Misericordia de los tribunales más altos

Una explicación básica de dharma y karma: mientras no sepamos cuál es nuestro deber, nos ocuparemos en diversas actividades que nos harán sufrir y disfrutar.

A. C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada
Conferencia dada en Los Angeles, el día 3 de diciembre de 1973,

prayenaitad bhagavata
isvarasya vicestitam
mitho nighnanti bhutani
bhavayanti ca yan mithah

«En realidad, todo esto se debe a la voluntad suprema del Señor, la Personalidad de Dios. A veces las personas se matan entre sí, y otras veces se protegen entre sí». Srimad-Bhagavatam 1.15.24

[Un discípulo lee el significado]: Según los antropólogos, en la naturaleza existe la ley de la lucha por la existencia y de la supervivencia del más apto. Pero ellos no saben que tras la ley de la naturaleza se encuentra la dirección suprema de la Suprema Personalidad de Dios. En el Bhagavad-gita se confirma que la ley de la naturaleza se cumple bajo la dirección del Señor. Por lo tanto, cuando quiera que haya paz en el mundo, ha de saberse que se debe a la buena voluntad del Señor. Y cuando quiera que haya un trastorno en el mundo, también se debe a la voluntad suprema del Señor. Ni una brizna de paja se mueve sin el concurso de la voluntad del Señor. Así pues, cuando quiera que se desobedecen las reglas oficiales promulgadas por el Señor, hay guerras entre los hombres y entre las naciones. Por lo tanto, la forma más segura de encontrar la senda de la paz consiste en acoplar todo con la regla oficial del Señor. La regla oficial dice que todo lo que hagamos, todo lo que comamos, todo lo que sacrifiquemos o todas las caridades que demos, todo ello se debe hacer para la plena satisfacción del Señor. Nadie debe hacer nada, ni comer nada, ni sacrificar nada, ni dar ninguna caridad, en contra de la voluntad del Señor

La discreción es la mejora parte de la valentía, y se debe aprender a discriminar entre las acciones que pueden complacer al Señor y aquellas que no lo pueden complacer. Una acción se juzga, pues, según el agrado o el desagrado que le cause al Señor. Los caprichos personales no tienen cabida en esto; siempre debemos guiarnos por el placer del Señor. Ese tipo de acción se denomina yogah karmasu kausalam, o ejecutar acciones que están vinculadas al Señor Supremo. En eso consiste el arte de hacer algo a la perfección.

Srila Prabhupada:Todo el mundo se encuentra sufriendo o disfrutando. De hecho, no existe el disfrute, tan sólo sufrimiento. Pero en la lucha por la existencia, cuando contrarrestamos el sufrimiento creemos que estamos disfrutando.

En el Bhagavad-gita, Krishna, la autoridad suprema, dice duhkhalayam asasvatam: «El mundo material es un lugar de sufrimiento». Así es. Hay alguien que procura aceptar el sufrimiento como disfrute, y otro procura acabar con el sufrimiento. Esa es la diferencia entre alguien cuerdo y un loco. Les ofreceré un ejemplo práctico. En la cárcel hay algunos presos que se consideran de primera. Reciben un trato de favor de parte de la dirección del establecimiento. Y también hay presos de tercera. Sin embargo, ambos tipos de presos no son más que presos, y la cárcel no tiene como objetivo ofrecer una vida cómoda. Su fin es que se sufra. Por lo tanto, Srila Bhaktivinoda Thakura canta, anadi karama-phale pari’ bhavarnava-jale taribare na dekhi upaya: «Debido a mis actividades fruitivas pasadas, he caído en el océano del sufrimiento material, y no encuentro el modo de escapar». La persona cuerda reconoce: «Puede que me consideren un preso de primera, pero ello no quiere decir que no sea un preso; lo soy».

El sufrimiento de la cárcel consiste en carecer de independencia para hacer algo. Así es la vida en la cárcel. Todos pensamos que somos independientes, pero no es así.

prakrteh kriyamanani
gunaih karmani sarvasah
ahankara-vimudhatma
kartaham iti manyate

«El alma espiritual confundida por la influencia del ego falso se cree el ejecutor de las actividades que, en realidad, son llevadas a cabo por las tres modalidades de la naturaleza material». [Bhagavad-gita3.27] Todos son arrastrados por las leyes de la naturaleza material, pero la persona necia cree que él es el ejecutor.

En el verso de hoy se dice: prayenaitad bhagavata isvarasya vicestitam. Nosotros no podemos hacer nada sin la voluntad de la Suprema Personalidad de la Divinidad, del mismo modo que no podemos hacer nada en el estado sin el permiso del gobierno. Sin el permiso del estado supremo, del mandatario supremo (Krishna, o Dios), no podemos hacer nada. Sin embargo, aquí se afirma: mitho nighnanti bhutani bhavayanti ca yan mithah. A veces, por la voluntad de Krishna, nos mataremos los unos a los otros, mientras que otras veces nos protegeremos los unos a los otros. ¿Significa lo anterior que, según el momento, Krishna nos proporciona juicios diferentes? No. Los actos de Krishna son daiva, superiores, como los de un juez del tribunal supremo, que condena a alguien: «Hay que colgar a este hombre», mientras que a otro le dice: «Que esta persona le pague millones de dólares».

Juez imparcial

Así que, ¿es parcial Dios? A unos les da millones de dólares y a otros ordena que se les cuelgue. ¿Es parcial? No, no lo es. Simplemente está administrando la ley. Eso es todo. Un individuo ha propiciado una situación de tales características que hay que condenarlo a muerte, mientras que otro ha actuado de tal manera que hay que indemnizarle con millones de dólares. Ambos están obteniendo el resultado de sus acciones.

Obtenemos diferentes tipos de cuerpo según el resultado de nuestras acciones.

Nosotros obramos, y mediante la administración suprema (daiva-netrena),obtenemos distintos tipos de cuerpo, y sufrimos o disfrutamos las consecuencias. Tal es nuestra posición. En el Bhagavad-gitaKrishna dice, samo ‘ham sarva-bhutesu: «Soy imparcial con todos». De otro modo, ¿cómo podría ser Dios? Dios no es parcial cuando dice que alguien ha de ser matado y otro indemnizado con diez mil dólares. No. Se trata de nuestras obras; nosotros somos los creadores de tales situaciones. Deberían saberlo.

Si yo asesino a alguien, entonces, según las leyes de la naturaleza, o la ley de Dios, también habré de ser matado. Sin embargo, se me olvida que, como maté a alguien, esa misma persona está, ahora, matándome a mí. Pero Krishna nos lo recuerda, «Esta persona te mató», o «Este niño fue tu asesino en la vida anterior. Ahora puedes matarlo tú mientras está en el útero». Vicestitam: Él nos lo recuerda.

A Krishna se le describe como upadrasta, el testigo. Él comprueba que alguien acaba de matar a otro, así que Él asegurará que esa persona tenga la oportunidad de acabar con su asesino. Krishna nos recuerda: «Mátale. Esta es tu oportunidad». Como no es parcial con nadie, le da a la víctima la oportunidad de vengarse. Así es como funciona.

Dios es imparcial, igual como lo es el superintendente de la cárcel o el gobierno. El gobierno no es parcial. El gobierno es imparcial con todo el mundo, pero todos y cada uno disfrutamos o sufrimos según nuestras propias obras. Así que Dios nos recuerda: «Este cuerpo, este ser, te asesinó en tu vida anterior. Ahora tienes la oportunidad de vengarte: Tú puedes matarle». Esto recibe el nombre de nighnanti.

Y Dios también nos recuerda: «Este hombre te protegió, protégele tú ahora a él». Nada equivocado en ello. Una justicia igualitaria. No piensen que como Dios, o Krishna, es quien permite los castigos, es por ello arbitrario. No. Él es siempre imparcial. Sufrimos los resultados de nuestras propias obras. Karmana daiva-netrena. Obtenemos diversos tipos de cuerpos y de sufrimientos.

La voluntad de Dios

Por consiguiente, siempre hemos de procurar comprender cual es la voluntad de Dios. Ése es nuestro deber. Y es en esta forma humana de vida que podemos comprender la voluntad de Dios. Esa es nuestra oportunidad. La voluntad de Dios se expresa de manera muy diáfana. Nadie puede alegar: «¿Cuál es la voluntad de Dios? No lo sé». No, sí que lo saben. Dios dice, Krishna dice, sarva-dharman parityajya mam ekam saranam vraja: «Abandona toda clase de ocupaciones. Simplemente entrégate a Mí».

«¿Y cómo podré prosperar?»

Aham tvam sarva-papebhyo moksayisyami: «Yo te daré toda la protección, te liberaré de los efectos de todas las obras pecaminosas».

Nosotros sufrimos debido a los pecados, y disfrutamos debido a nuestras obras pías. Esa es la ley. Si se educa y cultiva adecuadamente, entonces se consigue un buen puesto en la sociedad. Pero si eres un sinvergüenza, sufres. De modo similar, estamos creando nuestra posición. Eso recibe el nombre de karma-bandhana. Karma-bandhana significa que mientras no sepamos cuál es nuestro deber, estaremos creándonos ocupaciones y puestos, y, por consiguiente, a veces sufriremos y otras disfrutaremos.

Por consiguiente, hemos de saber cuál es nuestro deber. Y eso lo hemos olvidado. Na te viduh svartha-gatim hi visnum. En la situación material de nuestra vida hemos olvidado cual es el verdadero objetivo de ella. Por consiguiente, Krishna adviene.

yada yada hi dharmasya
glanir bhavati bharata
abhyutthanam adharmasya
tadatmanam srjamy aham

«Siempre y en aquel lugar donde se produce un declive de las prácticas religiosas, oh, descendiente de Bharata, y un crecimiento espectacular de la irreligión: en ese momento Yo desciendo en persona». [Bhagavad-gita4.7]. Cuando olvidamos nuestro dharma, se produce dharmasya glanih. Dharma no es ningún sentimiento religioso. Dharma significa nuestro deber idóneo. Y dharmasya glanih significa el deterioro de nuestro verdadero deber profesional.

Nuestro verdadero deber para el que estamos capacitados es servir al Supremo. Nuestro objetivo es el servicio. Sin embargo, nos olvidamos de servir a Krishna, y nos esforzamos sirviendo tantas otras cosas. «Tantas otras cosas» son nuestra lujuria, nuestra codicia, nuestra ilusión, nuestros muchos problemas. Estamos obligados a servir, pues esa es nuestra posición. Nadie puede liberarse del servicio, es imposible. Sin embargo, no sabemos como ofrecer nuestros servicios. Ello se debe a nuestro olvido. Aquí, el ser humano, dominado por la ignorancia, sirve a la lujuria, codicia, tantas cosas. Un hombre mata a otro debido a la lujuria, o por culpa de la ilusión, o por tantas otras razones. Así que somos sirvientes. No hay duda de ellos. Sin embargo, estamos sirviendo nuestro kama, krodha, lobha, moha, matsarya: lujuria, ira, codicia, ilusión, envidia.

Así que hemos de aprender que nos frustra servir tantas otras cosas. Y ahora hemos de dirigir esa actitud de servicio hacia Krishna. Enseñar eso es la misión de Krishna. Sarva-dharman parityajya mam ekam saranam vraja: «Ya estás sirviendo. No puedes liberarte del servicio. Pero tu actitud de servicio está mal enfocada. Por consiguiente, simplemente dirige hacia Mí tu servicio. Entonces serás feliz». Ese es el objetivo del movimiento consciente de Krishna: ofrecer nuestro servicio a Krishna.

Servir nuestra lujuria

Sufrimos porque servimos a nuestra lujuria, ira, codicia, etc. Por ejemplo, un hombre codicioso sufre comiendo más de lo necesario. Y por comer demasiado se producen enfermedades como la diabetes y la disentería. Sufrimos y sin embargo continuamos comiendo más de lo necesario porque somos codiciosos y lujuriosos. Esa es la causa. Estamos sirviendo a nuestra lujuria, nuestra codicia, y estamos sufriendo. Eso es práctico. Si no tienes apetito y comes, sufres. Si te infectas con alguna enfermedad, sufrirás.

Y nos está infectando la lujuria, codicia, ilusión, miedo. Si robas, tendrás miedo: «Oh, quizá me arresten». Como tú has hecho algo mal, estás bajo la influencia del temor. Es muy fácil de entender.

Estamos conformando nuestra situación y sirviendo diferentes clases de deseo. Eso es todo. A veces hacemos algo que no deberíamos. Aunque le hemos dedicado tanto servicio a la lujuria y la codicia, ellas no se muestran misericordiosas. Aún continúan obligándonos: «Haz esto, haz esto, haz esto». Un hombre está sufriendo, y aun así continúa siguiendo el dictado de la lujuria y el deseo. Nosotros creamos nuestro propio karma. Por consiguiente, cualquier persona cuerda se daría cuenta: «Hace tanto tiempo que estoy sirviendo a mis deseos, y no soy feliz, y los deseos no hay forma de satisfacerlos».

El deseo nunca se sacia. Puede que le digamos a alguien: «Usted ha matado ya muchos animales. Ya no mate más». No, él continuará matando, matando, matando, matando, matando, matando. Nunca estará satisfecho. «Ya he matado demasiados. Se acabó. Fin». No, no hay un final. El mandamiento dice: «No matarás», sin embargo, el matará y matará y matará y matará, y todo ello sin alcanzar la satisfacción. Ya ven. La Biblia dice: «No matarás», y la gente se dedica al negocio de la matanza, y no por ello son felices. Vean lo gracioso del caso.

Por consiguiente, Krishna dice: «Sí, la muerte te llegará en una guerra mundial. Has de ser matado. Tú has provocado esa situación. Has de ser matado. Puede que seas americano, ingles o alemán, o esto o lo otro. Puede que te sientas muy orgulloso de tu nacionalidad. Pero has de ser matado». Esa es la realidad. «Has matado a muchos animales. Ahora con una sola bomba muerte al por mayor. Una bomba atómica. Mueran».

Los sinvergüenzas desconocen como suceden las cosas. Golpe por golpe. Así es. En las leyes comunes, las leyes del estado, si alguien mata a alguien será colgado. Así que, ¿pretenden burlar la autoridad suprema, Krishna? Están matando, matando, matando, ¿y esperan salvarse? No. Serán matados por la peste, por el hambre. Incluso en el mismo vientre de su madre, serán matados. En ese lugar donde se supone que contamos con la mejor de las protecciones, incluso allí serán matados. La nación humana se está degenerando mucho. El negocio de la matanza aumenta día a día.

Por consiguiente, hemos de entregarnos a Krishna. No podemos burlar las leyes de Dios. Es imposible. Por consiguiente, hemos de entregarnos: «Krishna, Dios, he estado obrando libremente durante muchos nacimientos. Y no he logrado ser feliz. Ni lo soy en estos momentos. Ahora me entrego a Ti. Tú dijiste: ‘Te ofreceré protección’. Bondadosamente, dame esa protección». Esa entrega es la meta del movimiento consciente de Krishna.

Muchas gracias

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