De la autorrealización al amor puro

A. C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada

La vida espiritual comienza en la autorrealización, y cuando tenemos fe completa en Krishna y nos rendimos a Él, alcanzamos la perfección.

 

La autorrealización, la etapa brahma-bhuta, es el comienzo de la vida espiritual, y no la etapa de la perfección. Si una persona entiende que no es el cuerpo y que no tiene nada que ver con el mundo material, se libra del enredo material. Sin embargo, esa realización no es la etapa de la perfección. La etapa de la perfección comienza cuando se actúa desde una posición autorrealizada, y esa actividad se basa en la comprensión de que la entidad viva es un siervo eternamente subordinado del Señor Supremo. De otro modo, la autorrealización no significa nada. Si alguien se enorgullece y piensa que es el Brahman Supremo, o que se ha vuelto uno con Narayana, o que se ha fundido en la refulgencia brahma-jyotir, no ha comprendido la perfección de la vida. Como el Srimad-Bhagavatam declara (10.2.32):

ye ‘nye ‘ravindaksa vimukta-maninas
tvayy asta-bhavad avisuddha-buddhayah
aruhya kricchrena param padam tatah
patanty adho ‘nadrita-yuṣmad-anghrayah

Las personas que se enorgullecen falsamente, pensando que se liberarán simplemente por haber comprendido su posición constitucional como Brahman, o alma espiritual, en realidad siguen estando contaminados. Su inteligencia es impura, porque no comprenden a la Personalidad de Dios. Ellos acaban cayendo de su posición imaginaria de superioridad.

Las personas que disfrutan realmente de la compañía del Señor Supremo, Krishna, son las más elevadas entre todos los trascendentalistas.

De acuerdo con el Bhagavatam (1.2.11), existen tres niveles de trascendentalistas: los que son autorrealizados y conocen el aspecto del Brahman impersonal de la Verdad Absoluta; los que conocen a Paramatma, el aspecto localizado del Supremo, que se entiende mediante el proceso del yoga místico; y los bhaktas, los que conocen a la Suprema Personalidad de Dios y se ocupan en Su servicio devocional. Los que sólo entienden que un ser vivo no es materia, sino un alma espiritual, y desean fundirse en el Alma Espiritual Suprema, se encuentran en la posición trascendental más baja. Por encima de ellos están los yogis místicos que, a través de la meditación, ven dentro del corazón la forma de Vishnu, que tiene cuatro brazos, la forma de Paramatma, o la Superalma. No obstante, las personas que disfrutan realmente de la compañía del Señor Supremo, Krishna, son las más elevadas entre todos los trascendentalistas. El Señor lo confirma en el sexto capítulo del Bhagavad-gita (6.47):

yoginam api sarvesam
mad-gatenantar-atmana
shraddhavan bhajate yo mam
sa me yukta-tamo matah

“Y de todos los yogis, aquel que tiene una gran fe y que siempre se refugia en Mí, piensa en Mí y Me presta un amoroso servicio trascendental, es el que está más íntimamente unido a Mí por medio del yoga, y es el más elevado de todos. Ésa es Mi opinión.”.

Ese es el estado más elevado de la perfección, conocido como prema, o amor a Dios. En el Bhakti-rasamrita-sindhu (1.4.15-16), Srila Rupa Gosvami, una gran autoridad en la línea devocional, describe las diferentes etapas hasta alcanzar el amor a Dios:

adau shraddha tatah sadhu-sango tha bhajana-kriya
tato ‘nartha-nivrittih syat tato nistha rucis tatah
athasaktis tato bhavas tatah premabhyudañcati
sadhakanam ayam premnah pradurbhave bhavet kramah

La primera condición es que la persona debe tener suficiente fe en que el único proceso para obtener amor por Dios es bhakti, el servicio devocional al Señor. A lo largo del Bhagavad-gita, el Señor Krishna enseña que la persona debe abandonar todos los otros procesos de autorrealización y rendirse completamente a Él. Eso es fe. Quien tiene fe completa en Krishna (sraddha) y se rinde a Él, es capaz de elevarse al nivel de prema, la etapa de perfección más elevada de la vida humana, tal como enseñó Sri Chaitanya.

Algunas personas están adictas a la religión materialmente motivada, mientras que otras están adictas al desarrollo económico, la gratificación de los sentidos o la idea de la salvación de la existencia humana. Pero prema, o amor por Dios, es superior a todo eso. El nivel más elevado de amor es superior a la religiosidad mundana, el desarrollo económico, la gratificación sensorial e incluso a la liberación, o salvación. Así, el amor a Dios comienza con una fe firme en que la persona que se ocupa en el servicio devocional completo logra la perfección de todos esos procesos.

La siguiente etapa en el proceso de elevar el amor a Dios es sadhu-sanga, buscar la compañía de personas que se encuentran en el nivel más elevado de amor a Dios. Alguien que evita semejante compañía y simplemente se ocupa en especular mentalmente, o “meditar”, no puede elevarse a la plataforma de la perfección. Pero quien busca la compañía de los devotos puros, o una sociedad devocional elevada, avanza hacia la próxima etapa, a saber, bhajana-kriya, o aceptar los principios regulativos para adorar al Señor Supremo. La persona que se relaciona con un devoto puro del Señor, naturalmente acepta a esa persona como su maestro espiritual, y, cuando el devoto neófito acepta a un devoto puro como su maestro espiritual, éste ha de entrenarlo en los principios del servicio devocional regulado, o vaidhi-bhakti. En esta etapa, el devoto realiza servicio de acuerdo a su capacidad de servir al Señor. El maestro espiritual experto ocupa a sus seguidores en actividades que gradualmente desarrollarán su conciencia de servicio al Señor. Por lo tanto, para para comprender prema, amor a Dios, hay que acercarse a un devoto puro, aceptarlo como maestro espiritual y prestarse servicio devocional regulado bajo su orientación.

Guru y discípulo, y la Superalma en el corazón de ambos.

La próxima etapa se llama anartha-nivritti, en la que se aniquilan todas las aprensiones de la vida material. Esa etapa se puede alcanzar gradualmente al practicar regularmente los principios básicos del servicio devocional, bajo la orientación del maestro espiritual. Al asociarnos con la contaminación material, adquirimos muchos malos hábitos. Los principales son: relaciones sexuales ilícitas, comer alimentos de origen animal, someternos a la intoxicación e involucrarnos con juegos de azar. La primera cosa que hace un maestro espiritual experto cuando ocupa a sus discípulos en el servicio devocional regulado, es enseñarles a abstenerse de esos cuatro principios de la vida pecaminosa.

Como Dios es supremamente puro, la persona no puede elevarse a la etapa de la perfección más elevada de amor a Dios sin purificarse. En el Bhagavad-gita (10.12), cuando Arjuna aceptó a Krishna como el Señor Supremo, dijo: pavitram paramam bhavan, “Eres lo más puro que existe”. El Señor es el más puro, por lo que cualquier persona que desee servir al Señor Supremo, también tiene que ser puro. A menos que sea pura, una persona ni siquiera puede comprender lo que es la Suprema Personalidad de Dios, ni ocuparse en Su servicio amoroso, pues el servicio devocional, tal como se ha declarado anteriormente, comienza a partir de la autorrealización, cuando se superan todas las preocupaciones de la vida materialista.

Después de seguir los principios reguladores y purificar los sentidos materiales, la persona se sitúa en la etapa de nistha, “fe firme en el Señor”. Cuando alcanza esa etapa, es imposible que se desvíe del concepto de la Suprema Personalidad de Dios. Nadie puede convencerle de que Dios es impersonal, no tiene forma, o que se puede aceptar cualquier forma de Dios creada por la imaginación. Los que adhieren a esas ideas más o menos carentes de sentido acerca del Señor Supremo, no pueden persuadirle de su fe firme en la Suprema Personalidad de Dios, Krishna.

El Bhagavad-gita, el diálogo sagrado entre Krishna y Su discípulo Arjuna, se debe entender tal como es.

En el Bhagavad-gita, el Señor Krishna enfatiza en muchos versos que Él es la Suprema Personalidad de Dios. Pero, aunque enfatiza mucho este punto, los estudiosos y comentadores niegan el concepto personal del Señor. Un estudioso famoso escribió en su comentario del Bhagavad-gita que no hay que rendirse al Señor Krishna o aceptarlo como la Suprema Personalidad de Dios, sino que, por el contrario, hay que rendirse al “Supremo dentro de Krishna”. Estos necios no saben lo que es “dentro” y lo que es “fuera”. Comentan el Bhagavad-gita según sus propios caprichos. Estos sujetos no pueden elevarse al nivel más elevado de amor a Dios. Puede que sean estudiosos, y tal vez sean muy superiores en otras áreas de conocimiento, pero ni si quiera llegan a ser neófitos en el proceso de alcanzar el nivel más elevado de perfección, amor a Dios. Nistha implica que se deben aceptar las palabras del Bhagavad-gita, las palabras de la Suprema Personalidad de Dios, tal como son, sin desviarse o hacer comentarios sin sentido.

Si alguien es lo suficientemente afortunado para vencer todos los obstáculos que causa la existencia material, y consigue elevarse a la etapa de nistha, entonces puede alcanzar la etapa de ruci (sabor) y asakti (apego al Señor). Asakti es el comienzo del amor a Dios. Cuando la persona avanza, entonces alcanza la etapa en la que disfruta los intercambios recíprocos con el Señor en éxtasis (bhava). Todas las entidades vivas están eternamente conectadas al Señor, y su relación puede encajarse en una de las muchas disposiciones trascendentales. En la etapa de asakti, apego, la persona puede entender su relación con el Señor Supremo. Cuando esta persona comprende su posición, comienza a relacionarse con el Señor. Mediante esta relación constante con el Señor, el devoto se eleva a la etapa más elevada de amor a Dios, prema.

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