Diario Trascendental

Hari-sauri Dasa

Cada momento en la compañía de Prabhupada es instructivo. Incluso en sus tratos más simples, cada acción es exacta y apropiada. Él observa hasta el más mínimo detalle.

A media mañana, cuando entré en su habitación, Prabhupada notó que yo llevaba un dhoti nuevo de algodón que compré hace varios días atrás. Comentó la buena calidad y preguntó el precio. Le dije que solo me había costado catorce rupias. También me preguntó cómo lo había comprado y le expliqué que había ahorrado un poco de dinero. Lo consideró una buena compra y  me pidió que llamara a Aksayananda Swami. Cuando este entró, Prabhupada le habló sobre mi nuevo dhoti y le pidió que me reembolsara el dinero gastado. Me dijo que mis pequeños ahorros debían ser guardados para casos de emergencia y que el templo debía cubrir mis gastos.

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En los últimos días, Prabhupada ha brindado muchas instrucciones significativas sobre diversos temas. Por ejemplo, un devoto que había perdido su japa original me dio una nueva para que Prabhupada las santificara cantando en ella. Prabhupada accedió, pero mencionó que no era realmente necesario, porque lo que se santifica en el momento de la iniciación es el canto del devoto, no las cuentas.

Durante una caminata, Aksayananda Swami le habló a Prabhupada sobre un caballero retirado que quiere vivir en el ashrama. El hombre es muy respetuoso, e incluso ofrece sus reverencias a los sannyasis. Prabhupada replicó, «Cuando no se le ofrecen respetos a un sannyasi, el castigo es ayunar el resto del día. Ese es el mandato de los Sastras». Bhagavat Asraya preguntó cuál era el castigo si uno no ayunaba. Prabhupada dijo simplemente, «¡Te vas al infierno!»

Un astrólogo de Londres escribió a Srila Prabhupada preguntándole el día y el horario de su nacimiento. Prabhupada contestó, «Respecto a su pregunta sobre mi nacimiento, nací el 1 de septiembre de 1896, un martes, alrededor de las 4.00 de la tarde. Mi rasi es Mithuna».

Prabhupada siempre está ansioso por establecer nuevos centros en la India y edificar aquellos que ya existen. Le escribió a Mahamsa Swami para expresar que él intenta gastar al menos un crore de rupias en Hyderabad. Y autorizó a Gaura Govinda Swami a abrir un centro en Orissa. Los devotos de Vrindavana tienen que revisar la oferta de un templo en Kanpur.

Srila Prabhupada siempre es flexible. Gargamuni Swami vendrá a la India con cinco camionetas Mercedes para comenzar el sankirtana viajero y la distribución de libros en las bibliotecas. Aunque Prabhupada le ha pedido que volviera a dirigir el templo en Calcuta, cuando se enteró de este nuevo programa de venta de libros, escribió, «¡Sí! Tu actual ocupación es más importante. Manejar el templo de Calcuta no es tan importante. Me complace que estés vendiendo mis libros, esa es una ocupación superior, por favor, sigue aumentándola».

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