Narada Muni: El padre del servicio devocional

Satyaraja Dasa

Uno de los más famosos sabios de la literatura védica, viaja por todo el universo despertando el amor por el Señor.

A Narada Muni se le celebra en los textos védicos como uno de los doce mahajanas, o grandes autoridades de la verdad eterna. Los detalles referentes a su vida y enseñanzas se narran en el Narada Purana, el Padma Purana y a lo largo y ancho del Srimad-Bhagavatam. Su nivel de espiritualidad es tan alto que, en estos textos, a menudo se le denomina «Bhagavan», un término que, por lo general, se reserva para el Señor Supremo, y en el Bhagavad-gita (10.26) el Señor Krishna en persona afirma, «Entre los sabios y semidioses Yo soy Narada».

Como afamado representante de Dios, a Narada Muni se le considera a menudo el maestro espiritual original. Srila Prabhupada dice en su comentario al Srimad-Bhagavatam (6.5.22), «El maestro espiritual cercano es el representante de Narada Muni; No hay diferencias entre las instrucciones de Narada Muni y las del maestro espiritual presente». Más adelante, Prabhupada se refiere a Narada como «el padre del servicio devocional». (6.16.26)

Los devotos de ISKCON conocen a Narada Muni como «el cosmonauta espiritual eterno», pues en la literatura védica se le describe como un místico trascendental que recibió de Krishna la habilidad de viajar por el cosmos, entregando el maha-mantra Hare Krishna a las almas sinceras e instigando promoviendo el progreso en el camino espiritual.

El término «instigando» puede parecer equívoco a la hora de describir a un sabio celestial, pero Narada es famoso por colocar a la gente en situaciones límite, forzándoles a tomar decisiones que les permitan avanzar en la conciencia de Krishna.

Narada actúa también de instigador en los pasatiempos del Señor Krishna. Un ejemplo puede verse en el momento del nacimiento de Krishna. Cuando el demonio Kamsa oye una voz del cielo, que le informa de que el octavo hijo de Devaki (Krishna) le matará, se trata de Narada infundiéndole miedo de que cualquiera de los hijos de Devaki puede convertirse en su enemigo.

Tras escuchar la voz celestial que auguraba su futura muerte, Kamsa atacó a su hermana Devaki.

En consecuencia, Narada persuade a Kamsa para que asesine a todos los hijos de Devaki. Narada lo hace para acelerar el advenimiento de Krishna y, también, para resaltar la reputación de Kamsa como demonio, provocando que, en su momento, Krishna acabe con él y devuelva la justicia a la sociedad. (Todo ello se lleva a cabo bajo la dirección de la misteriosa potencia interna del Señor. Más adelante, el Señor Krishna devolvió la vida a los niños).

Podemos ver otro ejemplo de los poderes instigadores de Narada en sus conversaciones con la Princesa Rukmini, a la que explica de forma muy descriptiva la insuperable belleza de Krishna y Sus cualidades superlativas. Rukmini, tras escuchar la descripción que Narada hace, queda prendada de Krishna, entregándole totalmente su corazón. Por eso es incapaz de casarse con Sisupala, a quien había sido prometida. El entrometimiento de Narada permite la manifestación de un importante episodio de los pasatiempos públicos de Krishna: Sisupala es derrotado, y el Señor Krishna rapta y se casa con Rukmini. Rukmini, al cumplirse el deseo de su corazón, sirve a Krishna como su amante esposa en el reino espiritual.

En otro importante episodio, Narada riñe a Vyasadeva por no ofrecer la esencia del conocimiento Védico cuando compiló la literatura Védica. Narada le dice que el remedio sería describir en sus escritos el nombre, forma, fama y pasatiempos de Krishna. Vyasadeva lo hace, y el resultado es el Srimad-Bhagavatam, la crema del antiguo legado espiritual de la India.

Las tres vidas de Narada

Pero ¿quién es Narada Muni, y qué le sucedió para convertirse en uno de los santos más respetados de la tradición Védica?

El Srimad-Bhagavatam describe cómo obtuvo Narada la audiencia de Dios y, así, alcanzó la fama en la tradición Védica. La historia empieza en sus dos vidas previas. Durante la primera, su nombre era Upabarhana, un Gandharva, o cantante de un planeta celestial. La hermosa voz y la belleza de Upabarhana hacían que resultara muy atractivo para las mujeres y, en consecuencia, se convirtió en un mujeriego, perdiendo su visión espiritual y cayendo en la vida materialista.

En una ocasión, Upabarhana acudió a un festival organizado por los prajapatis, residentes de planetas superiores encargados de la repoblación del universo. Upabarhana, mientras realizaba sankirtana, el canto en congregación de los santos nombres del Señor, glorificó a los semidioses. Los devotos presentes consideraron que esta acción era una gran ofensa, porque el sankirtana tiene como única finalidad la glorificación del Señor Supremo. En consecuencia, los devotos presentes maldijeron a Upabarhana de modo que en su próxima vida naciera como unto sudra (obrero) sin belleza alguna. Afortunadamente, tanto las bendiciones como las maldiciones de los santos tienen el mismo resultado: el que recibe la atención del santo progresa en su conciencia de Dios.

Y eso fue lo que, en su momento, le sucedió a Upabarhana (Narada). Cuando nació hijo de una criada, se mostró interesado en el servicio devocional y se dedicó a servir a los devotos puros del Señor.

La piadosa madre de Narada tuvo la buena fortuna de servir a monjes mendicantes que estaban de paso, así que el joven Narada de cinco años tuvo la misma oportunidad. Además, tuvo la ocasión de alimentarse con los restos de sus comidas (prasadam) y escucharlos hablar de temas trascendentales. Fueron especialmente estas dos actividades, informa el Bhagavatam, las que capacitaron a Narada a progresar en su vida espiritual.

Las bendiciones que los sabios otorgaron al joven Narada fueron cruciales en su avance espiritual.

Los monjes mendicantes viajeros no hallaron en el niño falta alguna. No parecía interesado en jugar como los demás niños; no era travieso, ni hablaba más de lo necesario. Por todas estas razones, los sabios derramaron sobre él sus bendiciones. Narada sufrió una transformación vital y quedó saturado con conciencia de Dios. Meditaba día y noche, hasta que, tras la muerte de su madre, abandonó el hogar y se convirtió, a su vez, en monje mendicante itinerante.

Mientras viajaba, aprendió a dedicar cada instante a la conquista de la realización espiritual. Un día, mientras meditaba, se le apareció el Señor en su corazón, y así fue capaz de contemplar la forma de Dios. De sus ojos fluyeron lágrimas de amor mientras vislumbraba la hermosa y agradable forma del Señor.

Y luego el Señor desapareció de su vista.

El Bhagavatam describe que Narada quedó sumido en el dolor y nos informa de que, por mucho que se esforzara, no volvió a contemplar a Dios. Su realización: Dios no está sujeto a nuestra voluntad. Él aparece ante nosotros por Su dulce voluntad, y si desea ocultarse a nuestra vista, por mucha meditación u oraciones que realicemos, no hay modo de forzarle a mostrar Su hermosa forma. Como dijo Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati Thakura, el maestro espiritual de Srila Prabhupada, «No pidan ver a Dios, en vez de ello, actuén de modo que Dios desee verlos».

Narada escuchó poco después la voz del Señor, que le decía que no era posible ver a Dios sin ser totalmente puro. El Señor le dijo a Narada otra cosa: Él le había mostrado a Narada Su forma por pura benevolencia y para aumentar su anhelo por Él.

El estímulo del Señor funcionó. Desde entonces, Narada se dedicó a meditar en la forma del Señor más que nunca. Su escucha y su canto de las glorias de Krishna inundaron su alma, y se olvidó del mundo que le rodeaba. Cuando llegó el momento de la muerte estaba preparado.

Narada le dijo a su discípulo Vyasadeva, «libre de todos los atractivos materiales, me enfrenté a la muerte del mismo modo que el rayo y la luz se producen de manera simultánea».

Fue una transición sin fisuras, y cuando el mundo material fue creado de nuevo (el cosmos material se manifiesta de manera cíclica), Narada nació en el corazón del dios creador Brahma, siendo su más querido hijo. En esta forma, Narada alcanzó en verdad la perfección. El Bhagavatam nos cuenta que su nacimiento no fue forzado, como los son la mayoría de los nacimientos del reino material, sino que fue totalmente voluntario: nació simplemente para asistir al Señor en Su misión. Más aún, dice el Bhagavatam, su cuerpo semejaba totalmente el del Señor: trascendental, inmortal, sin que existiera diferencia alguna entre su cuerpo externo y la chispa interna vivificadora, el alma.

Maestro de la devoción pura

De este modo, a Narada se le considera un devoto perfecto. Sus enseñanzas, que aparecen por todo el Srimad-Bhagavatam, así como en sus Narada-bhakti-sutras y en el Narada Pancaratra, son ejemplares para todas aquellas almas que se encuentran en el sendero de la devoción pura, pues encarnan la esencia del servicio devocional inmotivado.

El Señor Krishna, sintiéndose agradecido por la dedicación y amor de Narada, le preguntó en una ocasión, «¿Qué puedo hacer para servirte?»

A lo que Narada replicó: «No me importa el lugar donde me pueda encontrar. Sólo ruego que pueda recordar constantemente Tus pies similares a la flor del loto».

 

Entre los principales discípulos de Narada Muni se encuentra Dhruva Maharaja, que abandonó su hogar con cinco años de edad en busca del Señor.

Esta inamovible determinación convierte a Narada en el guru perfecto, y muchos sabios importantes buscan el refugio de sus pies. Él es el maestro espiritual de Valmiki (autor del Ramayana), y de Prahlada Maharaja, Dhruva Maharaja, los Pracetas, Citraketu, y muchas otras famosas personalidades de la historia Védica. Lo más importante: es el maestro espiritual de Vyasadeva, que a menudo se considera el guru modelo. Por esta razón es el guru de los gurus.

Músico itinerante trascendental

Narada es un brahmachari perfecto, un célibe cuyo único objetivo consiste en el servicio devocional puro al Señor. El Linga Purana dice que Krishna premió a Narada con una vina, un instrumento musical de cuerda que Narada toca mientras viaja por todo el universo. Como la vina fue un regalo directo del Señor, se considera que no es diferente de Él. Narada, pues, lleva consigo al Señor mientras viaja por el cosmos material, entregando el santo nombre a los devotos y ayudando a aquellos que necesitan las bendiciones espirituales.

Como Narada es un músico que viaja por todo el universo iluminando a la gente con conciencia de Krishna, era justo que durante el advenimiento del Señor Krishna hace quinientos años como el Señor Chaitanya, Narada adviniera como Srivasa Thakura. Fue en el patio de su casa, Srivasa Angan, donde comenzó el movimiento de sankirtana en este planeta, lleno de canciones y bailes. De este modo, tanto como Narada como Srivasa, se sirven de la música, en particular del canto del maha-mantra: Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare, para difundir las glorias de Krishna.

Narada se convierte en una Gopi

Según el Narada Purana (2.80.9-32), el Skanda Purana (2.6.2-3), y el Padma Purana (4.75.25-46), cuando Narada se enteró de que el Señor Krishna había advenido en Vrindavana, fue vagando por los doce bosques de Vrindavana buscando alguna señal de su amado Señor. Con gran intensidad corrió hacia los secretos emparrados done Krishna solía reunirse con las gopis, Sus amigas pastorcillas. Pero no pudo encontrar ninguna prueba de la presencia de Krishna.

Vrinda Devi, una importante gopi que colabora en la organización de los encuentros de Krishna con Sus amigas, apareció ante Narada y le dijo que, para contemplar esos pasatiempos tan esotéricos, tendría adoptar el humor y forma de una amorosa gopi. Esto, le dijo, pueden lograrlo únicamente los practicantes más avanzados de la vida espiritual. Vrinda Devi le dijo a Narada que él era una de esas almas y podría adoptar ese cambio bañándose en un estanque cercano conocido como Kusum Sarovara.

Narada hizo lo que Vrinda Devi le había enseñado y salió del agua como una gopi llamada Naradi. De esa forma, fue capaz de contemplar Vrindavana con una nueva mirada y entrar en los pasatiempos de Krishna junto con las pastorcillas.

Más tarde, Vrinda Devi le dijo que se volviera a bañar en otro estanque, que recibiría el nombre de Narada-kunda, y volvió a recobrar su forma masculina.

 

El sereno Narada-kunda se encuentra apenas a unos metros del camino de peregrinaje de Govardhana, después del Kusum Sarovara.

El Narada Purana dice que la lección que podemos aprender de este episodio es que incluso un sabio tan elevado como Narada debe meditar en Vrindavana en el intenso humor de una gopi para lograr el más elevado nivel de prema, amor por Krishna. Dicha meditación es posible sólo en los devotos más avanzados.

 

Back To Godhead  © 2000

One Reply to “Narada Muni: El padre del servicio devocional”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *