Dvarakadhisa Devi Dasi

Dios es una persona, y por Su infinita compasión nos permite –incluso en la condición actual en la que nos encontramos― ofrecerle servicio personal.

En el Srimad-Bhagavatam (7.5.23­24), el devoto Prahlada Maharaja, una gran autoridad espiritual, dice: «Escuchar y cantar los trascendentales y santos nombres, formas, cualidades, enseres y pasatiempos del Señor Vishnu [Krishna], recordarlos, servir a los pies de loto del Señor, ofrecer al Señor una adoración respetuosa, ofrecerle plegarias al Señor, ser Su sirviente, considerar al Señor como el mejor amigo y entregar todo al Señor (es decir, servirle en cuerpo, mente y palabras): estos nueve procesos se consideran servicio devocional puro. Aquel que dedica su vida al servicio de Krishna mediante estos nueve métodos debe considerarse la persona más sabia, pues ha alcanzado el conocimiento completo».

Continuamos nuestra serie de artículos dedicados a los nueve procesos de bhakti-yoga, o servicio devocional al Señor.

Pocas experiencias son más hermosas y sagradas que la ceremonia celebrada a primeras horas de la mañana denominada mangala-arati. Los adoradores se reúnen durante la calma que precede al amanecer para cantar himnos devocionales de alabanza al Señor Supremo. El centro de la ceremonia es la forma de deidad del Señor, una manifestación física de Dios en persona. Durante el mangala-arati, el suave resplandor de las deidades despeja la oscuridad de la noche, a medida que el pujari [sacerdote] ofrece ante las mismas una serie de objetos de buen augurio, como incienso y flores. Las voces repiten antiguas melodías, acompañadas por címbalos pequeños y el batir de un tambor.

Los devotos celebran la ceremonia mangala-arati en Mayapur, India, para adorar a las Deidades Sri Sri Radha-Madhava y las ocho gopis.

Archanam, la adoración del Señor en Su forma de deidad, es quizá un concepto extraño a los nacidos en occidente. Aunque es posible encontrar restos de adoración a deidades en el catolicismo y en las iglesias ortodoxas, la mayoría de occidentales sospechan que nunca debe ofrecerse a «objetos» ese tratamiento reverente, que Dios es espíritu y no puede contenerse en un objeto de mármol o de bronce. A menudo, cuando alguien visita por primera vez un templo y ve a las deidades, se esfuerza por encontrar la palabra, llamándolas «muñecos» o «figuras», sin ganas de reconocer divinidad alguna en una forma física. La práctica de la adoración a la deidad, familiar incluso a la menos importante de las familias de la India, contribuye a que los occidentales contemplen a la conciencia de Krishna como una secta.

Entonces, ¿por qué adoramos a Dios de ese modo? Las Escrituras védicas establecen la adoración de la deidad como un medio de desarrollar una relación con Dios como persona. Aunque es cierto que Dios es espíritu, también lo es que, como espíritu, Dios está en toda la materia, incluido el mármol y el bronce. Dios no puede ser apartado de Su creación, y por ello, adorar Su forma, aunque sea de materiales físicos, es verdaderamente adorarle a Él. Las escrituras mencionan una variedad de materiales que pueden emplearse para crear una deidad, incluida la arcilla, la arena y la mente.

El observador occidental puede que se confunda por la variedad de deidades que hay en el templo. A menudo un altar está presidido por muchas deidades, todas bellamente engalanadas y con collares de flores. ¿Cuál es Dios? Para mucha gente, la pluralidad de imágenes implica una religión primitiva sin un Ser Supremo único. ¿En qué medida difiere la adoración a la deidad de la devoción a los dioses y diosas de la mitología griega? En la misma India, distintas personalidades, como el Señor Vishnu y el Señor Shiva, reciben una cuidada adoración en su forma de deidad. Algunos hindúes llegarán a decir: «Todas esas formas son Dios». Y, aun así, la conciencia de Krishna es la adoración de un solo Dios, el Señor Krishna. ¿Por qué, pues, hay tantas deidades, incluso en los templos Hare Krishna?

El altar de la comunidad New Vrindaban (Estados Unidos). De izquierda a derecha, podemos ver a Sri Sri Gaura Nitai, a Sri Sri Radha Vrindaban Chandra y a Sri Nathaji.

Sólo hay un Dios, pero se manifiesta en muchas formas. Como Señor Supremo, Él goza relacionándose con todas las entidades vivientes, siendo cada relación íntima y única. En Su forma como Señor Ramachandra, el Señor disfruta el papel de rey y fiel esposo. En Su forma de Señor Nrisimha, Él es el protector feroz. En Su forma como Krishna de niño, es juguetón y travieso. Todos estos papeles son manifestaciones de Su personalidad Suprema, y por ello todas esas personalidades divinas pueden ser adoradas en forma de deidades.

Aunque todas estas formas son verdaderamente Dios, los devotos puede que sientan especial atracción hacia una forma en particular. En el movimiento consciente de Krishna, nuestra deidad más adorada es el Señor Krishna. Nuestro acharya fundador, Srila Prabhupada, explicó citando numerosas referencias de las escrituras védicas que la forma de Krishna es la forma original de Dios, con todos los poderes. Igual que muchas velas pueden encenderse a partir de una sola lámpara, y todas las velas arden con la misma intensidad, no por ello deja de existir la llama original. Esa llama es Sri Krishna.

La joven que hay al lado de Krishna

La deidad del Señor Krishna nunca está sola. Y una de las preguntas más repetidas de los visitantes de los templos Hare Krishna es: «¿Quién es la joven que está con Krishna?». La respuesta rápida es que se trata de Srimati Radharani, la amada amiga de Krishna. Esa respuesta, por supuesto, sólo da paso a más preguntas. ¿Cómo es que Dios tiene una amiga? ¿Qué hace de Ella alguien tan especial?

Deidad de Srimati Radharani en el templo de Sri Sri Radha-Kalachandji, Dallas (EEUU).

De igual manera que Krishna en persona es tanto el pastorcillo encantador como el incomprensible Señor del universo, Radharani es también la vergonzosa joven y la encarnación del bhakti, o amor al Señor Supremo. Nadie puede acercarse a Dios sin la misericordia de Radharani, porque Su amor envuelve a Krishna, protegiéndole de los que no son sinceros. Nosotros no podemos ver a Krishna sin la ayuda de Radharani, de igual manera que no podemos experimentar la presencia de Dios sin un corazón lleno de devoción.

Deidades de Sri Sri Gaura-Nitai en el templo de Ujjain (India).

De enorme importancia entre las deidades que podemos encontrar en los templos Hare Krishna son el Señor Chaitanya y el Señor Nityananda. Srila Prabhupada inició Su adoración porque fue el Señor Chaitanya quien difundió el proceso del servicio devocional que tan querido nos es en la actualidad, es decir sravanam y kirtanam, escuchar y cantar los nombres de Dios. El Señor Chaitanya se muestra especialmente compasivo a los que se acercan a Krishna en esta turbulenta era en la que vivimos, cuando las puras aspiraciones religiosas se ven sumidas de forma poco misericordiosa en la cacofonía del materialismo. Sravanam y kirtanam son los principales componentes de la adoración a la deidad.

De izquierda a derecha, Deidades de Baladeva, Subhadra y Jagannatha en Belo Horizonte (Brasil).

En los templos de ISKCON también es posible ver las sonrientes formas del Señor Jagannatha, el Señor Balarama y Subhadra Devi. Es posible que esas deidades sean las formas más compasivas de todas las formas del Señor, pues permiten que se las saque cada año del interior del templo para asistir al Ratha-yatra, o el festival de los carros, una alegre procesión que discurre por las calles. En la India miles de personas se agolpan en las calles para ver al Señor, que circula elegantemente montado en unos carros enormes y llenos de colorido, tirados por largas cuerdas. El Ratha-yatra, inspirado por Srila Prabhupada, se celebra por todo el mundo, en las ciudades más importantes del mundo desde Nueva York a Londres, y también en otras ciudades y poblaciones de menor tamaño. Aunque la adoración de la deidad se suele celebrar en el interior del templo, durante el día especial del Ratha-yatra todos pueden contemplar la resplandeciente cara del Señor Supremo. Seamos o no creyentes, el corazón se purifica por el mero hecho de contemplar al Señor, al igual que una medicina afecta el cuerpo se tenga o no fe en ella.

Ritual y meditación

Como el resto de procesos del servicio devocional, la adoración a la deidad combina un ritual externo con la meditación interna. La adoración a la deidad celebrada en el templo supone un ritual muy elaborado. Al Señor hay que despertarlo, bañarlo, vestirlo y alimentarlo a las mismas horas cada día. Durante cada elemento de la adoración se emplean plegarias específicas. Los adoradores han de ser limpios y puntuales. Toda esta atención a los detalles permite ejercitar la mente para comprender que Dios es una persona. Si eres consciente que con tu tardanza o despreocupación estás decepcionando a alguien, entonces tú desarrollas una mayor conciencia de las necesidades de dicha persona. De igual modo, cuando satisfaces a alguien con tu ardiente atención, disfrutas del placer que él o ella sienten. Los detalles de la adoración a la deidad forman parte de un dulce intercambio con el Señor.

Sin embargo, es posible caer rendido ante los encantos del ritual perdiendo la devoción interna. En toda iglesia, mezquita y templo, es fácil imitar la piedad. Pero la adoración hueca es una ofensa a al Señor. Todos nosotros tenemos impurezas, dudas y temores, y la adoración a la deidad puede, con toda seguridad, aliviarnos de esas cargas si así oramos. Pero acercarse al Señor solicitando Su complicidad con nuestros planes materiales no tiene nada que ver con la adoración real. De modo similar, incluso una maravillosa ceremonia como es la del mangala-arati no puede ser debidamente apreciada si se convierte en una reunión de rutina, o una oportunidad de relaciones comerciales o de diversión social. El corazón debe acompañar las obras, pues a Dios nunca le interesan las ofrendas fáciles. El elemento de adoración más íntimo es la amorosa entrega, renunciando a las presunciones que hacen de nosotros una deidad. Sólo hay un Dios, y archanam nos permite comprender la verdad que se encierra en esta afirmación.

Quizá el aspecto más maravilloso de archanam es que abarca los cuatro procesos del servicio devocional que hemos debatido: escuchar sobre Krishna, cantar Sus nombres, recordarle y servir a Sus pies de loto. La adoración a la Deidad incluye siempre el canto, ya sea manifiesto o personal, y el canto siempre permite la escucha. Cuando estamos ante la presencia del Señor, de modo natural se le recuerda. Y el servicio a Sus pies de loto toma sentido cuando los contemplamos bellamente adornados con flores y pulpa de sándalo.

La ceremonia arati

Arati es una ofrenda de respeto, bienvenida o adoración a una persona elevada: un rey o un brahmana. Puesto que la persona más elevada es el Señor Supremo, es muy adecuado, pues, ofrecerle a Él el arati.

Arati es uno de los aspectos del archanam. En los templos es la única función del archanam que el público contempla. Todos los demás aspectos de la adoración se llevan a cabo a puerta cerrada. El Señor se muestra amorosamente al público para contemplar a los asistentes mientras recibe la adoración del arati.

En el Néctar de la devoción (Capítulo 9), Srila Prabhupada hace énfasis en el beneficio de ver la realización del arati. «En el Skanda Purana leemos la siguiente descripción del resultado de ver el arati (adoración) de la Deidad: ‘Si alguien ve la cara del Señor mientras se está haciendo arati, se liberará de todas las reacciones pecaminosas procedentes de muchos, muchos miles y millones de años pasados. Incluso se le perdona el que haya matado a un brahmana u otras actividades similares prohibidas’».

Srila Prabhupada ofreciendo arati a las Deidades de Srila Srila Radha-Gokulananda (Reino Unido).

Durante la ceremonia de arati, se hacen oscilar productos de buen augurio ante la deidad para ofrecer protección ahuyentando las influencias poco auspiciosas. Aunque el Señor no necesita de ninguna protección, el devoto, en el humor de un sirviente, actúa para satisfacerle y protegerle. Srila Prabhupada escribe: «Hay que tomar siempre las precauciones debidas para que los demonios y los ateos no dañen el cuerpo del Señor» (Chaitanya-caritamrta, Madhya 24.334, Significado.

Directrices

Los aratis pueden ser cortos o largos, según las normas del templo, la hora del día o los recursos de que se disponga. Y el tiempo, lugar y circunstancias dictan también cuantos aratis se ofrecen cada día. El número que se fije deberá mantenerse. Los templos que establecen una adoración a la deidad completa suelen hacer cinco aratis como mínimo, mientras que la adoración que se realice en casa puede ir desde un arati corto al día, a uno completo a la semana.

Durante un arati completo se presentan ante la deidad, incienso, una llama (lámpara de ghi), una caracola llena de agua, un paño, flores, un chamara (abanico de cola de yac) y un abanico de plumas de pavo real. Mientras se ofrecen estos productos, el devoto recita mantras adecuados para cada artículo y hace sonar una campanilla que lleva en la mano izquierda. Un arati corto suele consistir en la ofrenda de uno de los artículos, o más, de los que se ofrecen en el arati completo.

En el templo, por lo general, solo pueden entrar en las habitaciones privadas de la deidad, para ofrecer arati o realizar otras actividades del archanam, aquellos devotos que hayan recibido la segunda iniciación (Gayatri) de un maestro espiritual. Cualquiera puede adorar la deidad en sus casas.

Explicación de los artículos

El Hari-bhakti-vilasa, un libro guía escrito para los devotos por Sanatana Gosvami, uno de los principales discípulos del Señor Chaitanya, dice que los artículos del arati representan los elementos materiales en su forma pura y se corresponden con los objetos de los sentidos. En otras palabras, los elementos del arati satisfacen los sentidos y representan nuestra ofrenda de los elementos de la creación del Señor de vuelta al Señor para Su satisfacción.

La caracola que se hace sonar al principio y al final del cada arati ahuyenta los elementos poco auspiciosos. El sonido de la campanilla le agrada al Señor y encarna la música. Las flores y el incienso proporcionan aromas agradables para el placer del Señor. La lámpara de ghi representa la luz que nos esclarece el camino. Ofrecer agua en una caracola representa la ofrenda del arghya, una mezcla de elementos auspiciosos que se ofrecen a la porción superior. O que se elevan hasta la cabeza del huésped al que se está honrando como parte de la ceremonia de recepción. Es un modo de dar la bienvenida al Señor y hacer que se siente en Su hogar. El pañuelo representa la ofrenda de telas nuevas.

Srila Prabhupada abanicando a las Deidades Sri Sri Krishna-Balarama en Vrindavana (India).

Los abanicos de cola de yac (chamara) y de plumas de pavo real son símbolos del servicio al rey. El chamara ahuyenta las moscas, mientras que el abanico de plumas de pavo real proporciona una brisa refrescante.

La música

Los aratis se celebran acompañados del canto del mantra Hare Krishna. Srila Prabhupada nos enseñó que el canto era la parte más importante de la adoración a la deidad. Los adoradores que asisten al arati pueden cantar, o el devoto que ofrece el arati puede cantar o hacer sonar una cinta de música.

Bhakti sobre dos rieles

Pranada Dasi: El néctar de la devoción enumera la adoración a la deidad (archanam) como uno de los más importantes de los sesenta y cuatro artículos del servicio devocional, junto con la escucha del Srimad-Bhagavatam (sravanam), el canto de los santos nombres (kirtanam), la compañía de los devotos y el vivir en un lugar santo. Tres de los nueve procesos del bhakti-yoga se encuentran presentes entre estos cinco, es decir sravanam y archanam. Y estos tres tienen un lugar especial en la práctica de la conciencia de Krishna de hoy en día. Srila Prabhupada dijo que el tren del bhakti, o servicio devocional, circula sobre dos rieles: bhagavat-vidhi (los nueve procesos del servicio devocional) y pancharatrika-vidhi (la adoración en el templo). Si al neófito le falta uno de estos dos rieles, el bhakti no avanza adecuadamente. Sravanam y kirtanam, o escuchar y cantar, son bhagavat-vidhi, y archanam, o adoración de la deidad, es pancaratrika-vidhi.

Cuando Srila Prabhupada llegó a occidente para enseñar la conciencia de Krishna, lo primero que hizo fue ofrecer la religión de la era: cantar Hare Krishna. Cantando Hare Krishna se hace sravanam y kirtanam en su forma más sublime. Y cantar Hare Krishna es algo fácil, como demuestran los miles de personas que lo adoptaron cuando Prabhupada se los entregó.

Pasado un tiempo, Srila Prabhupada presentó archanam. Él explicó que archanam era una parte esencial de nuestro servicio devocional. El servicio devocional crea el tejido de nuestras vidas, y sravanam, kirtanam y archanam son el telar.

Srila Prabhupada ofrece sus respetos a las Deidades de Sri Sri Radha Govinda, en Nueva York (Estados Unidos).

Prabhupada presentó la adoración de la deidad de forma gradual, y transcurridos los años, los templo de ISKCON establecieron una forma de adoración más elaborada. Al ofrecer primero el canto de Hare Krishna, y después enseñando gradualmente los elementos de la adoración de la deidad, Prabhupada demostró que todos nosotros, en cualquier lugar del mundo, podemos empezar nuestra vida espiritual. Empiecen inmediatamente a cantar Hare Krishna, y gradualmente permitan que su amor por el Señor fluya adorando Su forma trascendental.

En todos los templos de alrededor del mundo, se lleva a cabo un archanam elaborado siguiendo unas directrices muy estrictas. Al Señor se le despierta muy temprano; entonces se le ofrece una comida y Su mangala-arati. Después, Se le ofrece un masaje con aceites, se le baña con agua, se le seca, viste y adorna con joyas, flores, collares de flores y hojas de tulasi. Luego el Señor recibe Su desayuno y el siguiente arati. A mediodía se le ofrece al Señor la comida y un arati, después hace la siesta. Al despertar, recibe un aperitivo y otro arati. Por la tarde se le ofrece la cena y otro arati. Después se le pone el pijama, se le ofrece otro arati, y se le pone a dormir en Su cama.

Cada función requiere muchas oraciones y mantras, todo ello realizado según directrices muy estrictas. Las funciones permiten que el adorador se vea a sí mismo como sirviente del Señor.

 

Back To Godhead © 2001

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