y desean despertarlo, ¿qué es lo primero que se les ocurre? Pueden vestirse lujosamente y llenarse de joyas y, sin embargo, el dormido ni se dará cuenta. Pueden vestirse con colores «fuertes», pero no serán lo bastante fuertes como para despertarlo. No. Está claro: Lo más natural es pronunciar su nombre hasta que se despierte.

Y ese es el método de Chaitanya Mahaprabhu, basado en los antiguos textos védicos. La literatura védica recomienda varios métodos para comprender a Dios en diferentes épocas. En Satya-yuga, hace millones de años, el método era la meditación. Las técnicas del yoga y la meditación empleadas por mucha gente en la actualidad en realidad eran específicas para Satya-yuga, época en la que se dice que los practicantes vivían miles de años. Según los textos originales dedicados al yoga, son necesarios como mínimo unos mil años para alcanzar la perfección en este proceso. Por lo tanto, no se trata de un método recomendado para Kali-yuga, la era actual, en la que nuestra duración de vida es, como mucho, unos cien años.

Más tarde, en Treta-yuga, cuando los bienes naturales como el oro, la plata y toda clase de productos naturales de la tierra existían en abundancia, antes de que se abusara del medioambiente, y miles de años antes de la Revolución industrial, el método para comprender a Dios era el sacrificio. Se realizaban grandes ofrendas a Dios. Más adelante, en Dvapara-yuga, la adoración realizada en los templos se convirtió en el método recomendado para llegar a Dios.

Pero en esta era, Kali-yuga, se recomienda el canto y el rezo. Chaitanya Mahaprabhu enseñó:

harer nama harer nama
harer nama eva kevalam
kalau nastyeva nastyeva
nastyeva gatir anyatha

«En la era de Kali, no hay otro modo, no hay otro modo, no hay otro modo de progresar espiritualmente que cantar el santo nombre, cantar el santo nombre, cantar el santo nombre del Señor».

Esto lo confirma el Srimad-Bhagavatam, en el Canto Doceavo, donde se menciona que lo que se obtenía por medio de la meditación en Satya-yuga, por medio del sacrificio en Treta-yuga, y mediante la adoración en el templo en Dvapara-yuga, puede conseguirse en esta era con tan solo cantar el santo nombre del Señor. El nombre de Dios también se denomina tarak brahma nama o «el nombre que permite cruzar el océano de la ilusión». Los ocho versos de las enseñanzas del Señor Chaitanya revelan los distintos niveles espirituales que se obtienen cantando el santo nombre.

Lo primero que haré es darles estos versos en el sánscrito original, uno a uno, y luego iré dando la traducción inglesa de Srila Prabhupada. Procuraré explicarlos siguiendo el método tradicional gaudiya vaishnava de modo que puedan recrearse en la poesía y, al mismo tiempo, comprobar la amplitud del conocimiento que hay en estos versos.

El primer verso dice así:

ceto-darpana-marjanam
bhava-mahadavagni-nirvapanam
sreyah-kairava-candrika-vitaranam
vidya-vadhu-jivanam
anandambudhi-vardhanam
prati-padam purnamrtasvadanam
sarvatma-snapanam
param vijayate sri-krisna-sankirtanam

«Toda gloria al sankirtana de Sri Krishna, que limpia el corazón de todo el polvo acumulado por años y apaga el fuego de la vida condicionada, de repetidos nacimientos y muertes. Este movimiento de sankirtana es la principal bendición para toda la humanidad pues difunde los rayos de la luna de la bendición. Es la vida de todo conocimiento trascendental. Intensifica el océano de la dicha trascendental y nos capacita para saborear plenamente el néctar por el cual estamos siempre ansiosos».

Ceto-darpana significa «el espejo de la mente». Si durante muchos años dejas de lado un espejo, se acumulará sobre su superficie una gran cantidad de polvo. Nuestra desgraciada situación provoca que a lo largo de innumerables nacimientos hemos favorecido nuestro estado condicionado, desarrollando aficiones y aversiones a lo largo de innumerables milenios. Según la tradición védica existen 8 400 000 especies de vida, y nosotros viajamos desesperadamente por cada una de ellas tratando de reasumir nuestro estado original y natural de felicidad espiritual.

Pasamos por distintos cuerpos, cada uno de ellos equipado con su particular poder sensual, pero ninguno de esos cuerpos nos satisface plenamente. Y la naturaleza está organizada de modo que esta realidad sutil se nos haga patente con el tiempo, especialmente cuando conseguimos el evolucionado cuerpo humano, que nos permite una perspectiva espiritual. Entonces, y solo entonces, vemos en toda su realidad la ineficacia de nuestro esfuerzo por extraer artificialmente placer de la vida material.

¿Por qué digo artificialmente? Porque la vida material no es natural: somos, originariamente, seres espirituales. Existe una diferencia inherente entre yo y esta mesa. Y esa diferencia es el alma, el elemento espiritual, la conciencia. Por lo tanto, si yo, un ser espiritual, trato de disfrutar de la materia, estaré actuando como un pez fuera del agua y, con el tiempo, esa realidad nos va resultando más clara. Es en ese instante cuando empezamos a buscar el placer espiritual, que es de calidad superior y, lo que es más importante, que es duradero. Posee identidad.

Pero para llegar a este grado de consciencia es necesario marjanam, o «limpieza». Por eso Chaitanya Mahaprabhu dice, ceto-darpana-marjanam: Debemos limpiar la mente de los condicionantes materialistas. ¿Y luego qué ocurre? Cuando limpiamos un espejo veremos que puede reflejar las cosas que lo rodean tal como son. Entonces ustedes podrán ver quiénes son en realidad. Y podrán ver a Dios y ver su relación con Él. Aquel que aprende a limpiar el espejo del alma puede ver las cosas con claridad.

La limpieza se efectúa mediante el santo nombre de Krishna. Por lo tanto, Chaitanya Mahaprabhu dice, vijayate sri-krisna-sankirtanam: «Toda gloria al canto del santo nombre de Krishna». ¿Por qué? Porque este canto es el único procedimiento verdadero de limpieza. Se aprende a rezar y a cantar adecuadamente siguiendo las directrices de un maestro espiritual fidedigno. Hay muchas maneras de desarrollar nuestro rezo. El maestro espiritual genuino ayudará al discípulo para que evite las ofensas al santo nombre. Se trata de una gran ciencia. Si se recita adecuadamente el canto se producen siete consecuencias. Las cuales son descritas en este verso por el Señor Chaitanya.

Las siete consecuencias del rezo o canto

La primera de estas consecuencias ya la hemos mencionado: Rezar limpia el espejo de la mente. La siguiente: se detienen las miserias de la existencia material. Chaitanya Mahaprabhu compara el mundo material con mahadavagni, un enorme incendio forestal. Este incendio es extinguido por entero —nirvapanam— gracias al rezo. Esa es la segunda consecuencia del rezo o canto.

Después Chaitanya Mahaprabhu alcanza cotas particularmente poéticas. Menciona el kairava, un loto blanco muy especial —también denominado «lirio trascendental»— que solo florece por la noche. Dense cuenta, el loto es un símbolo de lo propicio, y Chaitanya Mahaprabhu indica aquí que al igual que la luz de la luna hace florecer al tierno kairava, el santo nombre difunde la luz de la luna de la buena fortuna y de todo lo beneficioso. Esta es la tercera consecuencia que podemos esperar de cantar adecuadamente el nombre de Sri Krishna.

La cuarta consecuencia es vidya, conocimiento. Chaitanya Mahaprabhu dice, vidya-vadhu-jivanam, en referencia a Sarasvati, la diosa de la sabiduría. El Señor Chaitanya dice que todo el conocimiento se manifiesta en aquel que canta sinceramente el santo nombre del Señor. Rezar es el alma de todo aprendizaje. ¿De qué sirve el conocimiento si no nos conduce al amor por Dios? En consecuencia, según Chaitanya Mahaprabhu, un cantor verdaderamente sincero posee todo el conocimiento, porque ha comprendido el significado último del aprendizaje: someterse a la voluntad de Dios.

Anandambudhi-vardhanam. Las siguientes palabras nos informan de que el canto sincero puede concedernos la dicha más elevada. Sea cual sea el estado de felicidad que hayamos logrado, el canto adecuado puede llevarnos más adelante. La palabra vardhanam significa «aumento». Aumenta toda la dicha que se posea. Esa es la quinta consecuencia. Se trata de una consecuencia muy importante pues todo el mundo persigue la felicidad. Es natural. Pero la reivindicación de Chaitanya Mahaprabhu nos informa que es posible lograr una felicidad superior —superior en calidad y cantidad— si aprendemos a abstraernos en el santo nombre. Se realiza a perpetuidad y alegremente.

Chaitanya Mahaprabhu, por lo tanto, nos está atrayendo, retándonos. Deberíamos probar Su señuelo y ver cómo resulta. Lo único que podría suceder es que lográramos algo. No es necesario abandonar nuestra vida material. Todo lo que hay que hacer es añadir el rezo, o canto, a nuestra vida. Entonces podremos comprobar si verdaderamente ofrece la felicidad más elevada.

La sexta consecuencia del canto es que provoca un efecto lenitivo, un sentimiento balsámico. En otros términos, alivia nuestra vida material. Y esto nos conduce a la séptima consecuencia: prati-padam purnamrtasvadanam. Concede todo el néctar a cada paso. Después: sarvatma-snapanam param. En ese entonces toda nuestra existencia queda plenamente inundada por la trascendencia.

Y este es el efecto séptuplo del canto. Sin lagunas. Se siente un oleaje constante de placer espiritual. Pero hay que volverse incondicional.

Esto es todo acerca del primer verso de las oraciones Siksastaka de Chaitanya Mahaprabhu.

 

Fuente: Back To Godhead © 2002

 

 

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