La primera lección de Arjuna

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A. C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada

Cuando Arjuna aceptó a su amigo Krishna como su guru, Krishna dio comienzo a Sus enseñanzas con un reproche.

sri bhagavan uvaca
asocyan anvasocas tvam
prajna-vadams ca bhasase
gatasun agatasums ca
nanusocanti panditah

 

«El Señor bendito dijo: Mientras hablas con palabras cultas, te lamentas por lo que no es digno de lamentarse. Aquellos que son sabios no se lamentan ni por los vivos ni por los muertos». (Bhagavad-gita 2.11)

¿Qué puede estar vivo o muerto? El cuerpo. Krishna reprendió a Arjuna: «La conducta que demuestras no es la de un hombre con conocimiento». Nanusocanti panditah. Indirectamente Krishna le dijo, «No conoces las cosas tal y como son. No eres un sabio; eres un tonto». Aunque Arjuna había dicho muchas cosas en apoyo de la no violencia y acerca de sus deseos de no matar a sus parientes, Krishna le reprendió por permanecer en el concepto corporal de la existencia. Aquellos que se encuentran dominados por el concepto corporal de la existencia pueden decir cosas muy eruditas, pero aún así son unos necios.

yasyatma-buddhi-kunape tri-dhatuke
sva-dhih kalatradisu bhauma idya-dhih
yat-tirtha-buddhih salile na karhicij
janesv abhijnesu sa eva go-kharah

«El ser humano que identifica este cuerpo hecho de tres elementos con su identidad, que considera que los frutos del cuerpo son sus parientes, que considera que la tierra donde nació es adorable y que acude a los lugares de peregrinaje únicamente con la finalidad de tomar un baño en lugar de reunirse con personalidades de conocimiento trascendental, debe ser considerado un asno o una vaca».

¿Qué es el cuerpo? Kunape tri-dhatuke. Un saco de tres elementos: kapha, pitta y vayu, es decir mucosidades, bilis y aire, o una combinación de carne, huesos, sangre, mucosidades, inmundicia, orina, etc. Sin embargo, las personas necias piensan que esta masa de huesos y carne es la verdadera identidad: «Yo soy este cuerpo».

Nadie con conocimiento pensaría así, aun así todo el mundo se encuentra errado debido a este concepto. Eso recibe el nombre de mentalidad animal. Los animales piensan así, no los hombres de conocimiento. Los hombres poseedores de conocimiento dirán aham brahmasmi: «Yo soy un alma espiritual. Yo soy un siervo de Dios». Eso pueden considerarse palabras eruditas. «Yo no soy este cuerpo».

Arjuna ha aceptado a Krishna como su maestro espiritual. El maestro espiritual tiene el derecho de reñir al discípulo con la finalidad de darle la dirección adecuada, como ocurre con los profesores o el padre, que también tienen ese derecho.

Aunque Krishna y Arjuna eran amigos, Arjuna ha aceptado a Krishna como su maestro espiritual. El maestro espiritual no debe hacer afirmaciones de compromiso, como ocurre entre amigos. Debe decir lo adecuado: «Estás equivocado. No digas necedades. Hablas como alguien de conocimiento, pero no sabes nada».

Condiciones del cuerpo

El cuerpo existe en dos condiciones: cuando la fuerza vital está presente, y cuando esta ha desaparecido. El cuerpo tiene movilidad debido a la presencia de la fuerza vital. Tan pronto como esta desaparece, este hermoso cuerpo ya no se moverá más y se descompondrá. «Polvo eres y en polvo te convertirás».

Tierra, agua, fuego, aire y éter –estos cinco elementos burdos constituyen los elementos del cuerpo. Tan pronto como el alma abandona el cuerpo, la energía de la tierra regresa a la tierra, la del agua al agua, etc. No es otra cosa que una ley científica, denominada la ley de la conservación de la energía. La energía nunca se destruye. Regresa a su reserva original.

Sin la fuerza vital, el cuerpo se denomina cadáver; con la fuerza vital, ser vivo. El que tiene conocimiento no se lamenta por el cuerpo en ninguno de los dos casos. El hombre de conocimiento sabe acerca del Brahman, o espíritu. Ha comprendido el Brahman. Brahma-bhutah prasannatma. Aquella persona que se encuentra situada en el plano de la comprensión brahma-bhutah sabe, «Yo no soy el cuerpo; soy distinto del cuerpo».

Este conocimiento era común en épocas pasadas. Podemos verlo hace cinco mil años, cuando se luchó la batalla de Kuruksetra. Los ksatriyas, los guerreros, luchaban encarnizadamente, pero aún así no se encontraban dominados por el concepto corporal de la existencia. Pero Arjuna, un ksatriya, se mostró tan sobrecogido por dicho concepto corporal que Krishna le reconvino: «Hablas como alguien que tiene conocimiento, pero no eres un erudito».

Llegamos a la conclusión, a partir de las palabras de Krishna, que aquellas personas que se encuentran dominadas por el concepto corporal de la existencia, no son sabios sino unos necios. Así que este mundo, en la actualidad al menos, es el paraíso de los necios. Nadie tiene conocimiento, porque todos actúan dominados por el concepto corporal de la existencia.

El Señor Krishna, al reprochar a Arjuna, estaba dando el primer paso para educarlo, como haría un maestro, antes de impartir su lección, le diría primero al estudiante: «No escribes bien».

Con este verso empieza verdaderamente el Bhagavad-gita. Krishna le dice a Arjuna el primer principio: «No sabes nada. No hables como si fueras alguien con conocimiento».

Las tres cualidades

Cada uno de nosotros se encuentra en la misma posición que Arjuna, hablando como si tuviéramos conocimiento. Ayer vinieron dos jóvenes a verme. No decían nada filosófico, sólo tonterías. Uno de ellos hablaba sobre acabar con el hambre en el mundo, como si hubiera firmado un contrato para acabar con el hambre. Sin embargo, el hambre se debe a las leyes de la naturaleza. Y no es posible detenerlas.

Existen tres cualidades en la naturaleza —bondad, pasión e ignorancia— y las leyes naturales funcionan en base a estas cualidades. Por lo tanto, siempre encontraremos tres tipos de situaciones en las condiciones de vida. Esto se explicará en el Bhagavad-gita.

Hay diferentes especies de vida por todas partes, porque las tres cualidades actúan en todas partes. Por ejemplo, hay árboles que son buenos, que producen buenas flores y frutos, y hay árboles que no dan fruta ni flores. Puede que tengan una larga vida, pero no sirven para nada. Cualquier árbol que no nos dé buena fruta o flores bonitas es pecaminoso.

También hay animales píos e impíos. La vaca es un animal piadoso y el perro pecaminoso. Entre los pájaros, el cuervo es pecaminoso, y los patos, cisnes y pavos reales son píos.

De modo similar, en la sociedad humana existen personas pías y pecaminosas. Si una persona tiene riquezas, belleza, un nacimiento distinguido o una buena educación, se trata de signos de que en la vida anterior fue una persona piadosa. Lo contrario indica impiedad en la vida anterior de la persona.

Por ello, estas tres cualidades —bondad, pasión e ignorancia— se encuentran actuando por todas partes. Por ello siempre habrá tres clases: alta, media y baja. No es posible que consigamos pertenecer a ninguna clase. Es imposible. Mientras el concepto corporal de la existencia esté ahí, habrá tres clases. Y los que hayan sido condenados deben sufrir. En este mundo material todos estamos condenados. Pero hay condenados de primera, de segunda y de tercera.

Destino inamovible

No es posible detener el curso natural de la primera, segunda y tercera clases. Por ejemplo, hace cincuenta años, cuando yo estaba residiendo en Bombay, había gente que vivía en los caminos. En la actualidad, el mismo tipo de persona continúa allí. Hoy día la gente recibe más dinero por su trabajo, pero las condiciones son las mismas. Aunque se obtenga más dinero, las demás circunstancias te obligarán a permanecer en la misma condición en la que te encontrabas hace cincuenta años. Eso recibe el nombre de destino. No es posible cambiar el destino de uno. Es imposible.

Por lo tanto, en el Srimad-Bhagavatam se afirma que no tratemos de cambiar nuestro destino. Todo el mundo está tratando de cambiar su destino. «Soy pobre; he de volverme muy rico». Pero no es posible cambiarlo.

En este mundo nos encontramos atados por las leyes del karma, destino. Por gracia del destino estamos forzados a obtener una cierta cantidad de felicidad y desdicha. Siempre hay una mezcla de felicidad y desdicha. Aquí no es posible disfrutar de una felicidad pura. La felicidad pura, la felicidad verdadera, puede obtenerse en el mundo espiritual, no en el mundo material. Aquí estamos destinados a sufrir una cierta cantidad de felicidad y una cierta cantidad de desdicha. No nos es posible cambiar este hecho. Así son las leyes de la naturaleza en el mundo material.

Por consiguiente, el Srimad-Bhagavatam dice, tasyaiva hetoh prayeteta kovido na labhyate yad bhramatam upary adhah. La gente vaga por el mundo material en diferentes formas de vida bajo diferentes condiciones. Pero no consiguen información acerca de Krishna. Ese es su infortunio. Por ello, durante este período de vagabundeo continuo en diferentes especies de vida por diferentes planetas, aquel que es afortunado –que siente una ansiedad genuina de unirse al Señor Supremo—se pone en contacto con un guru. ¿Cómo se obtiene esta conciencia, este deseo de unirse al Señor? Buscando la compañía de los devotos. Estamos dando esta clase e incluso la gente de fuera que viene puede entender algo, y entonces pueden adquirir el deseo serio de comprender a Dios y el conocimiento de cómo regresar al hogar, de vuelta a Dios. En ese momento Krishna, ayuda de inmediato. Ese es el proceso.

Krishna está ahí, en su corazón. Tan pronto como demuestras un poco de seriedad, Krishna está dispuesto. Él está sentado a su lado, como un amigo, observando el momento de ayudarte cuando elijas regresar a Él. Ese es Krishna. Siempre sentado a nuestro lado. Pero nosotros no tenemos deseos de regresar al hogar, de regreso a Dios. Queremos ser Dios en el mundo material. Esa es nuestra posición. En vez de ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios, para vivir con Dios, queremos volvernos Dios aquí.

Esa es nuestra posición. Por ello estamos sufriendo.

Siervos de Dios

En ninguna parte pueden convertirse en Dios. Dios es uno. Nadie puede ser igual o superior a Él. Todo el mundo se encuentra subordinado a Él. Pero los que no tienen conocimiento —la gente necia— tratan de ser feliz en el mundo material por medio de maniobras y tratando de volverse Dios. Eso significa el ateísmo y las tendencias demoníacas. Pero quienes son avanzados en lo referente al conocimiento saben: «Somos sirvientes eternos de Dios; no podemos volvernos Dios. Mejor continuar siendo sirvientes de Dios. En eso consiste nuestra felicidad».

Aquellos que se encuentran dominados por el concepto corporal de la existencia no pueden avanzar en el conocimiento verdadero –que somos sirvientes eternos de Dios. Esa es nuestra posición constitucional. Pero si lo niego y digo «No, no soy ningún sirviente», entonces me vuelvo el siervo de maya, la energía ilusoria de Dios. He de permanecer como sirviente. Esa es mi posición constitucional.

Primero hay que comprender la propia identidad. Esa es la primera lección dada por Krishna: «Te estás lamentando por el cuerpo, pero el cuerpo no es tu identidad. Estás pensando de manera incorrecta».

Si se les rompe la chaqueta, no significa que ustedes estén rotos. Si se estropea el coche, no significa que estén acabados. El verdadero conocimiento consiste en saber: «Yo no soy este coche; yo no soy la chaqueta; yo no soy el cuerpo». Aunque, en ocasiones, nos preocupen el coche, la chaqueta o el cuerpo, nuestra identidad es diferente de esas cosas. Por ello, Krishna dice: «Hablas como alguien muy sabio, pero no sabes cual es tu identidad. Tú no eres el cuerpo».

Charlas estúpidas

Aquellos que no se encuentren en posesión de un conocimiento perfecto no deben hablar como si fueran personas eruditas. Eso supone un engaño y es una estupidez. Primero hay que conocer las cosas como son; después se puede hablar. De lo contrario, es mejor no hablar que hablar necedades. Por lo tanto, a veces en el camino espiritual hay un proceso que recibe el nombre de maunam, que significa no hablar. Si un discípulo es demasiado necio, puede que el maestro espiritual le ordene: «No hables. Por favor, permanece en silencio». Porque si habla, sólo dirá tonterías. ¿Por qué ha de desperdiciar su energía en esas charlas estúpidas? Mejor dejar de hablar. La meditación es algo similar. Si en vez de hablar o hacer tonterías se está en silencio durante un tiempo, eso es bueno para el que lo hace.

La meditación y maunam, silencio, no son para devotos, sino para los menos inteligentes. La labor del devoto es hablar siempre de Krishna. ¿Por qué dejar de hablar? ¿Maunam? No. Kirtaniyah sada harih. Caitanya Mahaprabhu dice que hay que cantar y hablar de Krishna las veinticuatro horas del día. ¿Dónde se habla de silencio? El silencio es para los necios. Pero los que de verdad saben, no tienen esa restricción. Vacamsi vaikuntha-gunanuvarnane. Hemos de utilizar nuestra capacidad del habla para describir las glorias del Señor. Eso se denomina kirtana.

Cuando Pariksit Maharaja supo que iba a morir en siete días, empezó a escuchar el Srimad-Bhagavatam de boca de Sukadeva Gosvami veinticuatro horas al día, sin detenerse a comer ni a beber. Y ambos consiguieron salvarse; regresaron al hogar, de vuelta a Dios. ¿Cómo? Uno estaba escuchando, el otro cantando. ¿Y de qué hablaban? De Krishna, eso es todo.

Así que los temas relacionados con Krishna son tan agradables que no hay que hacer otra cosa más que escuchar. Tienen los oídos que Dios les ha dado. No hay más que sentarse y escuchar. Satam prasangan mama virya-samvido bhavanti hrt-karna-rasayanah-kathah. Sat-sanga significa hablar de Krishna, escuchar sobre Krishna —no de boca de un recitador profesional, sino de un devoto autorrealizado, que trabaja para el Señor. Satam significa «devotos» y sat-sanga significa «la agrupación de los devotos». Sat significa «devoto» o «Dios» o «espiritual». O sea, sat-sanga significa «compañía espiritual». Cuanto más buscas la compañía de sat, con los devotos, más te liberas.

En el mundo material nos encontramos en mala compañía, duh-sanga. Así que si deseamos liberarnos de estas malas compañías, hemos de buscar la compañía de los devotos. Sat-sangat mukta duh-sanga.

Arjuna tiene la mejor de las oportunidades. Él está escuchando de boca de la Suprema Personalidad de Dios. Es tan afortunado. Está hablando con la Suprema Personalidad de Dios cara a cara, directamente. Nuestra labor debe consistir en seguir los pasos de Arjuna. ¿Cómo? Igual que Arjuna comprendió el Bhagavad-gita, procuren entenderlo del mismo modo. Arjuna aceptó a Krishna como la Suprema Personalidad de Dios. Param brahma param dhama pavitram paramam bhavan: «Krishna, Tú eres la Persona Suprema, el más puro». Aunque no entendamos la Bhagavad-gita, si seguimos a Arjuna podremos entender: «Arjuna ha entendido lo siguiente –que Krishna es el Brahman Supremo, la Suprema Personalidad de Dios». Eso es lo que significa recibir el conocimiento a través del parampara, o la sucesión maestro discípulo. No hemos de esforzar nuestro cerebro tratando de entender a Krishna. Nuestra inteligencia es muy limitada, así que no nos es posible comprender de esa manera. Pero si simplemente aceptamos lo que Arjuna dice, entonces alcanzaremos la perfección.

Si seguís a la autoridad, entonces comprenderéis. Dharmasya tattvam nihitam guhayam. Es de hecho muy difícil comprender qué es la religión. La gente se encuentra confundida. Pero es posible comprender si seguimos a los mahajanas, las grandes autoridades espirituales. Las escrituras védicas mencionan doce mahajanas, incluidos Brahma, Siva, Manu, Kapila, los Kumaras. Si seguimos sus pasos, podremos comprender qué es la verdadera religión.

O podemos seguir a Arjuna: «Arjuna ha comprendido así, voy a tratare de alcanzar la comprensión del mismo modo». Eso es todo. Entonces comprenderemos la Bhagavad-gita. Pero si queremos hablar de forma muy erudita sin comprender a Krishna, estaremos simplemente desperdiciando el tiempo.

Muchos pseudo eruditos y filósofos lo hacen. No comprenden a Krishna, pero no dejan de hablar necedades, y tales charlas son muy apreciadas por los demás. Eso se describe en el Srimad-Bhagavatam: sva-vid-varaha-ustra-kharaih samstutah purusah pasuh. Esos sinvergüenzas—pseudo eruditos, pseudo encarnaciones –encuentran aceptación entre su misma clase de animales. El método védico consiste en seguir los pasos de los maestros espirituales anteriores, que comprenden plenamente la realidad. Entonces nosotros comprenderemos también, y nuestra vida será un éxito. Muchísimas gracias.

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