Bhakti-Yoga en medio del paraíso

Bhagavan Dasa

El Instituto Bhaktivedanta de Estudios Védicos (IBEV) concluye su primer año de estudios, viajes, teoría y práctica musical, distribución de alimentos, debates y mucho más. 

Desde hace mucho tiempo, la ciudad de Teresópolis se considera un lugar ideal para el descanso. Su nombre, «Ciudad de Teresa», se debe al hecho de que era una de sus localidades favoritas de la emperatriz Doña Teresa Cristina, esposa del emperador D. Pedro II, para pasear y vacacionar. Entre los comerciantes de Minas Gerais, Teresópolis también representaba un lugar de descanso, pero más breve: en su camino para realizar negocios en el puerto de Río de Janeiro, paraban un día en Teresópolis para renovarse con sus bellezas serranas antes de continuar el viaje.

Hoy en día, muchas personas continúan acudiendo a la ciudad con ese objetivo. Cuando la intensidad de Río de Janeiro se transforma en estrés, familias o individuos de la capital carioca acuden a Teresópolis para refugiarse. Hospedándose en una segunda casa propia o buscando una de las numerosas posadas de la ciudad, es posible huir de Río de Janeiro.

Serra dos Órgãos, una de las vistas espectaculares de Teresópolis.

Pero en el año 2017, Teresópolis se convirtió en el refugio de unos viajeros diferentes. Ocho personas —entre hombres y mujeres, adolescentes y adultos, individuos de formación básica y con doctorado— decidieron descansar de la linealidad de la vida basada en el estudio, el trabajo y obtener prestigio. Inspirados por los libros de Srila Prabhupada, tomaron la decisión radical (en el mejor sentido de la palabra) de interrumpir todos sus quehaceres y dedicaron algunos meses de su vida exclusivamente al estudio y la práctica de la conciencia de Krishna en el paradisíaco Ashram Vrajabhumi.

Marcela Antunes, una de las devotas formadas en este curso, recuerda por qué decidió matricularse: «En general, quedamos atrapados en los conceptos y prejuicios sociales, muy absortos en disfrutar de los placeres del mundo, en seguir el estándar de estudiar en la universidad, conseguir un buen empleo, tener una casa, etc. Pero, ¿dónde nos lleva todo eso? Queremos tanto ser servidos, tenemos el ego tan inflado que no nos damos cuenta de que el verdadero sentido de la vida no es ese. Pensando en todo eso, decidí inscribirme en el curso, por la oportunidad de aprender en la práctica cómo servir siguiendo los pasos de Srila Prabhupada».

Durante los 6 meses del curso, Marcela y sus compañeros tuvieron realmente la oportunidad de «aprender en la práctica». En cada taller de guirnaldas, prácticas de puja o clases de canto e instrumentos musicales, la actitud de servicio a Krishna, la cualidad esencial que busca un practicante de bhakti-yoga, florecía. «Hoy en día siento que estoy más dispuesta a servir», dice Gopi-bharta Devi Dasi, otra alumna del curso piloto, en el día de la graduación.

Devotas en el taller de guirnaldas.

En cuanto a la importancia de residir en una comunidad, Chandramukha Swami, fundador del IBEV, comenta con franqueza: «Nos hemos dado cuenta de que pocas personas consiguen alcanzar un buen estándar espiritual viviendo fuera del templo. No digo que sea imposible, pero pocos lo consiguen. Las personas pasan demasiado tiempo en internet, se involucran en asuntos políticos… Entonces, con el tiempo, la conciencia de Krishna acaba siendo una cosa más en medio de tantas otras, y surge la mentalidad: “Prabhupada es genial, pero falta algo”, o “La conciencia de Krishna es genial, pero el mundo ha cambiado”. Y la persona para de cantar los santos nombres y desperdicia su vida humana. Así pues, el estudio de inmersión del IBEV tiene la finalidad de ser algo que convenza a los alumnos a dedicarse por completo».

En esa dirección, los alumnos recibieron de profesores bastante competentes toda la base escritural dejada por Srila Prabhupada y maestros anteriores, respaldando la invitación de Krishna a verle en todo y hacer todo como una ofrenda a Él. Los contenidos más sistemáticos, como los seis síntomas de bhakti descritos en El néctar de la devoción, o las nueve fases del servicio devocional descritas en el Madhurya Kadambini, revelaron a los entusiasmados estudiantes por qué nuestra tradición devocional es frecuentemente referida como «científica» por Srila Prabhupada.

Alumnos estudiando el Madhurya Kadambini.

«Los alumnos mostraron un gran interés en prácticamente todos los asuntos», señala Nrisimhananda, profesor del curso y presidente del Ashram Vrajabhumi, «pero algunos estudios brillaron de forma especial ante sus ojos. Fue el caso del estudio completo del Brahma-samhita. Quedaron realmente impresionados de que la obra consiga resumir todas nuestras enseñanzas en menos de un centenar de versos y, al mismo tiempo, de manera muy poética».

La rutina de estudio y prácticas es intensa. Uno de los alumnos recuerda: «En mi imaginación, “retiro” y “monje” estaban conectados con tiempo libre. ¡Estaba equivocado!» Por la mañana, los devotos se despiertan muy temprano para acudir a las ceremonias en el templo de Krishna-Balarama, a las 4:30 horas. Después de las primeras celebraciones, se dedican a cantar japa durante 2 horas. En realidad, tienen que ver la escala de servicios del día. Algunos son auxiliares de sacerdote, mientras que otros preparan el desayuno comunitario. A las 7:30 de la mañana siguen las actividades en el templo: canto de mantras y estudio del Srimad-Bhagavatam. Y el resto de la mañana, se concentran en las disciplinas llamadas «prácticas monásticas», que incluyen actividades como el estudio de las canciones cantadas diariamente, etiqueta vaishnava, teoría de sankirtana, práctica del tambor mridanga y actividades en el huerto orgánico. Por la tarde, están los estudios más densos de la filosofía, alargándose hasta la programación nocturna en el templo, con más mantras y el estudio del Bhagavad-gita.

Alumnos ayudando en la cocina.

 

Estudio del significado de las canciones, en la sala del templo.

Todo esto tiene que ver con una inversión que los alumnos vinieron a realizar en sí mismos: aprender a practicar bhakti-yoga para su propia elevación. Pero claro, sería contradictorio practicar bhakti-yoga sin querer beneficiar a los demás; después de todo, dedicarse al bien de los demás es la esencia del camino espiritual. Por eso, durante el curso, los alumnos son orientados a actividades de propagación de la conciencia de Krishna. Todos los meses, por ejemplo, dedican dos semanas a la práctica de sankirtana, la distribución de los libros de Srila Prabhuapda en las calles.

 

La alumna Marcela después de haber vendido los libros Karma y El Rey Avatara a dos policías.

El IBEV cuenta con el apoyo oficial del BBT Brasil. Nanda Kumara, presidente de la editorial, comenta sobre la importancia del sankirtana: «Se trata de algo vital para todas las generaciones, puesto que es una herramienta que engloba oportunidades prácticas de prédica, desarrollo de austeridad, veracidad, pureza y misericordia, habilidad en resolución de conflictos y dependencia de Krishna y, claro está, del espíritu misionero». Dhira Chaitanya, que entrenó a los devotos del IBEV para las prácticas de sankirtana y los acompañó en los viajes, se suma a Nanda Kumara: «Según las enseñanzas del Bhagavad-gita, el devoto de Krishna tiene el deber de contribuir a la propagación de este mensaje sublime. De hecho, el espíritu misionero es el mayor legado de Srila Prabhupada».

Otras actividades de expansión en las que los alumnos participaron incluyeron distribución de prasada en el proyecto Alimentos para la Vida en la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), auxilio en la organización del Ratha-yatra de Belo Horizonte, diálogo inter-religioso y producción de entrevistas la Volta ao Supremo (versión en portugués de la revista Back To Godhead).

Staff y alumnos del IBEV en Alimentos para la Vida, en la UFRJ.

 

Alumnos produciendo una entrevista con Chandramukha Swami.

«En nuestras reuniones antes del inicio del curso, decidimos que era muy importante que los alumnos produjeran cosas reales, y no apenas redacciones y trabajos para ser presentados entre nosotros, por ejemplo. Queríamos que se sintieran útiles en la misión de Srila Prabhupada desde el comienzo, con contribuciones sólidas como la distribución de libros», comenta Nrisimhananda.

En realidad, no era necesario ir muy lejos para poder predicar. Después de todo, como el IBEV forma parte de Vrajabhumi, siempre había personas interesadas e inteligentes alrededor. En la comunidad, se realizan cerca de treinta retiros por año, con los más variados temas y propuestas, desde culinaria hasta inmersión en el Bhagavad-gita, y los alumnos participan como oyentes y también contribuyen activamente.

Vrajabhumi realiza alrededor de treinta retiros al año.

También es digno de mención que el IBEV fue probablemente el primer curso de bhakti-yoga en usar elementos de ludificación en su currículo. Este nuevo concepto, aplicable en diferentes contextos, está ganando bastante espacio en la educación entre las escuelas innovadoras. Apunta a las características de las nuevas generaciones y consiste en motivar los estudios con elementos típicos de los juegos.

En vez de realizar una prueba al final de cada módulo, por ejemplo, los alumnos del IBEV participaban del apasionante Vraja Game Show. Los alumnos fueron evaluados con preguntas de múltiples respuestas, verdadero o falso, etc., como si estuvieran realizando un examen, pero en un programa de entretenimiento. Radesh Dasa, uno de los alumnos, recuerda con alegría: «Fue una forma muy dinámica y divertida de aprender. La competición me estimuló a memorizar el contenido. ¡Recuerdo hasta el día de hoy las preguntas sobre el Bhagavad-gita!»

Otra ludificación giró en torno a la Expedición Rajasuya, un juego de cartas en el que los alumnos hacían el papel de recaudadores de impuestos a servicio del rey Yudhisthira. «Ese tipo de actividades reales beneficiaban el juego, y nos mostraban sutilmente la importancia de levantarse temprano, estudiar y realizar varios servicios. Para ganar cartas, teníamos que ser puntuales en el mangala-arati, por ejemplo», comenta uno de los alumnos, Mateus Jonas. «Vi el juego como una forma excelente de ayudarnos a mejorar como personas, ya que es un método distendido y jovial. Ya estábamos acostumbrados a ese tipo de juegos antes de iniciar una vida devocional, pero ahora, al conectarlo con Krishna, fue mucho mejor».

Tres de las 108 cartas del juego Expedición Rajasuya, creado exclusivamente para el IBEV.

¿Y qué hacen los alumnos del IBEV después de graduarse? «La idea no es quedarse en el barco durante seis meses y después tirarse al océano», dice Chandramukha Swami. «La propuesta de comprender la filosofía y vivir las Escrituras tiene que ser algo permanente. El mundo material no ofrece nada increíble. Todo lo que alguien piensa en hacer, ya lo ha hecho en otra vida anterior —ya fue famoso, infame, rico, pobre… Lo único que no hicimos fue estudiar los Vedas, cantar los santos nombres, levantarnos temprano y dedicarnos seriamente a la vida espiritual. No lo hicimos porque, de lo contrario, no habríamos nacido otra vez, ¿verdad?»

Afortunadamente, todos los alumnos salen del IBEV mejor de lo que llegaron. Algunos de ellos decidieron vivir en Vrajabhumi y ayudar en la propuesta de prédica, a la vez que invierten en su propia formación, estudiando a distancia o sacándose el permiso de conducir. Otros alumnos ahora residen en Nova Gokula y en el templo de Belo Horizonte, y ayudan a sus comunidades en diferentes capacidades. Los demás se reintegraron en la sociedad, volviendo junto a su familia, y buscan aplicar lo que aprendieron en sus propias vidas.

El segundo curso ya tiene las matrículas abiertas. Todas las informaciones y los formularios de inscripción están disponibles en el siguiente link: www.ibev.com.br/curso-de-estudos-e-praticas-de-bhakti-yoga. Nrisimhananda finaliza nuestra entrevista con una invitación de pocas palabras: «Quien quiera participar de un proyecto de educación serio, será bienvenido».

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