Las oraciones de Bhisma 1

Suta Gosvami
(Extractos del noveno capítulo del primer canto del Srimad-Bhagavatam)

Bhishmadeva estaba dotado del poder de dejar este cuerpo material a voluntad, y él mismo eligió acostarse en un lecho de flechas. Esta partida del gran guerrero atrajo la atención de todas las élites contemporáneas, y todas ellas se reunieron allí para manifestar los sentimientos de amor, respeto y afecto que les inspiraba la gran alma.

Sintiendo temor por haber matado a muchísimos súbditos en el campo de batalla de Kurukshetra, Maharaja Yudhishthira fue al lugar de la matanza. Allí, Bhishmadeva yacía en un lecho de flechas, a punto de morir. En esa ocasión, todos sus hermanos lo siguieron con hermosas cuadrigas, tiradas por caballos de primera que estaban adornados con ornamentos de oro. Con ellos se encontraba Vyasa, rsiscomo Dhaumya (el erudito sacerdote de los Panḍavas) y otros. El Señor Sri Krishna, la Personalidad de Dios, sentado con Arjuna en una cuadriga, también lo seguía.

Viéndolo a Él (Bhishma) yacer en el suelo como un semidiós caído del cielo, el rey Panḍava Yudhishthira, junto con sus hermanos menores y el Señor Krishna, se postró ante él. Sólo para ver al principal de los descendientes del rey Bharata (Bhishma), estaban allí reunidas todas las grandes almas del universo, es decir, losrsis entre los semidioses, brahmanas y reyes, situados todos bajo la influencia de la modalidad de la bondad.

Bhishmadeva, quien era el mejor de los ocho Vasus, recibió y les dio la bienvenida a todos los grandes y poderoso rsis que estaban allí reunidos, ya que él conocía perfectamente todos los principios religiosos conforme al tiempo y al lugar. El Señor Sri Krishna está situado en el corazón de todos, mas, aun así, manifiesta Su forma trascendental mediante Su potencia interna. Este mismo Señor estaba sentado ante Bhishmadeva, y como Bhishmadeva sabía de Sus glorias, lo adoró debidamente.

Los hijos de Maharaja Panḍu se hallaban sentados cerca en silencio, abatidos por el afecto que le tenían a su moribundo abuelo. Viendo esto, Bhishmadeva los congratuló emocionalmente. En sus ojos había lágrimas de éxtasis, pues estaba abrumado por el amor y el afecto. Maharaja Yudhishthira, después de oír a Bhishmadeva hablar en ese tono atrayente, le hizo preguntas en presencia de todos los grandes rsis acerca de los principios esenciales de diversos deberes religiosos.

Ante la pregunta de Maharaja Yudhishthira, Bhishmadeva definió primero todas las clasificaciones de castas y órdenes de vida en función de las cualidades del individuo. Luego, de un modo sistemático y con dos divisiones, describió la neutralización mediante el desapego y la interacción mediante el apego. Él explicó entonces, por divisiones, los actos de caridad, las actividades pragmáticas de un rey y las actividades en aras de la salvación. Luego describió los deberes de las mujeres y los devotos, tanto breve como extensamente. Luego, describió los deberes propios de las ocupaciones de las diferentes órdenes y condiciones de vida, citando ejemplos de la historia, pues él mismo estaba muy familiarizado con la verdad. Mientras Bhishmadeva describía los deberes propios de cada ocupación, el curso del Sol entró en el hemisferio norte. Este período lo anhelan los místicos que mueren cuando lo desean.

Después, ese hombre que habló de diferentes temas con miles de significados y que peleó en miles de campos de batalla y protegió a miles de hombres, dejó de hablar; estando completamente libre de todo cautiverio, él apartó la mente de todo lo demás, y abriendo los ojos, los fijó en la Personalidad de Dios original, Sri Krishna, quien estaba de pie ante él, con cuatro manos, vestido con ropa amarilla que brillaba y resplandecía.

Mediante la meditación pura y mirando al Señor Krishna, quedó liberado de inmediato de todo lo material desfavorable y de todos los dolores corporales causados por las heridas de las flechas. Así pues, todas las actividades externas de sus sentidos cesaron al instante, y de un modo trascendental le oró al controlador de todos los seres vivientes, mientras abandonaba el cuerpo material.

Bhishmadeva dijo: “Permítaseme ahora emplear en el todopoderoso Señor Sri Krishna mis capacidades de pensar, sentir y desear, que durante tanto tiempo se dedicaron a diferentes temas y deberes de ocupaciones. El Señor Sri Krishna siempre está satisfecho en Sí Mismo, pero a veces, por ser el líder de los devotos, disfruta de placer trascendental mediante el hecho de descender al mundo material, si bien es únicamente a partir de Él que el mundo material se crea.

Sri Krishna es el amigo íntimo de Arjuna. Él ha aparecido en esta Tierra en Su cuerpo trascendental, cuyo color semeja al azul del árbol tamala. Su cuerpo atrae a todo el mundo en los tres sistemas planetarios (el superior, el medio y el inferior). Que Su reluciente atuendo amarillo y Su cara de loto cubierta con pinturas de pasta de sándalo sean el objeto de mi atracción, y que no desee obtener resultados fruitivos. En el campo de batalla (donde Sri Krishna asistió a Arjuna por amistad), el cabello ondeante del Señor Krishna se volvió cenizo a causa del polvo levantado por los cascos de los caballos. Y debido a Su esfuerzo, gotas de sudor le humedecían la cara. Él disfrutó de todos esos adornos, realzados por las heridas ocasionadas por mis afiladas flechas. Que mi mente se dirija, pues, hacia Sri Krishna.

Obedeciendo la orden de Su amigo, el Señor Sri Krishna entró en la arena del campo de batalla de Kurukshetra pasando entre los soldados de Arjuna y Duryodhana, y mientras estaba allí, acortó la duración de la vida del bando opuesto con Su misericordiosa mirada. Esto lo hizo simplemente con mirar al enemigo. Que mi mente quede fija en ese Krishna.

Cuando a Arjuna pareció contaminarlo la ignorancia al observar ante sí en el campo de batalla a los soldados y comandantes, el Señor impartió conocimiento trascendental y le erradicó así dicha ignorancia. Que Sus pies de loto permanezcan siempre como el objeto de mi atracción.

Cumpliendo mi deseo y sacrificando Su propia promesa, se bajó de la cuadriga, tomó la rueda de ésta, y corrió apresuradamente hacia mí, tal como un león que va a matar a un elefante. En el camino, incluso dejó caer Su manto.

Las oraciones de Bhisma 2

El Señor Krishna ataca a Bhismadeva en el campo de batalla de Kurukshetra.

Que Él, el Señor Sri Krishna, la Personalidad de Dios, quien otorga la salvación, sea mi último destino. En el campo de batalla Él arremetió contra mí, como si estuviera furioso por las heridas causadas por mis afiladas flechas. Su escudo estaba destrozado, y tenía el cuerpo manchado de sangre debido a las heridas.

Que en el momento de la muerte, mi última atracción sea por Sri Krishna, la Personalidad de Dios. Yo concentro la mente en el auriga de Arjuna, que estaba de pie con un látigo en la mano derecha y una rienda en la izquierda, y quien fue muy cuidadoso en brindarle protección a la cuadriga de Arjuna por todos los medios. Aquellos que lo vieron en el campo de batalla de Kurukshetra, al morir obtuvieron sus formas originales.

Que la mente me quede fija en el Señor Sri Krishna, cuyos movimientos y amorosas sonrisas atrajeron a las doncellas de Vrajadhama (las gopis). Las doncellas imitaron los movimientos característicos del Señor (después de que Él desapareció de la danza rasa). En el (sacrificio) Rajasuya-yajña que Maharaja Yudhishthira realizó, hubo la más grande de las asambleas de todos los hombres que formaban la élite del mundo, las órdenes de los reyes y de los eruditos, y en esa gran asamblea absolutamente todos los presentes adoraron al Señor Sri Krishna como la muy excelsa Personalidad de Dios. Esto ocurrió en mi presencia, y yo recordé el incidente con el fin de mantener la mente absorta en el Señor.

Ahora puedo meditar con plena concentración en ese único Señor, Sri Krishna, presente ahora ante mí, porque ahora he trascendido los erróneos conceptos de la dualidad en relación con Su presencia en el corazón de todo el mundo, incluso en los corazones de los especuladores mentales. Él está en el corazón de todos. Al Sol puede que se lo perciba de diferentes maneras, pero el Sol es uno”.

Así pues, Bhishmadeva se fundió en la Superalma, el Señor Sri Krishna, la Suprema Personalidad de Dios, con la mente, el habla, la vista y las acciones, y de ese modo calló, y dejó de respirar. Sabiendo que Bhishmadeva se había fundido en la eternidad ilimitada del Absoluto Supremo, todos los allí presentes callaron, como los pájaros al final del día.

Después, tanto los hombres como los semidioses tocaron tambores en su honor, y la honesta orden real dio comienzo a demostraciones de honor y respeto. Y del cielo cayeron lluvias de flores. Después de celebrarle los rituales funerarios al cadáver de Bhishmadeva, el pesar se apoderó momentáneamente de Maharaja Yudhishthira. Entonces, mediante himnos védicos confidenciales, todos los grandes sabios glorificaron al Señor Sri Krishna, quien estaba allí presente. Luego, todos ellos regresaron a sus respectivas ermitas, llevando siempre al Señor Krishna en el corazón.

 

 

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